Alimentar a los Demonios

Por Laura Lleonart.

¿Qué es esto de alimentar a los demonios? En el libro que lleva ese mismo título “Alimentando a los demonios”, escrito por la budista Tsultrim Allione, se hace una adaptación al mundo occidental de una serie de técnicas iniciadas en el siglo XI por Machig Labdrön, yoguini tibetana.

Según el relato mítico, tras haber estudiado con un maestro, en el momento de su iniciación Machig, en un estado profundo de trance, empezó a hablar en sánscrito y se elevó en levitación. Danzando, salió levitando del templo y se situó ante un árbol cercano al estanque del monasterio. Las gentes del lugar temían aquel estanque y lo evitaban, pues allí vivía una poderosa Naga. Las Nagas – masculinas y femeninas- son las serpientes míticas de la India, poderosos espíritus acuáticos que, como los dragones, tienen una naturaleza ambigua y pueden causar desgracias a la población, pero también son guardianas de tesoros y pueden otorgar determinados dones.

Cuando la Naga vió a Machig en meditación allí, lo sintió como un desafío, de forma que reunió a otras Nagas con el fin de atacarla. Sin embargo, cuando las Nagas se acercaron a ella con la intención de devorarla, fue la propia Machig quien se ofreció a sí misma, convirtiendo su cuerpo en una ofrenda de néctar.  Según el relato, las Nagas se nutrieron de este néctar y quedaron tan satisfechas que se convirtieron en sus aliadas, asumiendo el compromiso de proteger a todo aquel que siguiera las enseñanzas de Machig.

Del mismo modo que sucede con la hagiografía, es decir, los relatos de las vidas de los santos cristianos, las vidas de los grandes maestros orientales también están mezcladas con elementos míticos. En cualquier caso, Machig Labdrön existió, tuvo una vida plena, no exenta de polémica,  y es considerada la “madre” del Chöd, una de las vías tántricas del budismo tibetano.

Machig se caracterizó por su comprensión acerca de los demonios. Al respecto, Maching dijo a uno de sus discípulos: «Puedes creer que los Dioses son aquellos que otorgan bienes y que los Demonios causan daños; pero podría ser todo lo contrario. Aquellos que causan dolor te enseñan a ser paciente y aquellos que te conceden regalos pueden mantenerte alejado del Dharma. De modo que, el que se trate de Dioses o Demonios, dependerá del efecto que tengan en ti”.

Naga Kanya Bestowing Treasures, Silk Alchemy

El sistema formulado por Tsultrim Allione – quien es considerada una emanación de la propia Machig- simplifica la práctica y da una serie de pautas fáciles de seguir en el mundo occidental contemporáneo. Sin embargo, al momento de hablar del mundo occidental, como suele suceder en estos casos, Allione sólo habla del enfrentamiento con el demonio propia del héroe occidental, ya sea éste Hércules o San Jorge, olvidando, por un lado, que en las tradiciones orientales la imagen del enfrentamiento violento con los demonios es tan común como nuestros Hércules y nuestros dragones, y, por otro, que en las tradiciones occidentales, aunque de forma residual, aún se conserva el recuerdo de esas prácticas de familiarización con los demonios.

En el folklore de la Península Ibérica encontramos, por ejemplo, las leyendas acerca de las Encantadas, Xanas o Moras, un tipo de espíritus femeninos normalmente vinculados a las fuentes, ríos o pozos, que a menudo se presentan a pastores y viajeros para presentarles un enigma iniciático. Como las Nagas, estas entidades tienen la facultad de provocar males, pero también son guardianas de tesoros y otorgadoras de dones para aquellos que saben cómo tratarlas. Muchas variantes de los relatos populares presentan a las Encantadas en forma de serpiente, de manera que aquel que las encuentra ha de saber identificarlas como lo que en realidad son, venciendo su miedo o repulsión.

Al fin y al cabo, la brujería, entendida aquí como una vía iniciática y no sólo en su faceta operativa, es una manera alternativa a la común de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo, sus criaturas o sus energías.

Una manera de hacer que, de entrada, puede parecer contra intuitiva (pues nuestro primer impulso frente al miedo es atacar o huir) pero que nos lleva a disolver nuestros límites, esos límites de la personalidad y la visión ordinaria dentro de los cuales, a menudo, nos ahogamos al mismo tiempo que nuestras vidas palidecen y se plagan de preocupaciones triviales. Cuando, en ocasiones, se habla del camino contra-natura, no es porque se tenga nada en contra de la Naturaleza, sino porque la conciencia es como un fuego que se enciende en medio de la trama de patrones y automatismos con los que nacemos o que heredamos en las primeras etapas de la vida, y ese fuego nos recuerda que es posible modificar estas predeterminaciones.

En la definición de Machig Labdrön, un demonio es todo aquello que se interpone en nuestra liberación. Tal vez esta noción resulta demasiado abstracta, para nosotros, sobretodo para los que nos gusta sentir el contacto de la tierra en nuestra piel, pero podemos redefinirlo como toda aquella potencia que ha acabado atrapada en un patrón y que, en vez de fluir con el resto de energías vitales, está causando algún tipo de conflicto.

Ya sea que hablemos de demonios o monstruos, o de aspectos de la Sombra, cuando contemplamos el tema desde la perspectiva del individuo, se trata de todas aquellas cosas en nuestra vida que parecen habernos atrapado, o mordido un pie, impidiéndonos avanzar: Las obsesiones, los miedos, las adicciones, etc. pueden ser consideradas monstruos o demonios, pero, en lugar de sucumbir al espejismo del poder que ejercen sobre nosotros, podemos invertir esta visión, liberar el patrón, y recuperar estas energías estancadas.

En el último programa de Encrucijada Pagana contamos con la participación de Margit Glassel, a la que seguramente conocéis por su trabajo como astróloga, haya accedido a la entrevista que vais a escuchar. Una entrevista en la que, dado el bagaje de nuestra invitada, aparecen muchos y variados temas: astrología, tarot, trabajo con la Sombra, mitología, magia ceremonial o budismo tántrico. Además, Margit nos hablará de sus próximos proyectos.

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Para saber más:

Podéis conocer el trabajo de Margit a través de su  Web, Facebook o Instagram.
Para la suscripción al grupo de Trabajo con la Sombra (inicio 13/10/19) es necesario escribir a: grupos.margitglassel@gmail.com

Sombra, destino y liberación

Por Vaelia.

El concepto de “Sombra”, del mismo modo que el de “doble” y otros, han estado presentes en nuestra cultura y en las tradiciones mágicas desde tiempos remotos. En nuestra época, sin embargo, ha sido popularizado especialmente a partir de Jung y su aportación a la psicología. La Sombra es todo aquello que forma parte de nuestro ser, pero que nuestra identidad consciente no acepta como propio y, por lo tanto, la personalidad reprime en el intento de impedir su manifestación.

Posiblemente uno de los ejemplos literario más claros de los problemas que puede causar la sombra es la novela de Robert Louis Stevenson “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, en la que un respetable médico acumula los aspectos oscuros de su psique hasta crear un monstruo que, por momento, domina y actúa a sus espaldas.

Sin embargo, en la Sombra no se acumulan sólo aspectos negativos, también van a parar a los suburbios de la personalidad aquellos rasgos positivos con los que no nos identificamos, todo aquello que nos parece demasiado bueno, o poderoso, o bello. En este caso, algunos autores hacen una diferencia para hablar de la Sombra dorada.

Los contenidos reprimidos en la Sombra tienen tendencia a manifestarse como proyecciones externas, más o menos intensas. Los motivos de esta proyección requerirían una discusión extensa, pero podemos considerar que la psique añora ser reconocida como una entidad completa, total, es decir, el estado anterior o subyacente a los límites impuestos por el ego o la identidad consciente.

Dicho de otro modo, somos mucho más – y mucho más extraños- de lo que reconocemos como “nosotros mismos”.

‘Cat People’ (1942)

La sombra y la configuración del destino

Una de las citas más conocidas de Jung resume: “Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida, y tú le llamarás destino”. Por más que nuestras posibilidades en bruto sean mucho más amplias de lo que podemos imaginar, en cuanto llegamos al mundo de la manifestación, encarnados como seres humanos, nos vemos limitados por dos factores clave: el tiempo y el espacio.

En este ámbito concreto nuestros recursos no son infinitos y tan pronto como empezamos a respirar (o, posiblemente, algo antes), es necesario escoger, de forma consciente o inconsciente, a qué destinamos estos recursos vitales. La naturaleza nos ha dotado de mecanismos o procesos automáticos para la supervivencia de la especie, de forma que cada individuo nace con una serie de canalizaciones o circuitos conformados por su entorno inmediato, para que sus energías y recursos vitales fluyan sin que deba detenerse a pensar en ello.

Así identificamos las líneas del destino, determinadas por los cielos (la influencia de los astros según el momento del nacimiento), por la tierra (el territorio en el que nacemos, y de cuya materia emerge nuestro cuerpo físico), y, especialmente, de nuestro entorno humano (la familia y la comunidad).

El énfasis en la individualidad que la cultura occidental ha hecho en los últimos siglos olvida, a menudo, que somos parte viva de una red que incluye nuestra familia y comunidad humanas, pero también toda la comunidad que se extiende más allá del ámbito humano. En las antiguas visiones de la encarnación, el espíritu desciende de los cielos a la materia, vistiéndose en el proceso de estos elementos determinantes no sólo de su cuerpo físico, sino también sus características psíquicas, algo que podríamos considerar el destino repartiendo las cartas (buenas o no) con las que jugaremos la partida de la vida. Obviamente, aquí depende de la habilidad de cada jugador saber extraer provecho de ellas.

Patrones y guiones

Estas determinaciones iniciales, a las que se pueden sumar algunas adquiridas en nuestro proceso de crecimiento y educación, reciben en ocasiones el nombre de “patrones”. Un patrón es una situación o un conjunto de personajes y situaciones que se repiten a lo largo de nuestras vidas o, incluso, que pueden repetirse de diferentes formas en las vidas de diferentes miembros cercanos de una familia o comunidad. Cuando se trata de cosas que juzgamos negativas, se experimentan como una especie de “maldición familiar”, mientras que cuando las juzgamos positivas se convierten en una especie de bendición o don heredados. Sin embargo, no dejan de ser una de estas determinaciones que yacen en el inconsciente, en el territorio de la Sombra, como un guion a seguir.

Cuando aún no somos conscientes de ellos, los patrones o guiones de nuestro inconsciente son proyectados al exterior, particularmente sobre otras personas, de manera que tenemos la sensación de encontrarnos siempre en las mismas situaciones o con el mismo tipo de personas. Esto se ve muy claro en las relaciones personales o laborales. Independientemente de la tendencia que podamos tener para “atraer” cierto tipo de situaciones o personas, el peso del resultado de estas interacciones recae en la interpretación que damos a estas experiencias.

Oedipus Rex (1957)

La antigua tragedia griega refleja muy bien estas situaciones, y tal vez por ello da nombre a complejos identificados por la psicología moderna. Como en el mito de Edipo, cuando detectamos un patrón negativo en nuestra vida (un destino) tendemos a querer huir de él, buscando la persona o la situación más distante posible, y aún así la vida parece retorcer nuestro camino de forma prodigiosa, para enfrentarnos precisamente con aquello que pretendíamos evitar. Otra gran lección que encontramos en la tragedia griega es la manera en que una misma situación se repite de generación en generación, como una maldición familiar, y como el eco de una falta y su necesidad de expiación recae en los miembros más jóvenes aún cuando ellos no la hayan cometido, o no sepan siquiera que se cometió.

Parte de nuestra labor como individuos (el famoso proceso de individuación, o realización personal) consiste precisamente en superar estos patrones, ir más allá de estas limitaciones. Si el contenido de nuestra Sombra puede condicionar nuestras vidas de una manera tan innegable y tangible, podemos entenderlos también como una enorme fuerza a nuestra disposición, siempre que seamos capaces de liberarla de las redes (los canales, circuitos o sistemas) en los que está atrapada. Por esto, cuando deshacemos un sólo nudo, cuando deconstruimos uno de estos patrones que atrapan nuestra fuera psíquica, inmediatamente logramos un incremento en nuestra vitalidad, y una ampliación de nuestra percepción.

