7 Asombrosas verdades que me hicieron ganar 18.000$, vía internet

Afortunadamente este mes he conseguido suficientes contratos  para sumar dieciocho mil gordos y sucios dólares americanos.

Estoy que me salgo. Se siente genial.

No estoy diciendo esto sólo para presumir (¡sólo en parte!).

Te lo hago saber porque durante mucho tiempo, de verdad, de verdad no he tenido éxito alguno, ni económico ni profesional, en absoluto. Me encontraba miserablemente desconcertada pensando en qué hubiera hecho cualquiera para encontrar una solución.

Solía leer artículos fatuos de autofelicitación, como uno que hablaba de cómo lograr grandes ingresos  desde el portátil en Bali y pensaba cosas como:

“Sí, pero sólo eres capaz de hacer eso porque eres un imbécil y de alguna manera todos los demás imbéciles de este asfixiante mundo asqueroso quieren comprarte cosas.”

Pues resulta que eso es lo que se conoce en el mundo empresarial como «una mentalidad no ganadora».

Para ayudarte a que no te quedes estancado en ese estado mental tan confuso, como me pasó a  mí durante mucho tiempo, quiero compartir contigo algunas verdades impactantes que he aprendido sobre lo que realmente necesitas para llevar a cabo la transición de la bancarrota a montarse en el dólar.

Y por cierto (sólo para que lo sepas), en verdad a menudo en mi vida sigo siendo una imbécil.

Me esfuerzo por intentar arreglar las cosas y hacerlas mejor, pero muchas veces no puedo conseguirlo. Así que si estás buscando a una imbécil que trabaje desde lugares chulos y exóticos para odiarla, ¡felicidades! Me acabas de encontrar.

¡Hola!¡Soy Carolyn Elliott!

Esta es mi cara de «Acabo de ganar $18,000 desde la cama!».

Pero primero ,  ¿hasta qué punto era una fracasada?

Bueno, en 2013, me pasé el año durmiendo en los sofás de mis amigos, y comiendo de los bancos de alimentos para sobrevivir.

Sip, no tenía casa, ganaba unos 500$ al mes haciendo trabajos como escritora freelance. Nada divertido.

Y ese fue solamente el bajón después de una década entera viviendo bajo el nivel de pobreza como escritora y profesora.

Un diciembre casi me muero a causa de una estúpida infección de muelas por qué no tenía ni seguro médico ni dinero para pagar un dentista.

Vale, suficiente plomazo sobre lo malditamente pobre que era –vamos a por las verdades chocantes que tuve que aceptar gradualmente y que me llevaron a conseguir hacer 18.000$ en un mes como empresaria solitaria.

1. A internet le interesan una mierda tus credenciales.

Resulta que yo tengo muchas credenciales. Tengo un doctorado en Estudios Críticos y Culturales, y un máster en Inglés, y un grado en Artes y Escritura Creativa.

Y a nadie en absoluto le importa dos mierdas esto cuando estoy vendiendo productos y servicios en internet.

Esto es el Salvaje Oeste, amigos.

Seré vuestra guía.
Seré vuestra guía.

Lo único que importa, antes de que alguien te suelte su dinero, es si confía (o no) en que puedas hacer el trabajo tal como ellos lo quieren.

Ya sea que ese «trabajo» les esté ayudando a aclarar sus vidas amorosas, leyéndole las cartas de tarot, diseñando cubiertas de libro o, como en mi caso, enseñándoles a escribir en las redes sociales, aumentar su audiencia, y cobrar…

…lo que sea, no importa. Lo más importante es: ¿confían en ti?

Y las credenciales no son la clave para ganarte esa confianza.

Enfatizo esto porque a veces cuando hablo con mis amigos cercanos y les cuento que no es tan difícil crearse una presencia y vender cosas online, y que yo les podría enseñar cómo hacerlo, ¡y podrían venirse conmigo a Bali!, me sueltan tonterías del tipo:

“¡Ay, yo nunca podría hacerlo! ¡No tengo un doctorado como tú!”

