Hay muchas, pero muchas, más brujas que aquellas personas que se identifican como tales de forma consciente, deliberada o pública.

Permíteme dejar esto bien claro: para ser bruja uno no necesita ser Wicca, nisiquiera Pagano. En absoluto. Yo misma, soy una extraña especie de bruja híbrida budista-cristiana-existencialista dedicada a la magia folk en internet, así que imagínate.

Una bruja es una persona (de cualquier género o creencia) que vive desde su propia validación interior e inspiración creativa en lugar de buscar la aprobación de los poderes establecidos.

La reina Elizabeth I, Jesus de Nazareth, Cleopatra, Yeshe Tsogyel, Juana de Arco, y John Lennon fueron todos grandes brujas con enormes poderes de fascinación, que ejercían gran influencia a través del uso del símbolo y la pompa. Podría nombrar muchos más, pero seguramente ya captas la idea.

Ser bruja es una cualidad inherente al ser, como ser profundamente compasivo o tener buena mano para las plantas. Aunque la brujería venga de nacimiento, precisa del cultivo deliberado para alcanzar su máximo potencial. Se trata de un tipo particular de encarnación espiritual y emocional, no necesariamente una colección de creencias conscientes.

Dicho esto, vamos a ver cómo la propia brujería es algo maravilloso.

Una vez has aceptado y reconocido que eres una bruja, se abre un vasto campo de juego.

Cuando has aceptado que eres una bruja, puedes empezar a cultivar deliberadamente tu poder, puedes dar un sentido al mundo y a tu vida a través de una nueva visión, y puedes empezar a buscar conexiones con otras brujas.

Así que aquí van algunos rasgos comunes que he percibido en las brujas, prueba a ver si los reconoces en ti mismo; es posible que desees empezar a considerarte bruja.

Dado que nuestra forma de ser ha sido perseguida durante milenios, el hecho de considerarse bruja a uno mismo en este momento de la historia tiene gigantescas y positivas ramificaciones políticas e históricas. Podría decir mucho más acerca de esto, pero creo que basta con considerarlo un momento para entenderlo.

Así que, pasemos a los Rasgos de una Bruja.

1. No te importa una mierda.

La cualidad más sorprendente y notable de las brujas es que ellas están en contacto con un nivel de poder intuitivo e imaginativo que les confiere autoridad interior.

Se mueven por su propio genio y no por ningún dogma o fuerza externos. Pueden usar una amplia variedad de herramientas tradicionales o institucionales, pero su poder no depende de autoridades tradicionales o institucionales.

Han despertado la magia dentro de sus propios corazones y está viva y palpitante.

Las brujas son a menudo ofensivas para…  bueno, para casi todo el mundo. Las brujas tienden a ofender tanto la sensibilidad de las personas convencionales, no orientadas mágicamente, y también la de las personas involucradas con la magia que tienen ideas rígidas sobre lo que la magia debe ser.

Casi todo el mundo se alarma ante la presencia de una verdadera bruja como ante un cable de corriente suelto.

Esto incluye a mis controladores ex-novios magos más-sagrados-que-tu. (¡Hola, caballeros! No os preocupéis por mí, ¡mi magia está funcionando a lo grande, aunque jamás haga el Ritual Menor de Destierro del Pentagrama! ¡Espero que sigáis disfrutando de vivir con vuestra mamá! Sí, Bali es genial en esta época del año, y no os echo de menos! Xoxoxoxo, Carolyn)

Si estás muy comprometido con la práctica mágica y el desarrollo espiritual y no tienes ningín interés en cumplir con las expectativas de cualquier otra persona acerca de lo que tu magia o espiritualidad debería ser, entonces puedes ser simplemente una bruja.

2. En serio, no te importa una mierda.

Probablemente en tu vida has tenido un montón de experiencias de personas que han perdido los nervios ante tu característica extraña forma de estar en el mundo, y aunque esto es a veces triste o desafiante, en última instancia, no importa.

Tienes un trabajo que hacer –arte que realizar, gente que sanar, casas que construir, rituales que llevar a cabo, historias que escribir – y simplemente no tienes tiempo de estar calmando constantemente a aquellos que esperan de ti que te adhieras a algún estándar ajeno al de tu propio genio y autoridad interior.

Esto puede significar que eventualmente pasas al modo sigiloso para evitar crear una alarma continua, pero no porque te escondas o evites nada. Lo haces porque tienes cosas que hacer y sólo una cantidad limitada de tiempo disponible aquí, en la tercera dimensión.

3. Pones nerviosa a la gente.

Sin importar lo discreto que te permitas ser en tu apariencia o comportamiento, pones a la gente nerviosa con tu sola presencia. Hay cosas que se pueden hacer para mitigar esto, pero posiblemente sea inevitable.

Para aquellos que buscan a autoridades externas que les digan lo que es bueno y hermoso y está bien, tu presencia – la presencia de una persona inherentemente salvaje totalmente ligada a su autoridad interior-, resulta perturbadora.

Tu presencia es inquietante porque los demás pueden sentir que hay algo en ti que es impredecible e incontrolable. No estás siendo dirigido por los programas convencionales, así que no eres inmediatamente legible para las personas que todavía se dejan dirigir.

4. La gente dice que tus ojos son “hermosos” (lo que quieren decir es que son penetrantes).

La mayoría de personas no encuentran palabras para describir tus ojos. Sólo perciben que hay algo diferente y atractivo en ellos. Ese algo es que tus ojos ven.