Ilustración de Carl Jung

El problema con la psicología moderna es que parece haberse hecho vieja antes de tiempo, o más bien, ha sido envejecida y encerrada en una residencia lujosa, pero angustiante. La actualidad está saturada de lecturas blandas y cómodas sobre arquetipos y simbolismo, como si la vida fuera una actividad de entretenimiento para el fin de semana. De alguna manera, ir al psicólogo se ha convertido en muchos casos en algo respetable, porque estamos seguros entre las cuatro paredes de la consulta, y saldremos de allí bien preparados para encajar en la sociedad que nos ha criado. Sin embargo, si uno ojea cuatro cosas sobre la Jung, encontrará que su vida estuvo llena de conflictos, aventuras y maravillas difíciles de explicar desde la tibia sensatez que se nos pretende inculcar, y que la vía que abrió a través de su conocimiento y experiencia ha sido antes ocultada que explorada.

Por más que aquí hablemos de brujería o práctica mágica, no conviene olvidar que la psicología tomó para sí nociones, imágenes y nombres de las antiguas tradiciones para pavimentar un sendero contemporáneo que transita las mismas realidades.

 


Autoría:

Vaelia (Laura Lleonart) desconfía de los títulos, pero ha dedicado los últimos 20 años de su vida a la investigación y difusión de las tradiciones mágicas y espirituales… Con unos cuantos más en la práctica, ha vivido muchas aventuras y visto un poco de todo. Actualmente se dedica a hacer de editora de WITCH Hispana, y llevar los podcasts Encrucijada Pagana y Torre Negra.

 


 

 

SOMBRA, PODER Y CREACIÓN

Por Carolyn Elliott.

Advertencia: este ensayo trata acerca de las dinámicas de sentirse atrapado en los patrones de víctima vs. perpetrador. Los conocimientos aquí expresados sugieren un camino hacia la libertad interior que nos lleve a dejar de sentirnos atraídos a dichos patrones, sin negar o invalidar por ello las realidades del abuso y la adversidad. Si estás en una situación que te está causando dolor, por favor aléjate de ella tanto como te sea posible antes de iniciar este tipo de trabajo.

“Siempre consigues exactamente lo que quieres; y a menudo, sin tú saberlo, lo que más quieres es algo muy, muy oscuro”

Creación del Mundo 101

El año pasado me inicié en una práctica radical.

Me tomé muy en serio dos provocativos aforismos, “tener es evidencia de querer” y “siempre tengo exactamente lo que quiero”.

Usé estos principios bastante raros como lupa para examinar la sombra del carrete de la película de mi existencia.

Comencé a observar de qué forma estas frases podrían llegar a ser verdad según mi experiencia, especialmente en los momentos en los que, sin duda, parecía no estar obteniendo lo que buscaba: momentos de conflicto, confusión, desilusión.

Lo que descubría constantemente con estas indagaciones me hacía sentir como cayendo en una madriguera de conejo psicodélica y tecnicolor de consciencia no-dual, y me aportaba una satisfacción mayor de lo que nunca antes había soñado que fuera posible.

(Cayendo, cayendo, cayendo)

Dónde empieza la madriguera:

Rechazada. Insultada. Incomprendida.

Desamparada. Triste. Abandonada. Pobre. Atrapada.

Mi máscara consciente tiene muy claro que estos son estados en los que yo no me quiero sentir.

¿Entonces por qué no dejo de encontrarme en situaciones en las que estas asquerosas emociones me invaden?

Por supuesto, no soy la primera persona en sentir curiosidad sobre esta paradoja de desear genialidad y obtener aparentemente cosas chungas en su lugar. Hay una observación Mahayana tradicional budista que dice:

“Todos los seres sensibles desean encontrarse con la felicidad, y sin embargo todos los seres sensibles encuentran sufrimiento.”

Sip.

No sé exactamente si todos los seres sensibles, pero he descubierto por mí misma que las experiencias con que me encuentro en el mundo que me rodea (relaciones, situaciones) muy raramente encajan con las preferencias de mi máscara consciente.

Cualquiera de las preferencias que yo pueda tener por las cosas que aparentan ser lo que yo quiero, es automáticamente ignorada, se hace añicos, se vuelve irónicamente retorcida y, por regla general, el Universo va y les caga encima.

Lo cual he decidido que, en verdad, es estupendo…

…porque me permite darme cuenta de que mientras que las relaciones y las situaciones que se manifiestan a mi alrededor raramente coinciden con mis preferencias, éstas siempre, infaliblemente, y con una precisión escalofriante, reflejan y ponen de manifiesto los deseos de una parte mucho más profunda y más saturada de poder de mí misma: mi sombra.

“Tener es evidencia de querer”, pienso para mí. “Entonces, ¿si tengo toda estas cosas chungas encima, es que hay alguna parte de mi las quiere?”

En resumen, sí.

La vida en un cine de mala fama

Imagina que tu mente es un proyector holográfico de películas.

La película que está puesta está coloreada e impresa con todos tus condicionantes, todo lo que es tu identidad, todos tus patrones habituales, todas la verdades que te gustaría comprender.

La luz que brilla en el proyector es la luz de la consciencia misma.

La gran luz de la consciencia fluye a través del film que está coloreado con tus condicionantes, tus creencias, tus hábitos, e identidad; y a través de este filtro, la luz de la consciencia proyecta a tu alrededor una película holográfica que muestra precisamente aquellas cosas que están grabadas en el film.

Si piensas en ello, todo lo que está grabado en la cinta es en realidad un tipo de sombra. Está ahí para bloquear o distorsionar la luz de una manera específica, de modo que haya algo que proyectar.

Esto no es para nada algo malo. Es maravilloso en verdad: sin las sombras impresas en la cinta sólo quedaría una luz pura y brillante, sin silueta y sin forma.

La luz pura y brillante está muy bien y demás, pero no da lugar a una experiencia cinemática cautivadora, eso por supuestísimo.

(Todo el tiempo se producen espectáculos populares en el cine de la vida)

Se podría decir que casi toda práctica espiritual del planeta está diseñada para estimular de una u otra forma nuestra reconocimiento de que esta proyección holográfica está ocurriendo.

Una vez que reconocemos que está ocurriendo, es en verdad bastante sencillo darse cuenta de que la consciencia que brilla a través de cada uno de nosotros como individuos, es la misma consciencia que brilla detrás de todas las proyecciones.

Este es un lugar estupendo para empezar. Es iluminación.

Lo que puede ser mucho más delicado es el tener que reconocer y aceptar que, para empezar, nosotros también somos el artista que grabó las marcas del condicionamiento en la cinta, y que, de hecho, lo que percibimos normalmente que somos, y el mundo que habitualmente experimentamos a nuestro alrededor, es enteramente el resultado de esa deliberada destreza artística.

El reconocimiento y aceptación de nuestro papel como artista de las sombras en la película resulta algo más emocionante que la iluminación espiritual.

Aceptar nuestro poder como artistas que crean su propio mundo y aprender a formar parte consciente de él es… redoble de tambores, por favor… Magia.

La iluminación completa consiste en quedarse de brazos cruzados disfrutando de esa grandiosa luz pura porque te has dado cuenta de que en realidad no hay nada más que hacer, que todo es un holograma.

Disfrutar de la luz es genial y todo lo que tú quieras, pero al parecer nos lleva mayormente a permanecer sentados a los pies de una montaña con un taparrabos. Esta es una forma de vida plenamente viable, y se puede practicar si eso es lo que quieres.

(Este es Ramana Maharshi, sin lugar a dudas una persona encantadora que disfrutó enormemente estar sentado y apreciar la luz de la consciencia)

 

Por lo que a mi respecta, me apasiona más jugar con la magia en el holograma.

(Esto es un retrato de Mahasidda Cabariba haciendo alguna cosa rara mientras sobrevuela las montañas con una amiga suya bien sexy. Esto se parece más a lo que a mí me interesa.)

 

¿Quién sabe qué maldad acecha en el corazón de los hombres? La Sombra lo sabe.

Esto es así: mi sombra es la parte de mi psique que contiene mis condicionamientos, lo que colorea la película.

Normalmente es también lo que no quiero aceptar conscientemente; porque si lo acepto firmemente tendría que volverme completamente consciente del poder que tengo como artista de la película.

Me di cuenta de que mi sombra realmente quería sentirse victimizada, dolida, atrapada, depravada. ¿Por qué quiere sentirse así? Hasta donde llego a comprender, yo diría que busca sentir estas cosas porque quiere:

1) convencerme de que soy en verdad un pequeño ser aparte, individual, del que han abusado y

2) protegerme de la sensación de intensa libertad, satisfacción e intimidad con mi propio ser, con el mundo, y con otros que tienden a aparecer en aquellos breves momentos en que me experimento a mí misma como alguien sin motivo alguno para quejarse o preocuparse.

Lo cierto es que es extraño; ¿por qué debería una parte de mi querer prevenir que surjan sentimientos de intensa satisfacción e intimidad? ¿No son estos parte aparente de la felicidad que quiero?

Bueno, ya ves, no, no exactamente.

Mi máscara dice que quiere satisfacción y felicidad, pero en realidad no.

Lo que quiere es conseguir que se cumpla con sus preferencias y mantenerse en un estado de existencia como un sujeto aislado, y punto. Y me he dado cuenta de que la satisfacción total es inmensamente perturbadora para mi máscara, porque es desagradablemente humillante: tiende a no tener casi nada que ver con mis preferencias.

La satisfacción es humillante. Diezma mi percepción de que soy un individuo aislado.

En otras palabras, mata al ego. Mi identificación dualística como sujeto en un mundo de objetos depende de que yo tenga una experiencia de no-satisfacción, de carencia y de sufrimiento.

Lo voy a decir otra vez: la satisfacción es humillante.

Mi máscara se niega a aceptar hasta qué punto quiere mantener su identidad como un ser aparte; lo cual es la razón por la que todo desemboca a esa parte de mí que es la sombra, la dimensión de mí misma que trabaja más subconsciente que conscientemente.

La satisfacción en la intimidad es especialmente humillante. Es sencillamente lo peor.

Es terrible porque “me” deja fuera de control. ¿Quién sabe lo se llegaría a manifestar a través de mí cuando esté en conexión íntima y satisfactoria con otro ser?

¿O con la energía del propio cuerpo? ¿O con los elementos del mundo natural? Tan solo cosas inescrutables, desconocidas, que francamente ni puedo controlar ni predecir. Es eso lo que se manifestará.

¿Y quién quiere eso? Desde luego que este ego no.

Desesperación diabólica

Así que fui aprendiendo esto: debido al modo en que nuestro mundo se proyecta basado en lo que hay en nuestra sombra, siempre consigues lo que quieres, y a menudo sin tú saberlo, lo que más quieres es algo muy, muy oscuro.

Conflicto. Peleas. Confusión. Violencia. Ira. Depresión. Ansiedad. Carencia.

Todos estos estados pueden manifestarse en la proyección holográfica cuando tienes una sombra de peso: un fuerte deseo de sentirte individual y especial, un terror a la no-existencia.

He descubierto que lo que más quiero, lo que mi sombra más quiere para asegurarse de mantenerse intacta, es la apariencia de un mundo dualista de sujeto y objeto, y el dualismo de sujeto vs. objeto muy rápidamente se convierte en el dualismo de víctima vs. perpetrador.

En otras palabras, mi sombra se ve como víctima de un mundo en el que nunca está haciendo lo que en realidad quiere, se siente resentida y entonces se las arregla para sentirse victimizada por gente y situaciones concretas.

“¿Existir celosamente en unidad con toda la existencia? No, gracias. Me suena soso y aburrido. Prefiero sufrir distintivamente, hasta la saciedad, y dolorosamente como un ser propio y discreto. También me gustaría especialmente molestarme con el universo por crearme y estar tan lejos del modo en que preferiría ser”, dice mi sombra.

Y entonces, milagrosamente y con una pasmosa precisión, el mundo a mi alrededor parece brindarme aquellas personas y circunstancias que ayudan a confirmar y justificar la apariencia del conflicto dual y la victimización que mi sombra quiere.

Esto es la mismísima actitud que el filósofo danés del siglo XIX Soren Kierkegaard identificaba como “desesperación diabólica”.

De acuerdo con Kierkegaard en La enfermedad mortal, la desesperación diabólica consiste en “querer desesperadamente ser uno mismo”.