Y me quedo en plan, “¿Cómo? Probablemente solo el 10% de la gente que se convierte en cliente sabe lo del doctorado. No les importa.”

Decir “Oh, ¡yo nunca podría hacerlo! ¡No tengo un doctorado como tú!” es como decir “Oh, ¡yo nunca podría hacerlo! ¡No estoy obsesionada con Benedict Cumberbatch como tú!”

Porqué si bien es cierto que tengo un doctorado y una obsesión un poco hardcore con Benedict Cumberbatch, ninguna de estas cosas es en absoluto relevante en mi capacidad para ganarme la confianza de la gente online.

Entonces, ¿qué es lo relevante?

Mostrarse. Dejar que la gente te vea, escuche y te sienta de distintas formas: escribiendo, en fotos, vídeos, podcasts.

Compartiendo con ellos lo que sabes y lo que crees, y cómo la has cagado también.

La confiabilidad y la excelencia en la presentación de lo que ofreces a las primeras personas que te dan la oportunidad, de modo que tengas testimonios llamativos que compartir.

Así es como se construye la confianza. Y requiere tiempo, pero se puede hacer.

El Salvaje Oeste de Internet es bastante sorprendente, ya que realmente te ayuda a que el proceso de negocios se vuelva similar a lo que solía ser en los pueblos y en las ciudades pequeñas:

Sirves a una comunidad; a medida que la vas sirviendo para bien, la comunidad aprende a confiar en ti y con gusto te avalan, y entonces las personas que visitan «la ciudad» deciden confiar en ti porque pueden ver que ya hay toda una comunidad de gente que lo hace, así que tiene que estar bien.

Es un ciclo virtuoso.

2. La mayoría de emprendedores cobran de menos porque tienen una relación de codependencia con el mundo.

He pasado 12 años en rehabilitación por adicción a la heroína, así que sé algunas cosas acerca de la adicción y las relaciones codependientes.

En un patrón de relación clásico entre un adicto y su socio codependiente, el adicto va a salir, usar drogas (o se va a dar al juego, o exprimir al máximo las tarjetas de crédito, o ir de prostitutas, o lo que sea), provocar consecuencias terroríficas (conducción bajo los efectos del alcohol, enfermedades de transmisión sexual, y todo el catálogo de horrores de la vida), mentirá sobre ello, y se negará a aceptar la responsabilidad real de sus acciones.

Mientras tanto, el socio codependiente del adicto se esforzará por tratar de encubrir las transgresiones del adicto, e intentará manipularlo para que se comporte mejor.

La dinámica en una relación así no es intimidad.

Es más parecido a algo echado a perder que más bien tendría lugar en un dueto entre Rihanna y Eminem.

[EMINEM – LOVE THE WAY YOU LIE FT. RIHANNA]

Ambos en un patrón que evita la intimidad consigo mismos (el adicto la evita mediante la obsesión con las drogas, el codependiente mediante su obsesión con el adicto), la intimidad entre ellos, y la intimidad con el mundo. La relación estará basada en el control y la violencia (emocional, verbal, financiera, si no física).

En lugar de una intimidad real, los dos individuos aceptan el drama de perseguir la fugaz sensación sentirse en control. Son co-dependientes porque están co-laborando en su dependencia a buscar algo que les ayude a evitarse a sí mismos.

La mayoría de nosotros, gente con buen corazón e inclinaciones espirituales, interesados en construir un negocio online, tendemos a convertirnos en la puta codependiente del mundo.

Toda la sociedad es el adicto en esta relación. Y el adicto hace lo que el adicto siempre hace: recibir.

Como codependientes, dejaremos que el adicto reciba y reciba, y reciba de nosotros eternamente porque tenemos miedo de que nos deje. No queremos estar solos, porque entonces no tendremos a nadie que nos distraiga de nosotros mismos.