Puedes mirar a alguien y ver qué programas se están ejecutando, ver cómo están bloqueándose a sí mismos, ver también aquello a lo que están atados, ver cómo malinterpretan su propia energía sexual y su poder, ver su potencial de liberación. Simplemente es evidente para ti cuando miras a alguien porque tú ya has hecho este trabajo de liberación en ti mismo.

5. Puedes decir siempre cuando alguien está lleno de estas cosas.  

Volviendo a lo anterior. Tu visión penetrante es una especie de percepción psíquica. Puedes ver cómo la gente se engaña a sí misma porque has desentrañado muchos de tus propios engaños. Puedes oír cuando alguien está mintiendo porque puedes percibir que su ser no está en plena resonancia con sus palabras.

6. Has sido perseguido al menos una vez en tu vida.

Como pones nerviosa a la gente nerviosa y no te importa una mierda y probablemente no empezaste en el modo sigiloso, es muy probable que -si eres una bruja- hayas atraído la persecución real en algún momento. Esta podría adoptar la forma de acoso y burlas crueles en la infancia, o la persecución en el ámbito jurídico y profesional como un adulto.

A menudo la persecución se produce forma de rumores maliciosos de antiguos amigos que no pudieron mantener el ritmo de tu crecimiento mágico y luego se sintieron envidiosos. La bondad y la compasión en la práctica de brahmavihara son grandes antídotos a la persecución energética, así como los hechizos tradicionales para protección y una práctica constante en el desarrollo de tu comunicación y habilidades de relación.

7. Encuentras toneladas de sincronicidades y no siempre llevan a lugares bonitos.

Las brujas son básicamente bodhisattvas tántricas; su alma está comprometida a la liberación de sí mismas y de todos los seres lo más rápido posible, idealmente en una vida, utilizando la transmutación alquímica.

Esto significa que están en la autopista kármica, y la vida a menudo se les echa encima de formas muy rápidas y difíciles para ellas. Esto significa que incluso seguir magníficas sincronicidades puede llevar a las brujas competentes a lugares aparentemente oscuros – y esta visita a los lugares oscuros y sucios forma totalmente parte del viaje.

En otras palabras, la vida no es un pastel de “amor y luz” newagero para brujas, a veces puede ser un recorrido por los reinos del infierno.

8. Tu desaprobación maldice visiblemente a la gente.

Una de las razones por las pones nerviosa a la gente es que tienes tanto poder personal que si alguien te disgusta, lo insultas o desapruebas, lo sentirá, y mucho.  Su día quedará arruinado, y puede que también toda su confianza.

Cuando la gente es maldecida por una palabra o una mirada tuya, pierde la conexión con su propia orientación. Parecen aturdidos porque, en sus cabezas, sus pensamientos corren asustados en círculo.

Tu desaprobación afecta tanto a las personas por la misma razón que éstas pueden sentir que tu percepción es penetrante. Este es el «mal de ojo» que ha sido tan temido en tantas culturas a través de la historia.

Por supuesto que se resiente y teme a alguien que tiene el poder de aplastar con una mirada tu confianza porque sabes que, claramente, te está viendo.

Por lo tanto, como bruja, es una buena idea practicar continuamente la consciencia al respecto y transmutar tus propios resentimientos y miedos de forma que no andes salpicando a todos con mal juju sólo porque tienes un mal día.

9. Has experimentado tu magnetismo salvaje en acción.

Tú sabes que tienes el fuego. Has experimentado en abundancia tu habilidad mágica para magnetizar parejas, amigos y otras cosas hermosas.

En ocasiones la gente simplemente se acerca a ti y te dice lo fascinante que eres o cómo tu trabajo los ha conmovido profundamente.

Eres magnético y tienes montones de pruebas de ello, así que simplemente, acéptalo de una vez.

10. Tu experiencia de la cuarta dimensión es más vívida que la experiencia de la tercera dimensión de la mayoría de personas.   

“La cuarta dimensión” es una manera llamar al mundo del espíritu, la emoción, el deseo, la vibración, el sentimiento, la intuición y la imaginación. Es todo aquello invisible que puede tener el poder de afectar dramáticamente aquello que vemos.

En general, para las brujas resulta mucho más fácil navegar en las realidades de la cuarta dimensión que en las de la tercera dimensión.

La tercera dimensión es dura, literalmente. Incluye materia: patas de mesa en las que puedes golpearte los dedos del pie, coches que pueden chocar si no conduces bien, agua que se filtra través de los techos, cuentas que hay que pagar.

Para las brujas, integrar su destreza en la cuarta dimensión con la realidad cotidiana de la tercera dimensión es un desafío importante. La tercera dimensión es más difícil para nosotros que para otros por el simple hecho de que nuestras mentes y corazones en gran medida están habitualmente ocupados por la cuarta dimensión.

Las brujas tenemos menos poder de procesamiento para dedicar a cuestiones de la tercera dimensión, y por esto tenemos que dedicar deliberadamente una parte de nuestra práctica espiritual a tratar con la realidad material – de ahí la magia práctica.


Autoría:

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y una coach con una peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.


 

Tags:

You May Also Like

¿Es tu brujería una muleta?

Por Carisa Holmes ¿Entras en pánico si accidentalmente sales de casa sin tu cristal ...

7 Asombrosas verdades que me hicieron ganar 18.000$, vía internet

Afortunadamente este mes he conseguido suficientes contratos  para sumar dieciocho mil gordos y sucios ...