Es reconocer que no nos gustamos tanto, anhelar ser diferentes y mejores, imaginar que si fuéramos los creadores de nosotros mismos y del mundo haríamos un trabajo mucho mejor que el de Dios, y estar cabreados con Dios por hacernos menos perfectos de lo que nos haríamos nosotros mismos si tuviéramos poderes como los de Dios.

El sello distintivo de la desesperación diabólica es una actitud de resentimiento hacia nosotros mismos, hacia otros, hacia la Realidad y la divinidad misma.

Es un péndulo increíblemente auto-perpetuador ya que cuanto más resentidos estamos, más nos sentimos atraídos hacia situaciones y gente que nos hace sentir victimizados, y más excusas tenemos para resentirnos “legítimamente”.

Nos sentimos desamparados, heridos y amargados por nuestra falta de poder para crear un mundo a nuestro alrededor que se sienta lleno de belleza.

El antídoto

Estoy aprendiendo que el antídoto a una vida de conflicto atraída por el hábil e intenso ímpetu del magnetismo de mi sombra implica:

Permitirme a mí misma gozar tremenda, diabólica y maliciosamente de la “oscuridad” hacia la que me ha atraído mi sombra.

Sea lo que sea: una pelea con un amigo, una traición en una relación, una catástrofe en mi carrera.

Sólo cuando experimento esta revelación y el gozo insano de aquello que me está “victimizando” empiezo a darme cuenta de que no estoy desamparada (soy un súper-imán) y que estoy obteniendo precisamente lo que quiero: la oportunidad de sentirme separada y explotada.

Esta revelación, este disfrutar de la ira, la carencia o el miedo, es un paso enormemente importante para la integración de la sombra y para conseguir der un uso consciente a su poder.

Mientras me niegue a disfrutar genuinamente lo que he creado (incluso cuando intelectualmente reconozca mi papel al generar la circunstancia) me sentiré víctima, y no percibiré la verdadera profundidad y poder de mi magnetismo.

La paradoja aquí es que es sólo cuando reconozco y disfruto completamente mi poder para atraer circunstancias muy oscuras a mi vida, puedo interrumpir realmente la sensación de resentimiento habitual de mi sombra.

Y sólo al interrumpir el resentimiento hacia mi sombra y comprendiendo completamente cómo he creado el daño y la desconexión mientras me enredaba en mi resentido estupor, puede manifestarse algo más en mi experiencia: un torrente de gratitud.

No una gratitud en plan «aprieto los dientes» y «tarjetitas de felicitación en tonos pastel», sino una gratitud loca, enérgica y desmesurada.

Esta es la misma fuerza que Chogyam Rinponche, el fundador del Budismo Shambhala, llama “caballo de viento”; es la bondad básica, hacia uno mismo y hacia el mundo, experimentada como un torrente de energía e interés inspirador hacia otros.

Para hacerte una idea de esta clase de enorme gratitud liberadora recuerda a Scrooge en la mañana de Navidad, casi cayéndose en ropa interior de la ventana de su habitación mientras manda alegremente a un niño a comprar un ganso para sus familiares menos afortunados.

“¡Ey, tú, chico! ¡Toma estos 10 cuartos de penique! ¡Píllame un pavo, el más gordo que encuentres! ¡Y cómprate algo de pudin navideño! ¡He integrado mi sombra, Feliz Navidad!»

Después de esta primera avalancha de gratitud, la tarea consecutiva (e imagino la tarea consecutiva que se le presentó a Mr. Scrooge) es el percibir continuamente hasta qué punto es ficticio identificarse como un ser pequeño, separado, discreto y herido que existe separado de todo lo demás y del momento presente.

Cuanto menos hipnotizada esté por la ficción de mi ego, más consciente me vuelvo de mí misma como la artista que imprime el film, y más divertido resulta jugar en este mundo holográfico.

Si el trabajo de liberar el poder de tu sombra de modo que puedas jugar más libremente en el mundo te interesa, te sugiero fuertemente que recibas entrenamiento. Es la única forma en la que he podido hacer todo esto.


Autoría:

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y una coach con una peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.

Cobrar o no cobrar

Por Laura Lleonart.

¿Es lícito cobrar por los servicios o enseñanzas mágicos?
Incluso cuando tenemos una idea bastante clara al respecto, en algún momento nos hemos encontrado con alguien que sostiene una postura radicalmente opuesta a la nuestra. Esto debería hacernos pensar que la respuesta implica diversos factores y puede que no sea suficiente esgrimir apasionadamente un “sí” o un “no”.

Todo intercambio, incluido el económico, es una forma de relación.
Como en tantas otras cuestiones que atañen a la brujería o a la magia, existe un vínculo que es necesario sostener en equilibrio a medida que evoluciona con el tiempo, y que sin el cuidado adecuado puede resultar nocivo para uno u otro de los extremos que los sostienen. Se trata de considerar las relaciones de poder que permean nuestro ámbito más cotidiano, nuestro trato con los demás y con el mundo que nos rodea.


Grandes Sombras: Relaciones parasitarias, abusivas y de dependencia

 

El principal argumento entre quienes defienden que no se debe cobrar, es acusar a aquellos que sí lo hacen de ser poco respetuosos con las tradiciones, sirviéndose de ellas en lugar de protegerlas y, a menudo, desvirtuándolas o deformándolas a su favor.

También se considera un tipo de relación abusiva o parasitaria respecto a aquellos “clientes” en los que, en ocasiones, se crean una serie de expectativas eternas, que nunca llegan a satisfacerse por completo, asegurando su retorno y dependencia.

Pero lo cierto es que muchos grupos poco recomendables atraen y retienen a sus seguidores a través de servicios o enseñanzas gratuitas, en las que de todos modos también se desvirtúa y deforma la tradición.

La relación abusiva no siempre tiene como objetivo principal el rendimiento económico, sino el poder. Inicialmente se buscará la dependencia emocional, e incluso puede darse una dependencia económica.

El lado oscuro de la generosidad crea una situación de endeudamiento, atrapa a la persona en la sensación de que nunca podrá devolver todo lo que se ha invertido en ella, y generalmente a plena disposición del sujeto o grupo “generoso”.

En ambos casos, el intercambio económico es sólo un factor entre muchos, y no siempre resulta determinante.

 

Si nadie puede comprar conocimiento, ¿Por qué pagamos entonces?

 

El único método de transmisión de ciertos conocimientos está en la convivencia íntima con aquello de lo que aprendes. Si aquello de lo que aprendes son otras personas, se trataría de vivir en la medida de lo posible como ellas y trabajar como ellas – normalmente, en calidad de asistente o aprendiz-.

Pocos tienen la oportunidad, o están dispuestos, a dejar de lado sus habituales ocupaciones, y lo que buscan como forma de aprendizaje es el modelo proporcionado por la sociedad en la que vivimos: Libros, aulas, talleres y espacios de práctica, un retiro eventual…

No hay que engañarse, nadie paga por el conocimiento, sino por los medios que otros elaboran o ponen a nuestra disposición para adaptar esos conocimientos a un formato adecuado para facilitar nuestra comprensión: Pagamos por los espacios necesarios, por el tiempo que ha llevado esa elaboración, y por el tiempo que nos ahorra a nosotros.

Ciertamente, podemos leer los libros que esa persona ha leído y aprender de nuestra propia experiencia. Pero reconocemos que, en ocasiones, la intervención ajena puede ser de ayuda. Podemos invertir en este apoyo, como podríamos hacerlo en un dietista o un entrenador. Esto no nos dará nada que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos, se trata acceder a un conjunto de herramientas que no servirán de nada a menos que las utilicemos para aquello que sirven.

Aunque, por supuesto, estamos socialmente condicionados para acumular más que para hacer uso de lo acumulado.

Algo parecido ocurre con materiales y servicios. ¿Acaso no somos capaces de hacer nuestra propia magia? ¿Realmente no podemos confeccionar o ir a buscar apropiadamente aquello que necesitemos para ello? Posiblemente, seria incluso más efectivo. Pero puede que no tengamos tiempo, o que nos guste más cómo lo hacen otras personas. Eso es lo que se paga, el tiempo y esfuerzo delegados en otras personas.

 


El dinero NO es una prueba de que algo está siendo valorado

 

Entre los que defienden el cobro, escucharemos hasta la saciedad la idea de que la remuneración económica es la prueba definitiva de que un servicio o enseñanza está siendo valorado. Esto no siempre es cierto y, a veces, resulta todo lo contrario.

Si nos indigna la imagen de alguien capaz de poner a la venta cualquier cosa y sacar rendimiento de tradiciones de las que, en ocasiones, ni siquiera participa…  La de alguien que cree que puede comprar cualquier cosa que se le antoje, no resulta mucho más respetable.

Incluso en una sociedad en la que a nadie le sobra el dinero, es posible encontrar personas convencidas de que todo lo que necesitan para solucionar sus problemas es abonar la cantidad adecuada. Las cosas no funcionan así. El dinero sólo puede pagar aquello que podemos delegar en otros: No puedes pagar a nadie para que coma, respire, aprenda o desarrolle tu musculatura por ti.

La calidad de un trabajo tampoco depende de cuanto se pague por él. Hay factores objetivos que aumentarán su precio, como la calidad de los materiales o las horas de dedicación que precisa (y sí, puede haber un montón de gastos no evidentes como el mantenimiento de un local). Otros factores, sin embargo, son de carácter subjetivo y tienen relación con el modo en que se especula con él, aquí es cuestión de cada uno decidir si entra o no en ese juego.

Hay personas que están esperando la oportunidad de entregar su dinero, y creen que lo más caro ha de ser lo mejor, sin detenerse a considerar siquiera aquello por lo que están pagando. En consecuencia, otras personas que cobran precios exagerados por trabajos de dudosa calidad.

Esto debería recordarnos que el hecho de pagar por algo no nos exime de la responsabilidad de aplicar nuestro discernimiento, nadie nos obliga a malgastar un dinero que nos serviría mejor invertido en otras cosas.

La mayoría de las personas que aman aquello a lo que se dedican sienten su esfuerzo realmente valorado cuando pueden ver que su trabajo tiene un impacto significativo en las vidas de aquellos que lo reciben. En la atención, el interés o las preguntas que demuestran que han interiorizado la información y la están haciendo suya, en los comentarios que realizan los clientes que demuestran que han hecho algo con los materiales o conocimientos que adquirieron, etc.

Por eso, cuando las circunstancias lo permiten, muchas de estas personas ofrecen sus servicios en el marco de otras redes de intercambio o sistemas de voluntariado, sin miedo a que la falta de remuneración suponga descrédito alguno para su trabajo, o el de otros que se dediquen a lo mismo.

 

 

El peligro de un negocio

 

Todos necesitamos tener un lugar para vivir, comida y acceso a algunos servicios básicos, y el dinero aún es la principal forma de satisfacer estas necesidades. La mayoría de nosotros lo conseguimos, no sin esfuerzo, a cambio de nuestro tiempo, conocimiento y habilidades. Algunos de estos conocimientos y habilidades proceden o están vinculados a las tradiciones y prácticas mágicas.

Hay un mantra que todos los trabajadores del sector servicios odian: “El cliente siempre tiene la razón”. Todos sabemos que no es así, excepto aquellos que hacen uso de su dinero, influencias o poder como medio de presión. Por supuesto, esto no sólo ocurre en el ámbito oculto.

Es posible encontrar a una o varias personas que, sin respeto alguno por el trabajo que haces, exijan que bailes al son que les apetece porque ellos pagan.
Esta clase de situaciones, sin embargo, se da a menudo de formas mucho más sutiles y extendidas en el tiempo, en sugerencias de etiquetado, presentación, materiales, en desvíos destinados a abaratar costes o incrementar ganancias o base de clientes, que acaban por deformar nuestra idea e intención iniciales justificándose por “necesidades del negocio”.

Este es el peligro principal de obtener el sustento básico de algo tan delicado como enseñanza o los servicios brujeriles, perder la libertad o el poder sobre nuestra labor, excedernos en nuestra adaptación a la demanda, a las tendencias del momento, hasta que el origen o la esencia resulte demasiado domesticado, diluido, contaminado, o anecdótico.

De hecho, ni siquiera es necesario que esto provenga de un ansia desmedida por el lucro, sino que surja de nuestro natural deseo de agradar y llegar a otros, o de mirar a nuestro alrededor y pensar que “todo el mundo lo hace”.