Así que manipulamos al adicto para que se quede con nosotros. Nos hacemos responsables de cosas que no nos atañen.

Y haremos cualquier cosas por ella, queremos su aprobación, queremos su amor, y estamos dispuestos a hacer lo que haga falta para tener una muestra de ello.

Eso significa que: nos devaluamos a nosotros mismos y nos agotamos con la esperanza de volverla como nosotros.

Le pedimos mucho menos de lo que nos haría sentir bien compensados, y a veces hasta nos llegamos a sentir culpables por cobrar.

Tratamos de hacernos responsables de proteger al mundo (nuestra audiencia y clientes potenciales) de sentir la intensa sensación de intimidad real con nosotros y lo que somos, y lo que en verdad valemos.

Así que te reto a acabar con la relación de codependencia disfuncional con el mundo.

Deja de intentar manipular al mundo, de obligarlo a que le gustes y a que se quede contigo a base de devaluarte a ti mismo y trabajando tan duramente.

3. La fuerza de voluntad es la cosa más atractiva del universo.

Decide en tu corazón que mereces que te paguen bien por lo que haces, y que no importa que le gustes o no a la sociedad (el adicto).

Cuando llegas a este punto, ocurre algo curioso: te vuelves radicalmente muy atractivo (tener fuerza de voluntad es salvajemente atractivo) y a la gente empieza a parecerle bien pagarte lo que pides…

…porque ya no estás proyectando esa vibración rara del «¿Te gusto?¿Te parece bien que te cobre esta cantidad?¿Apruebas lo que hago?¿Me quieres?¿Piensas que puedes llegar a quererme?”

Cuando me di cuenta de que al cobrar precios tan bajos por mis servicios lo que estaba haciendo era participar en la sórdida dinámica de codependencia y búsqueda de aprobación de todo el jodido mundo entero, fui capaz de parar, y empezar a poner sin miedo precios a mis servicios que me nutrieran de verdad.

Hacerlo da miedo, porque significa tener intimidad conmigo misma: tengo que volverme íntima y completamente consciente de quién soy y de lo que necesito para dar lo mejor en mi trabajo.

Entonces, con mucho dolor (va contra todos mis instintos adictivos y codependientes) tengo que mantenerme firme en la realidad de esa intimidad conmigo misma y mi autoestima.

Mantenerse firme en la realidad de esa intimidad conmigo misma y mi autoestima, es exactamente lo que da miedo y lo que la mayoría de nosotros pasamos la vida evitando.

Por eso, cuando consigues el coraje suficiente para dominarlo, te convierte es un faro brillante, y nunca te faltarán clientes, u oportunidades para crear redes de contactos.

Si crees que vas a tener que aprender esta lección, te recomiendo que veas la Leyenda del Viejo Gregg.

Mientras que la identidad trans marinera de Old Gregg, amante del Bailey’s irlandés es maravillosa, su necesidad al estilo codependiente y el rapto es una estrategia ineficiente para conseguir el amor que desea.

[BEST OF OLD GREGG]

¿Me amas? ¿Crees que podrías llegar amarme?

Aprender a salir del ciclo de evitar intimar con uno mismo es algo que trato en INFLUENCE: el curso en el dominio de la magia práctica que cambiará tu vida.

4. Estás fingiendo que no sabes cómo ganar un montón de dinero.

Oigo lo siguiente todo el tiempo: “Me encantaría trabajar online, pero no sé qué vender o a quién.”

Pamplinas.

Sí, sí que lo sabes.

Sabes perfectamente lo qué venderías y a quién. En lo más profundo de ti, hasta sabes cómo conseguir rápidamente la atención de todas esa gente que se convertirían en tus mejores clientes.

Y mientras lees estas palabras que te dirijo, sientes como se despierta esa sensación, la parte de ti que lo sabe.