Aquí sí entra en juego nuestra ética personal, y la capacidad de mantener nuestro poder para decir que NO cuando algo atente contra ella. De la misma forma que nuestro sentido de la ética puede llevarnos a abandonar un empleo en cualquier otro sector, con mayor razón, al trabajar con determinados temas, es necesario conservar nuestro poder y capacidad de dirigir el rumbo de nuestro proyecto, y negarnos a participar en algo que sabemos que nos desvía demasiado de nuestro camino… Por más que la necesidad apriete.

De otra forma, es posible que nos convirtamos en una parodia de lo que queríamos ser. Y sí, tendremos clientes, o seguidores, o incluso dinero, pero ya nada de esto tendrá demasiada relación con los conocimientos que pretendíamos acercar a otros.

El problema real no está en cobrar o no hacerlo, en pagar o no hacerlo, sino en la relación que se establece entre el que paga, el que cobra, y aquello por lo que se está pagando.

El intercambio económico es un sistema válido, y práctico -aunque existen alternativas-, mientras se mantenga el respeto entre las partes implicadas. Es preciso renunciar a la idea de que cualquier cosa puede ser adquirida mediante el dinero, y aceptar la responsabilidad de pensar en qué invertimos nuestros recursos y con qué fin lo hacemos. Por otro lado, como practicantes, es necesaria la fortaleza de sostener las riendas de nuestros proyectos, cuidar de su integridad y evitar posibles desvíos en nuestra trayectoria que no sólo puedan dar al traste con nuestra credibilidad, sino arrebatarnos cualquier poder y convertirnos en esclavos.

 

Imagen principal: A Visit to the Witch, Edward Frederick Brewtnall, 1882.


Autoría:

Laura Lleonart (Vaelia). Editora de WITCH Hispana, y artífice de los podcasts Encrucijada Pagana y Torre Negra.

 


 

 

 

El Trabajo con la Sombra es un asco (pero es necesario)

Por Laura Lleonart.

No existe algo así como “el trabajo con la Sombra fácil”.
Si resulta fácil, no es efectivo.

Existen, por supuesto, aproximaciones a la Sombra, estrategias para familiarizarnos con ella, ampliar los límites de nuestra personalidad consciente, hacer algo de limpieza y potenciar nuestra práctica.  Pero el trabajo con la Sombra no está para hacernos más ricos, más exitosos o amados – aunque esos puedan ser algunos de los efectos secundarios- porque, a medida que descendemos a nuestro propio Inframundo, esas cuestiones sencillamente se quedan en la superficie.

Nos alejamos progresivamente de ellas a medida que vamos más y más abajo, hacia lo que realmente está mal, hacia lo que duele (y huele) como una herida que se ha ido pudriendo mientras pretendíamos que no estaba ahí en absoluto, sólo porque todos estos años hemos conseguido llevar una vida “más o menos normal”.

El trabajo con la Sombra da un poco de asco a veces, cuando abrimos la caja de Pandora y empiezan a salir todos los rabiosos demonios que teníamos encerrados, cuando la llave del cuarto prohibido no deja de sangrar. Ciertamente uno puede desanimarse y pensar «mejor me hubiera quedado como estaba».

Pandora, atribuída a Frederick Stuart Church (1842–1924)

Hace muchos años escuché una reconocida autora de autoayuda (1), hablando al respecto. Comentaba que este proceso es muy parecido al momento en que nos decidimos a limpiar una olla muy sucia. Lo hemos estado tratando de evitar, pero en algún momento tenemos que ponernos a ello -dado que esa olla es nuestra vida y no podemos comprar una nueva-.

Cuando empezamos, y se desprende la grasa y la suciedad incrustadas, y no sabemos cómo colocarla en el fregadero y salpica todo…  La olla aún no está limpia y la suciedad allí concentrada parece inundar ahora la cocina e incluso a nosotros, y definitivamente parece que la cosa se ponga peor de lo que estaba en un principio.

Lo mismo sucede cuando hacemos limpieza profunda en casa, está todo patas arriba y nosotros agotados y hechos una porquería… sería algo embarazoso recibir visitas. Eventualmente terminaremos la tarea y estaremos mucho mejor, pero puede llevarnos más tiempo de lo previsto.

Un tiempo que necesitamos para nosotros, que nadie nos ha educado para concedernos y que en ocasiones no se respetará. Al fin y a cabo vivimos en un sistema en el que somos poco más que bestias que tiran del carro hasta que caen y se abandonan a pie de carretera. A nadie le importa cómo estén, mientras se puedan seguir explotando.

Cualquiera que nos encuentre en ese momento de tránsito, puede pensar que nuestra vida, o nosotros mismos, somos un desastre. Y puede que lo seamos, pero ni más ni menos que otras personas. Es importante tener en cuenta que el objetivo del trabajo con la Sombra es estar mejor, pero de verdad, de forma independiente a las circunstancias. En consecuencia, también seremos mejor compañía e influencia en nuestro entorno.

Puede resultar doloroso darnos cuenta de que tal vez algunas de las personas a las que queremos no estarán ya para ver el resultado de nuestro esfuerzo, pero siempre habrá otras. Posiblemente nuestra vida resultará en algo muy distinto de lo que habíamos imaginado. Y en cualquier caso habrá valido la pena.

Pandora, Thomas Benjamin Kennington, 1908

Como pasa cuando limpias algo que hace mucho estaba abandonado en un trastero cubriéndose de polvo, podemos constatar que las cosas no son necesariamente lo que nos parecen en un momento determinado, y que el trasto del que en principio hubiéramos preferido deshacernos resulta ser una antigüedad, o una joya. Como siempre, si descubrimos eso en nosotros mismos, nuestro entorno también se abre a esa calidad de vivencia.

En cuanto les demos una oportunidad – es decir, en cuanto nos pongamos serios con el tema – los caminos de la Sombra nos llevarán al corazón de nuestros problemas y preocupaciones, a aquellas cuestiones encerradas en el sótano, que nuestras resistencias y rodeos no hacen más que agravar.

Puede que hayamos vivido muchos años ignorando que aquello estaba ahí, pero una vez lo vemos, sólo podemos huir, o tratar de enfrentarlo. Por miedo que nos dé, por desagradable o difícil, o inoportuno que nos parezca tratar esos temas, huir sólo empeorará la situación a futuro.

Nadie desciende a las Sombras para quedar allí atrapado, porque en cuanto entendemos cuál era el problema, comprendemos también que hay mucho más por conocer y vivir que lo experimentado hasta el momento.

Mirar a los ojos a los auténticos problemas, meter el dedo en la herida apestosa, y atender lo que debe ser atendido, es única vía posible para la transformación. Y, definitivamente, podemos seguir nuestra curiosidad como camino de regreso y preguntarnos cómo va a ser nuestra vida sin todos esos miedos, pesos, angustias, límites o condicionantes con los que hemos cargado sin saberlo, que nos han condicionado sin siquiera despertar nuestras sospechas.

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Nota: Si crees que los autores etiquetados como “autoayuda” no tienen nada que decir respecto al trabajo con la Sombra, deberías revisar tus prejuicios. Algunos de ellos estaban allí ayudando a personas a salir de adicciones, lidiar con enfermedades terminales, o a visibilizar temas como el sida cuando era un auténtico tabú social, mientras que muchas personas etiquetadas como “brujas” hacen poco más que preocuparse por salir bien en las fotos.

Imagen principal: The Nightmare, Henry Fuseli, 1781.


Autoría:

Laura Lleonart (Vaelia). Editora de WITCH Hispana, y artífice de los podcasts Encrucijada Pagana y Torre Negra.

 


 

 

 

Medicina del Buitre: Honrando el Trabajo Sucio

Por Nandi Hetenyi.

En un día de luna oscura, caminaba a lo largo de un sendero y escuché un gigantesco sonido silbante, miré hacia arriba y vi un ave enorme y majestuosa volando desde el lecho del arroyo hasta un árbol a unos 30 pies de mí.

Un buitre negro.

Simplemente posado allí en el árbol, mirándome.

Me dejó sin aliento. Sentía que era algo importante, pero yo siempre había descartado estas aves, de alguna manera.

Su medicina es potente para nuestros tiempos, de cambio profundo e invitación potente a la plenitud de nuestro propio poder, que encarna tanto la luz como la oscuridad en nuestros corazones en constante expansión.

Los buitres negros literalmente digieren la muerte; transforman los desechos en comida. No solo eso, son la única especie cuyos excrementos están libres de enfermedades.

No matan nada, sino que se alimentan de lo que ha quedado atrás.

Ellos comparten. Viven en comunidad.

Informan del banquete a su banda de amigos y se reúnen.

Fuente

Si hay más que suficiente, invitan a otras bandas de buitres, incluso informan a los cóndores y otras aves de que hay un banquete disponible.

No hay competencia.

Como no matan, son de naturaleza gentil, más que otras especies.

Nadie los caza, por lo que tampoco conocen el miedo, son criaturas intrépidas que unen el cielo y la tierra sin dañar.

Son un símbolo de compostaje espiritual.

Conocidos como los purificadores dorados, son un símbolo de purificación, muerte y renacimiento. Transforman en alimento lo que se había considerado digno de ser dejado de lado. Contribuyen en gran medida al mantenimiento de los ecosistemas.

Cuando vuelan, usan muy poco de su propia energía y se ciernen planeando durante horas y horas, sabiendo aprovechar los elementos del viento para viajar largas distancias.

No tienen miedo de hacer el trabajo sucio.

Ha pasado la temporada de eclipses, pero nunca debemos pensar que estamos fuera del camino de la evolución; muriendo y mudando de piel, renaciendo nuevos una y otra vez.

Esta es, en realidad, la novedad que anhelamos, la novedad de sentir la verdad de quienes somos brillando a través de nuestra piel más y más cada día. Este es un tiempo de gran purificación.

¿Dónde tienes miedo de hacer trabajo sucio en tu vida?

¿En tu corazón?

¿Qué aspectos de ti mismo has dejado de lado, considerándolos indignos, cuando en realidad son el combustible que traerá un brillo más espléndido a tu alma?

¿Qué es lo que ha sido castigado y maltratado en tu mundo interior, condenado por ser, pero que está listo para ser amado, reclamado y honrado?

¿Qué ciclos necesitan ser atendidos en tu vida?

No se trata de  perfección, sino de permanecer involucrados en ciclos que preferiríamos abandonar.

Fuente

El buitre negro nos muestra el valor de este tipo de trabajo interno y externo.

No es sorprendente que estas cualidades no sean valoradas en nuestra sociedad, así que ¿por qué defender a este espíritu animal como algo que honrar?

¿Honrarás conmigo? Este es un año de transformación. Arremanguémonos y no tengamos miedo del trabajo sucio.

Hay energías esperando para sostenernos mientras nos elevamos.

Artículo original 
Fuente de la imagen principal


Autoría:

La Dra. Nandi Hetenyi es sanadora, acompañante del duelo, escritora, médium. Recibió su doctorado en psicología clínica de CIIS, además de pasar más de 15 años estudiando y practicando budismo, yoga, meditación, viaje chamánico, rituales, sanación energética y crecimiento personal. Ella imagina un mundo en el que nos sentimos cómodos en nuestra propia piel y estamos felices de ser humanos. Puedes seguir a la Dra. Hetenyi en Instagram y obtener más información sobre su trabajo en su sitio web, www.sacredalchemyhealing.com.

 


 

 

7 Secretos que toda Diosa Lunar conoce

Por Cindie Chavez.

Desde joven he estado enamorada de la luna. No estoy segura de cuántos años tenía cuando supe que mi nombre de pila, Cynthia, significaba «diosa de la luna», pero no podría haber estado más encantada.

Tomé esa definición personalmente y la usé como un lema. De adolescente, usaba joyas con formas lunares y hacía arte con temática lunar. No sólo me habían dado el nombre de una diosa de la luna; Había decidido ser una diosa lunar.

Empecé a prestar atención a las fases de la luna, de vez en cuando. Finalmente seguí el ciclo de la lunación en serio, realizando tareas mágicas y mundanas en armonía con el flujo y reflujo de la Luna.

Últimamente he estado pensando en las diosas de la luna y en lo que tienen que enseñarme. Aquí hay siete poderosas lecciones que he reunido.

1. No puedes tener lo que quieres y mantener tus límites débiles.

Ay. Lo sé. Pero es verdad.

Cuando no tenemos lo que queremos, podemos comenzar por echar un vistazo a lo que estamos tolerando. La Diosa Hécate es conocida como la Reina de la Encrucijada y a menudo se muestra con una llave en la mano.

 

Y en contraste con su representación más reciente como una diosa oscura, la historia muestra que ella también ha sido llamada la portadora de luz. Esta aparente contradicción me recuerda a la respuesta que obtengo a menudo cuando sugiero que se necesitamos establecer límites más fuertes.

Cuando la palabra «límites» aparece, veo a las personas retroceder como si acabara de sacar una aguja hipodérmica enorme: podían estar de acuerdo en que el medicamento es bueno para ellos, en teoría, pero realmente prefieren evitar todo el proceso de creación de límites, o incluso hablar de ello.

La mayoría de nosotros nos sentimos realmente incómodos con la idea de establecer límites: miramos esa gran aguja puntiaguda y preferimos usar una cura alternativa más agradable y dulce para obtener lo que queremos.

Pero la alternativa «más agradable» para establecer límites generalmente equivale a tolerar el status quo con una dulce sonrisa.

Por mucho que intentemos evitar el conflicto externo, creamos un conflicto interno que nos hace ceder nuestro poder.

Mi definición favorita de qué es un límite proviene de Brene Brown: un límite es simplemente la línea entre «lo que está bien y lo que no está bien».

Es reconfortante que la Sra. Brown comente que su investigación ha encontrado que las personas más compasivas son aquellas capaces de establecer límites más firmes.

Establecer límites puede ser tan simple como hacer saber a alguien qué está bien y qué no. Al igual que Hécate, sostienes las llaves, te yergues en la encrucijada de lo que está bien y lo que no está bien. Hécate también se muestra a menudo sosteniendo una serpiente, símbolo de la transformación. Establecer límites es transformar la vida. De hecho, establecer límites es un acto de amor.

2. Tu autoestima determina tu habilidad para manifestar las cosas buenas.

Uno de mis primeros mentores me dijo que el mundo realmente no puede darme nada; sólo puede mostrarme lo que me estoy dando a mí misma.

La diosa lunar polinesia Hina, harta de ser menospreciada, decidió huir en contra de los deseos de su marido y cabalgar un arco iris hacia el sol. Resultó que el sol estaba demasiado caliente, por lo que descendió para realizar un nuevo intento, la noche siguiente, yendo a la luna, donde se dice que permanece en paz.

Hina es conocida por su fuerza, perseverancia y su ejemplo de cuidar de sí misma. Sabía que era digna de aprecio y decidió encontrarlo, incluso si eso significaba abandonar su relación.

Durante años me mantuve en una relación abusiva creyendo que si trabajaba lo suficiente para ser maravillosa y usaba bien mis habilidades mágicas, podría convertir en buena una mala relación.

La verdad es que me permití que me trataran mal porque no me amaba ni me respetaba lo suficiente como para establecer límites fuertes, y alejarme en caso de necesidad.

Nuestras relaciones íntimas son los espejos más claros que tenemos para ver lo que estamos dispuestos a darnos a nosotros mismos, un reflejo de nuestro nivel de autoestima.

3. Tus hábitos de autocuidado son evidencia de cuánto te valoras.

No es solo lo que hacemos por nosotros mismos, sino cómo lo hacemos. Una intención amorosa contribuye en gran medida a impulsar nuestro régimen de autocuidado.

Cuando se habla de «autocuidado» podemos pensar en reservar un masaje, hacernos la manicura, ir a la peluquería o cosas por el estilo, pero incluso beber un vaso de agua puede ser un poderoso acto de amor propio cuando lo haces con una intención amorosa.

Durante mi larga estadía en una mala relación, me cuidé mucho exteriormente, pero la intención de fondo era llegar a ser lo suficientemente buena, lo suficientemente arreglada, lo suficientemente en forma, porque no tenía autoestima.

Realmente no me estaba nutriendo con la energía del amor, solo estaba tratando de cumplir las expectativas de otra persona.

La diosa de la luna Yemanja es también la diosa del océano que nutre toda la vida. Se dice que es la energía que nutre la tierra y es conocida por su naturaleza generosa. Poderosa como el océano, y sanando como el agua salada del mar, ella ama, sí, pero no cede su poder.

Nuestros actos de autocuidado envían un mensaje a nuestro inconsciente acerca de nuestra valía, y nuestro amor y compasión hacia nosotros mismos enseñan a otros cómo tratarnos.

Trátate bien, con intención amorosa. La intención es poderosa y mereces un gran amor.

4. Encontrarás tu poder integrando la Sombra.

La historia de la diosa de la luna sumeria Ishtar y su descenso al inframundo es un poderoso recordatorio de que, para ser completos, debemos aceptar plenamente lo que se encuentra debajo de nuestra personalidad «aceptable» externa.

El día en que me di cuenta de que toda la basura que estaba experimentando en mi vida era en realidad mi propia creación, fue un momento poderoso. En vez de echar la culpa de todas las experiencias dolorosas a alguien u otra cosa, decidí asumir la responsabilidad.

Descendiendo a las profundidades, me daba cuenta de que cada cosa dolorosa, humillante, vergonzosa, incómoda y de mierda que había experimentado o estaba experimentando era mi propia creación.

Al llegar al fondo, reconocí algo. Me dije : «¡Oye, si puedo crear todo este dolor de corazón, entonces también puedo crear felicidad!». Fue entonces cuando comenzó el ascenso.

Ishtar descartó todas sus pertenencias mientras descendía al Inframundo, pero todas fueron devueltas cuando regresó, y a su regreso los árboles florecieron y los pájaros cantaron, regresó con poder y gloria, estaba completa.

 

5. Una voluntad unificada es esencial en la creación mágica.

La correspondencia es un principio hermético familiar para brujas, magos y metafísicos de todas las tendencias: “Como es arriba es abajo. Como es adentro es afuera”.

Cuando nuestro mundo interno se alinea con nuestro mundo externo, experimentamos sincronicidades.  La mayoría de nosotros hemos tenido la experiencia de «Estaba pensando en él y sonó el teléfono», pero también hay un rango de experiencias más profundas.

Cuando nuestras verdades internas están alineadas con nuestras expresiones externas, es cuando ocurre la gran magia.

Sin embargo, a menudo es difícil darnos permiso para honrar nuestros sentimientos más profundos, especialmente cuando incluyen miedos y emociones que consideramos inaceptables.

El nombre de la diosa hindú Anumati se traduce como «favor divino» o «permiso». Ella es la diosa de la espiritualidad. La verdadera espiritualidad nos permite honrar el valor de cada sentimiento, emoción y deseo.

La vida no es sólo amor y luz.

Cuando nos damos permiso para experimentar todos nuestros sentimientos y emociones sin juzgarlos como «malos» o inaceptables, estamos en el camino de tener una voluntad unificada y experimentar un verdadero poder.

6. Tu sexualidad es poderosa.

Se dice que la diosa de la luna Artemisa es virgen y, al mismo tiempo, protectora de los partos y de mujeres y niños. Esto parece un poco contradictorio hasta que te das cuenta de que la palabra «virgen» originalmente significaba «una mujer en sí misma», una mujer libre que no es propiedad de nadie.

Las «vírgenes» originales eran mujeres libres y poseían su sexualidad.

La energía sexual es poderosa: es literalmente la energía que crea la vida, por lo que nos corresponde comprender y apreciar nuestro poder sexual, y aprender cómo transmutar esa energía para crear la abundancia que deseamos experimentar.

7. Confía en el proceso.

Varias de las diosas lunares también se conocen bajo la imagen de una «triple diosa», que personifica las tres fases de la vida de una mujer: «doncella, madre, anciana», y aunque estas fases están relacionadas con la edad, me gusta pensar que toda mujer tiene momentos de encarnar cada una de estas fases todos los días.

Podemos disfrutar de ser juguetones e infantiles, divertidas y coquetas como doncellas, podemos ser cariñosas, compasivas y maternas, y podemos mantener nuestra sabiduría y conocimiento como mujeres maduras y poderosas.

Ninguno de estos atributos es exclusivo de una edad determinada. La triple diosa representa el nacimiento, la vida, la muerte (renacimiento).

La luna creciente y menguante es una bella imagen de la luz y la oscuridad, el flujo y reflujo de la vida, la Rueda de la Fortuna, el cambio constante de la naturaleza.

La vida está llena de altibajos y, a pesar de todo, eres suficiente. Naciste en este mundo como un ser completo. Eras suficiente entonces, y eres suficiente ahora. Confía en el universo, confía en ti mismo, confía en el proceso.

Artículo original
Fuente Imagen destacada


Autoría:

Cindie Chavez

Cindie Chavez es una maga y experta en relaciones, y la creadora de MOONLIGHT – A Course in Manifesting Love. Puedes encontrarla en www.cindiechavez.com

4 Razones por las que la Música es una antigua forma de Magia

Por Monefa Walker.

Todos somos conscientes de que la creatividad comienza, se nutre y florece fuera de nuestro plano consciente, y se inicia en el inconsciente.

Podría tratar acerca de por qué la pintura, la interpretación, la arquitectura y otros tipos de arte también son mágicos … pero por hoy profundizaré en la música ya que yo misma soy  pianista y compositora.

Lo más sorprendente de la música es que históricamente no hay una fecha oficial real de cuando comenzó.

Los humanos no inventamos la música, pero seguro que aprendimos cómo nutrir las habilidades necesarias para crear más.

Hay una música entre las estrellas, hay música cuando un planeta orbita alrededor del Sol, simplemente estamos sintonizados con esas vibraciones y frecuencias.

Si me escuchaste en el especial de Beltane del podcast Missing Witches, ya me has oído hablar un poco sobre por qué la música es mágica y por qué todos los músicos son magos.

Pero he pensado elegir 4 puntos clave específicos acerca de por qué sé que la música es una de las formas más antiguas de magia.

1. Números y notas

Aprender y leer música en sí mismo es muy singular. Todas las anotaciones se refieren a un número en una clave determinada.

En otras palabras, parafraseando a Tesla, las notas son la frecuencia, el sonido es la vibración y la energía para impulsar esta magia… es música. ¡Geometría sagrada!

Incluso los compositores clásicos, que estaban asociados con el monoteísmo, usaban códigos numerados en su música todo el tiempo.

Particularmente la secuencia de Fibonacci y la proporción áurea.

La razón por la cual esto es tan antiguo, tan intemporal, es que los números mismos son uno de los modos de comunicación, si no el original, del Universo.

Nos rodean, nos ayudan, nos rigen diariamente.

Y, si deseas cultivar una relación saludable con el dinero, por ejemplo entender cómo funciona la magia de la riqueza, vale la pena comprender el misterio, la confusión y la intriga que conlleva el uso de números para comunicar un mensaje que trascienda el tiempo y el espacio…

Lo cual es otro buen punto, incluso el tiempo y el espacio en sí usan números.

Aquí tenemos otro ejemplo de percepción que se percibe a sí misma.

No sorprende que las personas durante milenios se hayan dignado buscar mensajes secretos escondidos dentro de la música.

2. El espacio liminal

El propio Mozart dijo que la música es “el espacio entre las notas».

Beethoven dijo que «la música es la mediadora entre la vida espiritual y la sensual».

Dos de los músicos / compositores más famosos y talentosos que jamás hayan embellecido este planeta,  también entendían la magia detrás de la música.

Lo que también me hace gracia, ya que eran hombres que creían en un Dios, tenían una religión y, según muchos, no se puede practicar una religión y al mismo tiempo considerar cosas fuera de su propia filosofía.

Estos compositores demostraron que esa suposición es todo lo contrario.

Sin el poder y la magia de lo liminal, la música no existiría, de hecho, tal vez ni siquiera podría existir para nosotros.

El plano astral parece estar fuera de nuestro alcance cuando estamos conscientes.

Así como nuestro inconsciente puede acceder a ese plano con mayor facilidad, nuestros yoes inconscientes y no duales no se mantienen mediante reglas, estructura y observaciones materiales.