¿Qué dices? “Oh, pero Carolyn, no, de verdad que no lo sé, estoy confundido.”

Bueno, pues no te creo.

Creo quelo sabes, pero que en estos momentos no estás dispuesto a dejarte saber que lo sabes.

Esto puede sonar algo loco, pero piensa en ello por un momento.

Hay una parte de ti que ya sabe todas las respuestas de esta complicada y pegajosa maraña sobre cómo crear y hacer crecer una audiencia online y lanzar una empresa.

Pero normalmente no escuchas a esa parte de ti, porque tienes cosas mejores que hacer, como mantener tu relación de codependencia con el mundo, ganarte la aprobación de la gente (te recuerdo rápidamente: la aprobación no paga las facturas de ningún modo que no te absorba hasta el alma) y preocuparte por tu falta de credenciales.

Así que te sugiero que te pongas manos a la obra con el proyecto de permitirte saber lo que sabes.

Empieza a escuchar a esa parte de ti que normalmente silencias, porque está llena de verdades incómodas.

5. Debes familiarizarte con tus propios secretos de oro.

Tus “secretos de oro” son esas incómodas verdades que has encerrado bajo llave en tu inconsciente porque te dan miedo.

Estos secretos son parte de lo que Jung llamaba “la sombra de oro” — esos conocimientos y cualidades asombrosas en nuestro propio ser que reprimimos y proyectamos en otros porque sentimos que no nos merecemos poseerlos.

¿Cómo entramos en contacto con nuestros secretos de oro? He aquí ejercicio rápido que a mí me sirvió:

Abre tu diario. Rellena los espacios en blanco de estas afirmaciones:

“Esto es lo que en secreto sé acerca de cómo crear un negocio online divertido, muy rentable que de ninguna manera me permito saber que lo sé __________________________________.”

“Esto es lo que en secreto sé sobre cuál es la audiencia a la que me quiero dirigir, que de ninguna manera me permito saber que lo sé __________________________________.”

“Esto es lo que secretamente sé sobre lo que quiero vender, y que de ninguna manera me permito saber que lo sé __________________________________.”

Dejarnos saber que sabemos exactamente cómo tener un éxito rotundo, es algo que los humanos evitamos rigurosamente porque el hecho de tener ese tipo de conocimiento conscientemente conlleva una disrupción dolorosa para nuestras identidades presentes como personas que no saben y que no tienen ningún éxito rotundo.

La identidad es lo más precioso para los seres humanos.

Lo que odiamos por encima de todas las cosas, es que se desafíe nuestra identidad. Luchamos guerras por nuestra identidad todo el tiempo, así de importantes son para nosotros. Más importantes que la vida misma.

Moriríamos antes de cambiar profundamente lo que creemos que somos.

Y aún así, ese fundamental, desorientador y doloroso cambio de identidad es exactamente lo que necesitamos para mutar en alguien que experimenta el éxito de manera rotunda, consistente y satisfactoria.

¿Sabes quien no tenía miedo de hacer cambios de identidad pública dramática y profundamente? San David Bowie. Él mismo.

[DAVID BOWIE – CHANGES (OLYMPIA)]

6. Sí, vas a tener que ensuciarte y aprender a tener conversaciones de ventas.

Pertenezco a bastantes grupos de emprendedores en Facebook, y siempre veo gente que tiene como plan «atraer cliente» sólo a través del marketing.

En mi experiencia, los clientes no se atraen. Las oportunidades se atraen. Los clientes se hacen.

Y los clientes solo se hacen mediante conversaciones de ventas, y a mí me parece que pocos aspirantes a emprendedores solitarios saben cómo encararlas.

Cuando era una niña, mi padre vendía seguros de salud a largo plazo desde una oficina en el ático de nuestra casa. Tenía multitud de libros con títulos espeluznantes como Ventas Hipnóticas Instantáneas, y Vender para ganar!