El astral proporciona la libertad, un tipo de vibración distinta, para que las plantas puedan ser sembradas, el «orden» creativo que a menudo situamos en el Universo.

Nuestro saturnino plano material 3-D es demasiado rígido, demasiado lleno de «reglas» para establecer el entorno propicio para que la creatividad se desarrolle, crezca y nazca.

En otras palabras, el astral es donde creamos el arte, el plano material es donde nos ponemos en acción para plasmar esto en una realidad consciente, de una forma u otra.

3. Poder curativo radical

Hemos visto un poco cómo la música puede afectarnos / sanarnos espiritualmente (debido a nuestra necesidad de conectarnos con nuestro ser superior en algún nivel, para crear), ahora analicemos brevemente cómo la música nos afecta mental, emocional y espiritualmente.

Mental / emocionalmente, la música puede evocar diferentes emociones, desencadenar recuerdos, calmarnos, estimularnos.

Elegimos música para decir lo que nosotros mismos luchamos por traducir y explicar a los demás.

Cuando estamos tristes, recordamos lo que queremos gracias a las canciones alentadoras, y cuando estamos más felices, podemos escuchar el dolor y la sanación que se requiere para hacer una canción triste.

Estos son solo dos ejemplos de cómo todos elegimos intuitivamente sintonizarnos con algo que nos conecta con un poder superior.

¡Independientemente de si la elección es consciente, inconsciente o ambas!

Lo más sorprendente es cómo la música también puede afectarnos físicamente y los beneficios a corto / largo plazo que conlleva.

Cuando escuchamos música, algunos de nosotros tenemos  esa sensación de que todos los pelos se levantan y se nos pone la piel de gallina.

De hecho, si eres alguien que tiene habilidades clariaudientes (yo misma soy clariaudiente), definitivamente experimentarás esto escuchando música.

Esto se debe a que las sensaciones físicas son un efecto colateral de que podemos sintonizar con los mensajes ocultos y el poder curativo dentro de la música.

Algunas personas tienen una experiencia literal «fuera del cuerpo» mientras escuchan música.

Incluso los médicos en cirugía usan la música para mantener distraídos aspectos de su cerebro, para poder concentrarse en la tarea en cuestión.

Lo que es aún más interesante, e importante para nuestro futuro, son los efectos de la música en nuestro cuerpo cuando estamos enfermos.

Ciertos tipos de música ayudan a apoyar a quienes están en tratamiento contra el cáncer.

Se ha demostrado que la música medida a una frecuencia hertzial particular puede ayudar a aliviar los síntomas y reducir el daño que las dolencias y las enfermedades pueden causarnos.

En otras palabras: la música es el componente mágico y bien necesario cuando se trata de curarte a ti, a tu espíritu y a tu ADN.

4. Una de las formas de comunicación más antiguas.

Ya hemos visto brevemente que los números son un tipo de comunicación universal, pero antes de la música que conocemos y amamos hoy, nuestros antepasados ​​participaron en diferentes sonidos con el mismo propósito: crear magia.

Según mi propia experiencia e investigación, ciertas tribus celtas, caribeñas y africanas  usan el tarareo … aunque sospecho que las comunidades y tribus de otras diásporas también han usado el tarareo durante milenios.

Si alguien escucha a Enya,  fíjate en su canción «Boadicea» para tener una idea más clara de lo que quiero decir.

En general, el tarareo no solo se usaba como línea de base para la música, sino que la música en sí era una forma de comunicación.

Comunicación con el universo, sus espíritus o dioses en un ritual / hechizo.

Comunicación para advertir a otros del peligro o cambio inminente. O tal vez comunicación para señalar otro mensaje.

Hay muchos más, pero esos son los tres principales que creo que resonarán más con las personas cuando lean esto.

Y muchos de nosotros los magos usamos la música de manera similar en la actualidad.

Considera esto: cuando escuchamos música estamos decodificando mensajes y descargas universales.

Cuando creamos música, estamos estableciendo una intención, enviando un nuevo mensaje al Universo y dentro de nosotros.

No creo que sea descabellado siquiera considerar que en el futuro nuestros planes de salud y tratamiento implicarán una prescripción musical decisiva.

Ya sea un género, un concierto, una frecuencia particular, pero es hora de que nos demos cuenta de que combinar varios métodos medicinales es clave para hacer evolucionar la forma en que compartimos, tomamos y administramos medicamentos cuando no estamos bien.

Creo que esta posibilidad está mucho más cerca de lo que nuestro ego colectivo quiere permitir.

Mientras tanto, ¡no te olvides de agradecer y apreciar la magia y los mensajes cada vez que escuchas y / o creas música!

Artículo original


Autoría:

Monefa Walker

Monefa Walker es pianista clásica, residente en Londres, UK. Además de trabajar en PR musicales y promociones, se ocupa de un pequeño negocio, Cerridwen’s Insights, dónde ofrece lecturas psíquicas, tarot y astrológicas. También tiene un canal de Youtube.

TERRA : Una oportunidad de re-conexión con el Territorio

Por Laura Lleonart.

Acabo de pasar uno de los cumpleaños más tristes de mi vida. Sola en casa, haciendo limpieza, tratando de recuperarme de una serie reciente de sismos existenciales, mi feed se llena de noticias acerca de los incendios en el Amazonas.

La alarma ha tardado en llegar a los medios, y mientras se derrumban los árboles, los animales tratan sin éxito de huir de las llamas y las comunidades indígenas asisten a la destrucción del territorio en el que enraízan sus vidas, desde el resto del mundo se alzan las voces por lo que está sucediendo en el “pulmón del planeta”.

Entiendo que se quiera subrayar la importancia del caso apelando al más puro etnocentrismo occidental. Sin embargo, teniendo en cuenta la manera en la que muchos tratamos nuestros pulmones – o a cualquier otra parte de nuestros cuerpos-, dudo que surta algún efecto duradero.

Se apunta a culpables, se identifica a los monstruos: La culpa siempre es de “otros” (si podemos pintarlos del color político del adversario, tanto mejor). No falta, tampoco, la mortificación: El ser humano es una basura que haría bien en extinguirse, en desaparecer de la faz de la tierra… Al fin y al cabo, es más cómodo desaparecer que trabajar por alguna forma de reparación del daño cargando con el peso de que ésta no pueda ser completa.

Aparecen los reproches y discusiones acerca de cuál de las causas anotadas en nuestra agenda común resulta más urgente o legítima: Que como no es Nôtre Dame no remueve conciencias, que nadie habla de los incendios en Siberia, que no está bien mirar tan lejos cuando aquí al lado tenemos bastantes problemas o, al contrario, que los problemas de aquí al lado no son nada comparados con lo que pasa allí.

Lo cierto es que hay trabajo para todos. Todo gesto útil debería ser bienvenido.

Aquí y allá florecen plegarias y propuestas de acción mágica comunitaria. Sin despreciar ni una sola de las buenas intenciones, resulta inevitable preguntarse qué fuerza va a apoyar esas acciones mágicas, qué poder en ellas puede compararse al de aquellos que respiran y laten con las selvas, forzosamente desterrados, quienes, además de apelar al mundo invisible, se están dejando literalmente la piel sobre el terreno.

En el fondo, corremos el peligro de que la intención de fondo de esas plegarias no sea otra que la de tratar de acallar a los demonios que asaltan nuestras conciencias en un momento puntual.

¿Dónde está nuestro (auténtico) poder para transformar la realidad? ¿Cuándo fue la última vez que nuestra magia dió un resultado contundente?

La noticia  de los incendios se convierte en tendencia, se abre camino como un caudal desbordado al que se suman los ríos de aquellos avisos y recordatorios acerca del estado de las cosas que hacemos todo lo posible por ignorar en nuestro día a día.

Cuando algo nos recuerda que el tiempo se nos acaba y nuestros mecanismos de defensa no consiguen ignorar el llamado, se despliega en nosotros un amplio surtido de emociones: rabia, culpa, miedo, impotencia, desesperación. Estas emociones, que deberían movilizarnos a la acción, nos superan, acaban proyectadas contra «el mundo» o «los otros», o nos ahogan en un mar de auto derrota que normalmente cubrimos con una densa capa de autocomplacencia.

Esta manipulación del caos emocional no deja de ser una forma de control y alienación por parte de un sistema que se alimenta de esto para seguir arrasando a sus anchas.

Queremos (necesitamos) hacer algo, pero no sabemos cómo, un Monstruo araña nuestras entrañas, nos agotamos, lo emborrachamos, le damos sedantes, hasta que conseguimos devolverlo al sótano del que ha escapado. Sus pasos nerviosos, el rascar de sus zarpas en el suelo de la prisión a la que lo hemos confinado, seguirán cuestionándonos desde las sombras.

Invertimos mucha energía en mantener al Monstruo encerrado.
Y, tal vez, ese no sea su lugar.

No entendemos lo que está pasando en realidad, ni nuestro papel en el escenario. Una parte de nosotros se ciega de manera refleja ante el dolor de la conciencia. Hemos perdido la referencia de lo que significa ser humanos y habitar un territorio que está tan vivo como nosotros.

Cuando extendemos nuestros vínculos a la tierra que nos sostiene, al aire que respiramos, al resto de seres que laten en un lugar concreto, el Territorio responde. Formamos parte de una realidad que va más allá de los límites de nuestra piel y, al mismo tiempo, es capaz de permearla y afectarnos.

A medida que tomamos conciencia de los vínculos que nos unen al entorno, empezamos a identificar los intercambios que se producen en esta relación, y del mismo modo que la afinidad puede hacer que dos personas ajusten el ritmo de sus pasos, de sus respiraciones, o del latido de sus corazones para sincronizarse, el Territorio nos acompaña.

Mientras el vínculo con el Territorio permanezca olvidado, nos perseguirá la insidiosa y criminal idea de que nada de lo que intentemos será suficiente. Al fin y al cabo, ya estamos bastante convencidos de no ser lo suficiente en otras áreas de la vida.

Hay otras maneras de hacer las cosas.

He dedicado toda mi vida al estudio y la práctica mágica, pero nada en este recorrido puede compararse a lo que supuso la reconexión con el Territorio y el trabajo con la Sombra. Literalmente, me llevaron a reconfigurar mi visión de la realidad y, de paso, a obtener resultados bastante maravillosos en la práctica mágica, que perduran en mi cotidianidad.

Con el objetivo de iniciar el rescate de los vínculos perdidos, orientar nuestra intención y cargar de poder nuestra palabra a través de un intenso trabajo con la Sombra, he decidido ofrecer TERRA, un entrenamiento de tres meses en trabajo con el Territorio.

Tomaremos como base la brujería tradicional, pero va a ser lo suficientemente abierto para que pueda acercarse un practicante de cualquier corriente. Sin embargo, la práctica y la participación serán esenciales para llegar a la clase de experiencias a cuyo encuentro salimos.

Vamos a salir de casa, a mancharnos las manos de tierra, e invitar a algunos de nuestros demonios a nuestra mesa. Hay que hacer el trabajo y nadie obtendrá un diploma al final… Ni lo echará de menos.

Más información en las próximas semanas. Por el momento:

TERRA es un entrenamiento en trabajo mágico con el Territorio y los espíritus que lo pueblan, incluyendo el Territorio urbano. Inicia el 21 de Septiembre y la duración estimada es de 3 meses, en los que se recibirán dos entregas de material por mes, realizando un seguimiento a través de un grupo privado en Facebook.

Puede participar cualquier persona desde cualquier lugar, sólo debe escoger el territorio con el que trabajar y un proyecto en defensa de la naturaleza, del patrimonio o de carácter humanitario con el que colaborar, ya sea a nivel global o local.

TERRA es una iniciativa altruista, tiene un precio y pagarlo es parte del mismo entrenamiento. 2/3 del importe irán destinados a la causa escogida por el participante, el 1/3 restante servirá para el mantenimiento de los proyectos Encrucijada Pagana y WITCH Hispana. El precio se determinará en función del sueldo mínimo interprofesional del país en el que resida el participante. Existe también la opción de convalidarse por horas de voluntariado.

Más información en:  www.encrucijadapagana.org/terra/
O escribiendo a encrucijadapagana@gmail.com

Imagen principal


Autoría:

Laura Lleonart ha dedicado los últimos 20 años de su vida a la investigación y difusión de las tradiciones mágicas y espirituales… Con unos cuantos más en la práctica, actualmente se dedica a hacer de editora de WITCH Hispana, y llevar los podcasts Encrucijada Pagana y Torre Negra.

 


 

 

 

Su nombre es Victoria, y es Revolucionaria.

Recientemente ha surgido la engañosa polémica acerca de cuándo, dónde y cómo es lícito protestar. Ha ocurrido en la Ciudad de México, cuando, tras varias denuncias de violación por parte de agentes policiales, en un clima de absoluta impunidad, grupos de protestantes enfrentaron a las autoridades, dañaron parte de las instalaciones gubernamentales y “agredieron” al secretario de Seguridad Ciudadana con purpurina rosa.

Desde el primer momento se lanza desde determinados sectores una crítica encendida a estos actos, justificando la ceguera y la total falta de sensibilidad ante el reclamo de aquellas que no exigen otra cosa que justicia. La protesta es tomada como una “provocación”, la manifestación que sigue deja, entre otros desperfectos al mobiliario urbano, la huella de las pintadas en uno de los monumentos más representativos de la ciudad: El Ángel de la Independencia.

Seguirá la letanía de lo inapropiado que resulta la “vandalización” del hito común, como si la justicia por la que se reclama no fuera también un asunto común, como si la sombra que planea sobre las cabezas de los ciudadanos pudiera ser ignorada simplemente agachando la cabeza.

El Ángel de la Independencia, relegado a un icono citadino estampado mecánicamente en logotipos, panfletos turísticos y billetes. Sin embargo, existe una gran distancia entre la identidad oficial, asignada por las autoridades, y aquellas que le otorga la sociedad que vive y padece bajo sus alas doradas.

El Ángel de la Independencia no es un logotipo, sino un antiguo símbolo. El Ángel de la Independencia, de hecho, no es ni siquiera un ángel, es una diosa. Su nombre es Victoria, y es revolucionaria. Una imagen puede fosilizarse, encerrarse en una vitrina, enajenarse del tiempo y las circunstancias, pero los símbolos están vivos.

Cabría preguntarse cuánto saben del Monumento a la Independencia los que ahora se llevan las manos a la cabeza por unas pintadas. La construcción del monumento en honor a los héroes de la Independencia empezó a planearse a finales del s. XIX, se presentaron diversos proyectos en los que el motivo era una columna, inspirada por la Columna Trajana, rematada en una figura alada, representación de Niké (diosa de la victoria).

El diseño seguía la tradición de la Columna de Julio de Paris (1840), en la Plaza de la Bastilla en París, para conmemorar la Revolución de 1830. El Genio de la Libertad de la Columna de Julio y la Victoria del monumento de la Independencia de la Ciudad de México, son muy semejantes, ambas figuras aladas en bronce (posteriormente doradas) rematan la columna, coronada por un capitel y sostienen sendas cadenas rotas, como símbolo de la libertad conquistada, en una de sus manos.

El otro monumento con el que está emparentado es la Siegessäule, Columna de la Victoria, Alemana (1873), rematada también por una figura femenina y portando una corona de laurel representando el triunfo.  Tanto las Victorias como el Genio de la Libertad, se sostienen sobre un solo pie, teniendo uno de los brazos en alto, pues el triunfo que representan depende siempre de un delicado equilibrio.

El monumento a la Independencia fue inaugurado en 1910, la obra escultórica la realizó Enrique Alciati, director del ramo de escultura en la Academia de San Carlos. La Victoria portadora de las cadenas rotas no se levanta por ella misma; en su base, fuerzas mudas y oscuras, al margen del Conjunto escultórico de los héroes patrios (Hidalgo, Morelos, Guerrero), se encuentran las alegorías de la Guerra, la Paz, la Ley y la Justicia, recordándonos que, si uno sólo de estos elementos falla o se excede, el resto está condenado.

Alegoría de la Paz
Alegoría de la Guerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La otra figura que encontramos al pie del monumento es el Genio conduciendo al León. Antonio Rivas Mercado, arquitecto a cargo del proyecto, diría que simbolizan “al pueblo, fuerte en la guerra y dócil en la paz”.

Genio (o infante) conduciendo al León

En 1925 el Monumento de la Independencia se convirtió en Mausoleo, al trasladarse allí los restos de diferentes héroes de la independencia, y en 1929 se instaló una lámpara votiva y se le recibió oficialmente el nombre de “altar de la patria”. Sin embargo, cuando con motivo de la celebración del Bicentenario de la Independencia el INAH (Instituto Nacional de Arqueología e Historia) realizó un análisis de los restos óseos custodiados en el Monumento, identificó también los restos anónimos de numerosos varones jóvenes, mujeres, niños e incluso de animales. Aunque, por supuesto, esta información no fue publicitada.

Lámpara votiva, 1929

Al lado de los restos óseos, el interior del Monumento custodia la estatua de Guillén de Lampart, irlandés nacido en 1615 y enviado a México en 1640 por el Conde Duque de Olivares para informar acerca de las intrigas relacionadas con la independencia Portuguesa. Desencantado con el entorno social Lampart se unió a indígenas y esclavos negros contra el gobierno y fue encarcelado por la Santa Inquisición, acusado además de practicar hechicería y pactar con el Diablo. Durante 7 años planeó un movimiento independentista y escapó para organizarlo, pero pronto fue apresado de nuevo, enjuiciado por los tribunales de la Inquisición, acusado de y sentenciado a morir en la hoguera en 1659.

El mal llamado Ángel de la Independencia, ha sido disputado por la oficialidad y la ciudadanía. Los unos estampando su imagen como una marca en toda suerte de soportes, desde postales y desfiles hasta carreras esponsorizadas por grandes marcas, eventos futbolísticos, conciertos publicitarios o papel moneda. Los otros, yendo a protestar a sus pies, recordando su significado.

En 1968 la Victoria Alada vio pasar por el Paseo de la Reforma la Marcha del Silencio contra el abuso y la brutalidad policial, en la que participaron estudiantes, profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionales de la ciudad. En la manifestación de más de 250,000 personas, todos los manifestantes guardaron silencio para evitar que la policía pusiera como pretexto la provocación (ya desde entonces palabra clave para el ejercicio indiscriminado de la violencia). A pesar de este gesto, finalmente el movimiento sería reprimido el 2 de octubre por el gobierno en la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

Marcha del Silencio, 1968

A la luz, no sólo de la gravedad de la situación actual, sino de la propia historia del monumento y la ciudad ¿Qué es lo lícito? El Ángel de la Independencia no es un ángel, es una diosa de senos descubiertos, cuya imagen ha sido sistemáticamente explotada, mientras se ninguneaba su mensaje. Las pinturas en su piel de piedra y metal son un mensaje que le pertenece, desde el momento en que ella se convierte en una más. Tal vez esas consignas que tantos parecen considerar vandalismo sean, en realidad, un visceral tributo al espíritu de un monumento que, si pudiera, lloraría de asco y rabia al ser testigo de lo que ocurre día a día a sus pies.

Estatua derribada por el terremoto, 1957

La Victoria Alada de la Ciudad de México, la que sostiene las rotas cadenas de la opresión, cayó del monumento en el terremoto del 28 de julio de 1957, quedando completamente destrozada. Además de recuperar la escultura, fue necesario rehacer la cimentación del monumento y reparar los daños ocasionados en la columna. El 16 de septiembre de 1958, poco más de un año después, el monumento fue reinaugurado. La recuperación de una agresión sexual por parte de la víctima y su entorno es un proceso mucho más largo y doloroso. Nada podrá devolver a las asesinadas a la vida.

No muy lejos de allí, también en el Paseo de Reforma, observa la más joven fuente de la «Diana Cazadora«, con la estatua de la Flechadora de las Estrellas del Norte como la llamó su autor, Juan Olaguíbel. Inaugurada en 1942, la Liga de la Decencia, protestó airadamente hasta conseguir que se cubriera, por motivos cristianos, la ofensiva desnudez de la casta Diosa Lunar, que no recuperaría su aspecto original hasta 1967.

Para ciertas personas, las cosas siempre serán así, adorarán el ídolo, olvidarán el espíritu que lo convierte en algo más que una hermosa vasija. Pero la estrechez de miras, el refugio en lo convencional, la caza sin tregua a los elementos que resultan incómodos, zarandeando lo precario de una ilusión de estabilidad, no los salvarán del fuego cuando llegue a sus puertas, tan ciego como ellos, dispuesto a lacerar con sus llamas antes de reducir a cenizas aquello que más aman.

 

Conoce a tus Guías Planetarios: La Metáfora Náutica en la Astrología Antigua I

Por Matthew Kenney.

Los antiguos astrólogos diseñaron la astrología para revelar verdades profundamente esotéricas sobre la vida, incluido tu destino, tu suerte e incluso la naturaleza de los espíritus y seres daimónicos con los que estás vinculado en el otro lado.

Con el fin de obtener una sabiduría tan profunda y consistente, desarrollaron una metáfora muy elaborada de la vida como un barco en un gran viaje. Al igual que un barco, tu vida tiene un destino: algún tipo de propósito hacia el que navegas. Los vientos y las corrientes lo empujan maneras que pueden favorecer este viaje u obstaculizarlo.

Lo que es más importante, multitudes de fuerzas externas guían y dirigen tu vida, y pueden hacerlo de manera eficiente y provechosa o, en algunos casos, descoordinada y caótica. En otras palabras, al igual que una gran cantidad de oficiales navales se reparten diferentes responsabilidades y órdenes en un barco, cada planeta atiende a un conjunto de deberes para asegurar que el viaje tenga éxito.

La astrología antigua nos muestra cómo determinar la naturaleza de estas fuerzas y qué papel desempeña cada una de ellas.  Al cultivar relaciones con los planetas que dirigen el curso de tu vida, desarrollas la capacidad de mantener una conversación con estas fuerzas, fortalecerlas y, en última instancia, remodelar y mejorar tu destino.

Con este conocimiento podemos realizar remedios o magia astrológica para transformar nuestro destino y, en última instancia, influir en las fuerzas que nos influyen.

Hay cinco posiciones oficiales principales ocupadas por los planetas. Voy a tratar estas posiciones y cómo trabajar con los planetas que los ocupan. En el resto de este artículo, describiré los significados de dos de estos roles y cómo puedes descubrir quién ocupa ese rol en tu propia carta natal. En la segunda parte completaré la exposición con los otros tres oficiales.

 


El dueño del barco

Más comúnmente conocido por su nombre griego oikodespotes (señor de la casa), el propietario del barco en el mundo clásico compró y fletó el barco.

Un oikodespotes era a menudo un comerciante adinerado que necesitaba un barco para transportar carga o viajar a otro puerto o, en ocasiones, un general que necesitaba transportar soldados.

En cualquier caso, el propietario del barco decide a dónde va el barco y qué logrará.

De la misma manera, los oikodespotes de su propio «barco» eligen un destino y un propósito para tu vida.  Los temas de destino, propósito y cualquier respuesta a la pregunta «¿por qué estoy aquí?» serán representados por los oikodespotes. De esta manera, los oikodespotes se convierten en un co-significador con el sol y el espíritu.

Muchas escuelas de astrología antigua identificaron el planeta que sirve como oikodespotes como un indicador del propio daimon personal. El daimon personal en la astrología antigua opera en algunas fuentes como un espíritu tutelar principal y en otras como la expresión «más auténtica» de uno mismo. Del mismo modo que sucede con el santo ángel guardián Thelemita o Abrameliniano, que tiene sus raíces en este concepto, el daimon personal es, casi con plena seguridad, ambos.

Para encontrar al propietario de la nave, primero debes identificar un planeta llamado Predominante o epikratetor. El Predominante es la luz de secta en tu carta, – el Sol en una carta diurna o la Luna en una carta nocturna-, a menos que ocupe una casa cadente (3ª, 6ª, 9ª, 12ª), en cuyo caso la otra luz se convierte en Predominante. Si tanto el Sol como la Luna ocupan casas cadentes, entonces el Ascendente se convierte en el predominante.

Una vez que hayas identificado el Predominante, fíjate en el signo que ocupa. El gobernante de ese signo es el oikodespotes. Por ejemplo, si tu Predominante es el Sol en Aries, Marte se convierte en el oikodespotes.