Y como yo crónicamente leía todo lo que se me pusiera delante, leía los libros de mi padre, una parte de mí estaba fascinada (¡es posible influenciar a la gente!, ¡con palabras!, ¡para ganar dinero!), mientras que la otra parte de mí estaba asqueada.

(video)

Alec Baldwin hablando muy intensamente sobre ventas en Glengarry Glen Ross, con un rítmo funky.

Odiaba la idea de vender. La odiaba. Principalmente porque es algo muy vulnerable, el pedir a alguien que te compre algo! ¡Cómo si tu fueras el Primark! ¡Qué horror!

Mi odio y mi miedo a vender se hacía muy evidente también: a los 11 años de edad era una Chica Scout, y era pésima vendiendo galletas.

¿Y sabes qué? Es muy difícil ser mala vendiendo galletas de Chicas Scout. A la gente le encantan las galletas, y además les encanta comprarlas a las Chicas Scout, porque el valor de la causa que representan compensa el sentimiento de culpa por comerte todas las galletas. Es una apuesta segura.

Aún así, era pésima vendiendo galletas de Chica Scout.

Odiaba sentirme expuesta pidiendo a la gente que me comprara algo. Cada vez que lo hacía me sentía como si estuviera poniendo mi valía como ser humano por medio para que me juzgaran.

A los veinte años, cuando firmé para obtener un doctorado en Inglés, formaba parte de una campaña para evitar mancharme con la suciedad del comercio y la vulnerabilidad de las ventas y los negocios.

Quería vivir muy, muy por encima de la refriega del mundo orientado al mercado, apartada, segura y limpia, en una torre de marfil llena de puras y brillantes ideas.

Poco a poco me di cuenta de que el mundo de la academia estaba tan sucio y manipulado por el mercado como cualquier otro rincón del planeta. No sólo eso, sino que se me ocurrió que mi intelecto era el principal recurso que la brillante torre de marfil estaba diseñada para explotar sin piedad.

Y me niego a vivir la vida como un recurso de explotación ajeno.

Así que decidí que si me iba a ensuciar pasara lo que pasara, podría igualmente ensuciarme y ser rica al mismo tiempo.

(video)

«Que le paguen es su punto fuerte», no muy cierto para mi hasta hace relativamente poco 😉

Lo cual significaba, que tenía que volverme humilde y aprender cómo tener conversaciones de ventas.

Y así lo hice. Pagué cientos de dólares para que gente muy buena en eso me enseñara.

Ahora es extraño: actualmente tengo una tasa de conversión del 90% en conversaciones de ventas. Eso significa que el 90% de las personas con las que tengo conversaciones para explorar una venta acaban comprando mis servicios.

Claro que esa tasa de conversión tan alta es una combinación de varios puntos:

  1. Lo que vendo es increíble y creo totalmente en su efectividad.
  2. Hago marketing (la mayoría son ensayos que escribo) lo cual atrae clientes potenciales.
  3. Me he ganado la confianza de la comunidad (por escribir ensayos, y por algunos vídeos y podcasts), de modo que la gente de mi comunidad está dispuesta a pedir cita para tener sesiones conmigo.
  4. Soy muy selectiva en las conversaciones  — mi criterio es que sólo hablo con gente cuyas solicitudes me energizan genuinamente.
  5. Realmente no me importa si hago la venta o no  — lo hago por el placer del proceso — y requirió mucho trabajo interior el poder llegar a este punto.
  6. Trato cada conversación de ventas como una oportunidad para dar a la persona con la que estoy hablando una experiencia completa de lo que significa tener toda mi atención sin ataduras y liberada.

Y mi atención es exquisita.

La atención exquisita es el lujo más raro en el mundo a día de hoy, y si acaso lo dudas, piensa en ¿cuándo fue la última vez que alguien puso toda concentración en ti sin ninguna agenda, simplemente para apreciarte en tu totalidad, con compasión y cariño?