Una vez que hayas identificado tus oikodespotes, determina tu secta, examina el signo y la casa que ocupa, y tome nota de cualquier aspecto que haga a otros planetas. La dedicación del tiempo suficiente a analizar estas condiciones a menudo resultará en una visión profunda de la naturaleza y propósito de tu vida.

El Capitán

El dueño le dice a la nave a dónde ir y le da una dirección y una tarea. Pero en general, en el mundo antiguo, la mayoría de las personas lo suficientemente ricas para comprar un barco nunca se molestaron en aprender a navegar.

Hablando en términos prácticos, necesitabas a alguien que pudiera llevar la nave de un lugar a otro y que cumpliera con los requisitos que ordenaban los oikodespotes. Este papel recayó en el kurios, o el capitán de la nave.

El kurios controla las operaciones diarias para garantizar que el barco complete su viaje.

Para ti, esto significa atraer a tu vida eventos, situaciones y personas que la impulsen a lo largo del camino y la llevan a donde quiere ir.

A veces, su acción se puede denominar «gracia» o «buena fortuna» y, de hecho, la fortuna representa de manera conjunta eventos y acontecimientos concretos en nuestras vidas.

En mi propia práctica, veo un corolario entre la acción de los kurios y lo que algunas personas denominan guías espirituales, o seres que ayudan y guían a un individuo en su camino.

No tienen influencia sobre libre albedrío de un individuo (esa es la tarea de los oikodespotes, que en última instancia ya eres tú), pero cada uno de ellos se complace en proporcionar ayuda y apoyo para que el libre albedrío de alguien se pueda realizar.

En la medida en que los kurios proporcionan ayuda y apoyo a través de su contexto y entorno, los kurios y la Luna también son co-significadores.

Teniendo en cuenta que la luna gobernó clásicamente a todos los espíritus de la tierra, los kurios son bastante plausibles como indicadores de los guías espirituales personales.

La selección de los kurios se basa en encontrar el planeta más apto para ser capitán en el momento en que naciste.

Sin embargo, encontrar el planeta más adecuado puede ser complicado: hay que sopesar muchos factores y, por desgracia, las fuentes difieren en el orden de importancia de estos factores.

En mi práctica personal, sigo los lineamientos de Porfirio en su Introducción , y me ha ido bien.

Primero, elimina cualquier planeta de la carta situado a quince grados del Sol o retrógrado. Las fuentes describen estos planetas como aquellos que se abstienen de considerar el rol. Por el motivo que sea, no desean ser el capitán, por lo que los descartamos desde el inicio.

De los que quedan, identifica los planetas que cumplen alguna de estas condiciones. Puede que no haya ningún planeta en su carta que satisfaga la 1ª o la 7ª condición. Por «Señor» me refiero al planeta que gobierna el signo en el que se encuentra el punto sensible.

  1. Que ocupen los mismos límites que el ascendente. Los límites o confines son subdivisiones de cada signo.
  2. Señor del Ascendente
  3. Señor de la Luna
  4. Señor de la casa 10
  5. Señor de la lunación prenatal, el grado en que la luna fue nueva o llena por última vez.
  6. Señor de la Parte Fortuna.
  7. Hace Phasis, exactamente a quince grados del sol a cada lado.

Descarta cualquier planeta que no cumpla alguna de estas condiciones. En este punto, es posible que solo te quede un planeta: ese planeta es tu kurios.

Si te quedan un par de planetas, debes elegir el que tenga la dignidad más esencial, el que tenga más autoridad. Si todavía hay un empate, selecciona el planeta que sea más angular.

A veces, los únicos planetas que satisfacen una de las 7 condiciones anteriores están retrógrados o bajo los rayos del sol. En ese caso, deberás reconsiderar esos planetas para encontrar al Kurios, pero el planeta puede considerarse un «capitán problemático», ya que se muestra reacio a realizar la tarea. Esta es una ocurrencia muy rara. La única vez que lo vi en una lectura, el nativo sintió que sus circunstancias siempre requerían más trabajo de piernas y agallas para tener éxito.

Al igual que con los oikodespotes, puedes empezar por determinar la secta, el signo y la casa que ocupan los kurios, y tomar nota de cualquier aspecto que haga a otros planetas. Toma nota de esto y observa de qué manera tu vida refleja esto. Si trabajas con guías espirituales, puedes encontrar alguna superposición o resonancia entre tus kurios en astrología y algunas de los guías que se te han revelado.

 

Ahora que has identificado al propietario del barco y al capitán del barco, conoces los dos roles de oficial más importantes en tu carta natal.

Esencialmente, hemos determinado las contrapartes más esotéricas del sol y la luna, otra capa para examinar nuestro destino y el tipo de fortuna que podemos esperar al cumplir ese destino.

Queremos asegurarnos de que estos dos planetas se lleven bien y puedan trabajar juntos.

Si el propietario y el capitán están luchando y no se soportan, conseguir que el barco llegue a algún lugar con éxito puede ser muy difícil. Comprueba y observa que aspectos se hacen el uno al otro. ¿Ocupan sus signos o límites? Pequeñas cosas como esta pueden estar llenas de implicaciones para la vida de alguien.

Si descubres que están en cuadratura, se oponen o son adversos entre sí, es posible que desees considerar la realización de remediaciones planetarias para cada uno de ellos.

Una nota final sobre el propietario y el capitán: a veces, en el mundo antiguo, la persona que compró el barco también es la mejor opción para dirigirlo. Esto sucede muy raramente, pero cuando sucede, el viaje será muy exitoso, ya que los desacuerdos entre el propietario y el capitán no tendrán lugar, y el capitán se involucrará personalmente en el viaje. Si descubres que estas dos posiciones están ocupadas por el mismo planeta, puede ser indicio de fama y eminencia, lo que los griegos llamaron timē u honor.

En la siguiente parte del artículo, examinaré otras tres posiciones de oficiales y su importancia para ti y tu carta: el timonel, el vigía y el maestro de la vela. Estos tienen menos significados inherentes, pero hay configuraciones específicas que buscamos en cada uno de ellos para determinar qué tan bien está navegando un barco sin ninguna ayuda adicional.

Artículo original 
Imágenes: Unsplash.com


Autoría:

Matthew Kenney ha estudiado astrología clásica durante seis años. Formado en filosofía, griego antiguo y sánscrito, Matthew ha dedicado su mente a la investigación de las prácticas espirituales antiguas, en particular la astrología y la tradición hermética. Utilizando su pasión por la filosofía antigua, los idiomas y la espiritualidad, se esfuerza por trasladar la sabiduría astrológica de lo a la actualidad. Puedes obtener más información en ancientastrology.org , donde brinda capacitación a empresarios y propietarios de negocios en línea, además de ofrecer artículos gratuitos y pronósticos astrológicos.


 

Trabajo de liberación – Amarte realmente a ti mismo

Por Joy KMT.

La magia es intimidad con el universo. Es lo que sucede en el momento en el que decides dejar que las puntas de los dedos de tus pies salgan de las aguas poco profundas y se muevan hacia lo desconocido.

Para todos nosotros, pero particularmente para las personas marginadas, el acto consistente de desatarse es la clave de la liberación, tanto individual como colectiva.

El primer paso para acceder a tu magia, permitirte dejar lo superficial y desatarte, es salir del molino de la superación personal.

Me gustan los rituales tanto como a cualquiera, y las herramientas son excelentes para acceder a tu magia, pero toda la magia proviene de tu intimidad contigo mismo y, por extensión, con el universo.

Si quieres cantar mejor, toma clases de canto, si quieres acceder a otros planos de la realidad, practica tu magia sexual, pero si alguna vez realmente quieres ser tú mismo, abandona el molino de la superación personal. «No es necesario caminar de rodillas durante cien millas a través del desierto, arrepintiéndose».

Estoy tratando de decirte que dentro de tu alma el milagro más salvaje y malvado de la creación está esperando que lo recuerdes. La función de la opresión y el trauma es borrar la memoria del milagro de que eres.

Hemos estado atrapados en una comprensión muy extraña de que hay algo más que lo que somos y estamos destinados a ser. Esta realidad se ve constantemente reforzada por la violencia. Intentamos volver a un jardín del que nos exiliamos. «Solo tienes que dejar que el suave animal de tu cuerpo ame lo que ama».

Sé un predicador de ti mismo. Sé tu mejor amante. Aprende las curvas de tus sombras y la mordedura de tus dientes y la canción de tu alma. Desátate.

¿Cómo puedes ser mejor si nunca has abordado lo que eres con compasión y amor? No al estilo de esas mierdas suaves repetidas hasta la saciedad en las que las personas ocultan su autodesprecio a base de memes de chicas blancas vestidas con falsos tocados indios y una cita de Rumi, o disimulan el odio que sienten por sí mismas bajo la apariencia de empoderamiento y adhesión a alguna causa.

Me refiero a abrir el armario donde has guardado lo peor de aquello que eres, mirarlo de verdad, y amarte de todas formas en cada jodido momento.

Estoy hablando de abrir las heridas de todas las angustias que soportaste bajo la superficie y permitir que la luz de la divinidad toque esos lugares que has escondido incluso de ti mismo. Estoy hablando de la peor mierda que te haya pasado jamás, y de que todavía te atrevas a soñar, a ser, a prosperar, por ser quien eres y no a pesar de ello.

Estoy hablando de sentir toda la desesperanza, la insuficiencia, el miedo, la falta de preparación y dar el jodido salto hacia quién eres de todos modos, no de una manera ingenua, con los ojos cerrados y las luces apagadas, sino completamente desnudo y con los ojos abiertos, dispuesto a hacer el amor a la bestia a tu manera. Con tu cabeza y tu corazón y tus manos y tu trabajo.

Estoy hablando de un tipo guerrero acojonante.

Amarte a ti mismo es una práctica feroz y devocional.

Este mundo está atado a los nudos y las mentiras de la escasez. Atado en espasmos de no merecimiento, de desesperación, de arrogancia, de retener y acaparar el camino a lo divino. De no tener suficiente, de no hacer lo suficiente, de no saber lo suficiente, de nunca ser suficiente. De necesitar que la gente muera más de lo que necesitamos que la gente viva.

Esta es una maldición que requiere la liberación de cada persona en esta tierra, incluyéndote a ti. Esto demanda un compromiso radical para desenmarañar tu magia y amarte realmente a ti mismo. Requiere una intimidad profunda y eterna contigo mismo y con tu universo.

Debajo de las mentiras de la necesidad de ser una mejor persona, ahí estás. Allí estás trayendo la luz de lo divino al mundo. Ahí estás haciendo magia solo por existir. Ahí te estás recordando a ti mismo. Ahí estás deshaciendo los nudos de opresión y los patrones de abuso y trauma generacional. Ahí estás brotando con tu precioso regalo al mundo. Ahí estás.

No es necesario que vayas solo. Si estás listo para transmutar algo de mierda, llámame. Pero esto no es un cómodo paseo por el parque. Este es el trabajo más real que jamás harás.

No me dedico a la autoayuda. No soy un coach de vida. No soy luz y suavidad. Pero si necesitas transformar radicalmente la forma en que te ves a ti mismo y al mundo, si quieres saber cómo salvar tu propia vida, yo soy la indicada. Puedes enviarme un correo a yejidekmt@gmail.com.

* Citas de Los gansos salvajes de Mary Oliver

Artículo original 
Imagen principal: Portada de Wild Seed de Octavia Butler, arte de Wayne Barlowe


Autoría:

Joy KMT es autodidacta, queer, negra, femme, de barrio, poeta, madre y amante. Trabaja desde la posibilidad de lo personal para ser colectivamente transformacional. A menudo combina lo mágico con la realidad de vivir en la encrucijada de las multiplicidades. Es la productora de Her Voice: The Stories, Tales and Myths of Women of Color, que se estrenó en el Festival de música Sunstar y Testify: A Black Womanhood Series. Su poesía ha aparecido en Check The Rhyme: An Anthology of Female Emcees and Poets, Amistad: Howard’s Literary Journal, Black Girl Dangerous, Blood Lotus, an Online Literary Journal, Backbone Poetry Journal, The Feminist Wire, Pluck! the Affrilachian Journal of Arts and Culture, Fledgling Rag, Near Kin: Words and Art inspired by Octavia Butler, y se publicará próximamente en Sugared Water. Si estás interesado en trabajar con ella, puedes escribirle a yejidekmt@gmail.com.