Por lo tanto, el tema es: conversaciones de ventas. Debes aprender a tenerlas.

Y exactamente a cómo tenerlas de manera excelente, es lo que voy a tratar en la próxima ronda de THRILL: un curso acerca de la escritura en redes sociales, construir tu negocio y que te paguen por ello.  Mientras tanto, he aquí un consejo: la forma más rápida de entusiasmarte para hacer ventas cuando te aterroriza por naturaleza, es pretender que eres un gángster.

7. De verdad está bien contratar a un mentor.

Siempre pensé que solamente las personas patéticas tendrían que contrar un mentor.

Quiero decir, ¿no es un mentor alguien que solo parece que te guía, al estilo de Obi Wan, atraído por tu obvia y predeterminada extraordinariez?

Y si no has atraído ya a un mentor poderoso, probablemente signifique que no estás destinado para grandes aventuras y no eres tan extraordinario y que en verdad sólo deberías sentar cabeza de una puta vez, y volver a centrarte en tu patético trabajo diario, ¿no?

Pues no. De ningún modo.

Como muchas cosas malas e inútiles que a mi cerebro le gusta decir, esta línea de pensamiento no es de ninguna manera verdadera o útil.

Para empezar, tradicionalmente a los mentores siempre se los pagaba. La misma palabra «mentor» proviene de un personaje llamado Mentor en la Odisea de Homero, que era amigo del rey Odiseo, y el tutor pagado de su hijo, Telémaco.

Básicamente, si eras el hijo del Rey, se te adjudicaba un mentor. ¿Y si no fueras el hijo del rey?

Bueno, en la Antigua Grecia, si eras un chico adolescente atractivo sin contactos con la realeza, todavía podías encontrar un mentor sabio y útil (que esperaba tener relaciones sexuales contigo a cambio de su tiempo y sus excelentes consejos).

Lo cual, si piensas en ello, realmente es sólo otra forma de «pago» más, aunque de un naturaleza más íntima, ¿no?

Entonces.

La cuestión es que, es poco probable que las personas exitosas y ocupada en el mundo de los negocios online que no están en la nómina de tu grupo o familia, tengan  tiempo de hacerte de tutores a menos que les pagues (puede que consigas encontrar a uno con quien tener sexo, si te va eso), lo cual está genial en verdad.

Esto significa que no tienes que sentarte a la espera de que algún holograma de Obi Wan aparezca en tu vida.

En su lugar, puedes buscar por ahí, decidir de quién quieres aprender, ponerte en contacto con esa persona, y contratarla.

Eso es lo que yo hice cuando contraté a mi mentora y coach Christina Berkeley a principios del 2015 , y acabé consiguiendo cinco veces más dinero en 2015 de lo que había hecho en cualquier año anterior. Eso es, fue pasar de ganar 20.000$ al año a 100.000$.

Así que, estoy feliz de poder ofrecerte un servicio de coaching y mentoría yo misma  — sé de primera mano lo valioso que es.

En Resumen

Si estás planeando escapar de cualquier enredo en el que estés metido (corporativo, académico, o simplemente la dura rutina del desempleo), te deseo la mejor de las suertes.

Quiero que sepas que es posible hacer una vida maravillosa trabajando para ti mismo online.

El proceso para convertirse en el tipo de persona con una audiencia de miles, es una enorme aventura que puede expandir y hacer crecer excelente y dolorosamente cada faceta de tu ser — emocional, física y espiritual.

Y porque estoy muy agradecida por la vida que tengo hoy día y quiero que mucha gente pueda aprender exactamente cómo dar un salto similar, te ofrezco  THRILL: un curso acerca de la escritura en redes sociales, construir tu negocio y que te paguen por ello. 

Imágen de portada de aforestfrolic.com, encontrada en Flickr Creative Commons.


Autoría:

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y una coach con una peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.


 

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