Algo que extraño en la mayoría de discusiones sobre magia (sobretodo las que hacen referencia a la magia que trata sobre la manifestación práctica, que es la que más me preocupa) es que se reconozca la locura extrema y real que se necesita para ejecutarla completamente bien.

Por ejemplo – cuando me siento algo deprimida y necesito inspiración (cosa que sucede a menudo enmedio del triste invierno de Pittsburgh [nota para mí misma: en serio, tengo que mudarme a Nueva Orleans antes de que vuelva el frío a Pittsburgh!]) rebusco por la web y en librerías y me encuentro con que las discusiones más populares sobre la Ley de la Atracción, la visualización creativa, e incluso las de magia ceremonial, no me inspiran en absoluto.

¿Por qué? Porqué la mayoría de ellas no reconocen realmente lo lejos o lo profundo que uno tiene que llegar (según mi propia experiencia) para que estas técnicas funcionen de verdad.

Por eso estoy aquí hoy, para afirmaros, queridas y queridos lectores, que para poder hacer magia tienes que abrazar cierto grado de locura (para los estándares de la sociedad) y saltar.

Y como estáis leyendo esto por internet, e internet adora las listas, he organizado lo que sé que es cierto sobre la locura requerida para la efectividad mágica y cómo conseguirla en 7 sencillas claves, que a continuación os presento con orgullo.

 

1. La magia es el arte de desvelar el verdadero yo, lo que significa que tienes que estar dispuesto a intimar profundamente con lo que ya está presente – hasta el punto que llegues a olvidar tus juicios en contra.

 

Ahí estás. Lleno de pasiones intensas e ideales, metas, aspiraciones, con espectaculares visiones espectaculares acerca de cómo deberían ser las cosas – y de repente te ves a tí mismo enmedio de este desordenado mundo mortal en decadencia.

(La carta del Mago del tarot Light Visions de James R. Eads, mi favorito)

Te das cuenta de que tanto tú como la gente que te rodea estáis henchidos de tremenda belleza, y también de heridas, miedos, neurosis, bloqueos, limitaciones, enfermedades – interferencias físicas y mentales de todo tipo.

Te das cuenta de que el paisaje del mundo incluye hermosos atardeceres, puestas de sol, bebés adorables y tiernos brotes arbóreos estallando llenos de vida en primavera – pero también incluye un brutal número de horribles tiendas de baratijas, suicidios de grandes artistas, agujas de heroína y  pipetas de crack en las calles, niños maltratados por sus propias familias, ancianas cansadas tirando de carros llenos de bolsas, y  noticias perpetuas de guerras y desastres,  retransmitidas por todas partes.

¿Y cuál es la respuesta subjetiva a toda esta fealdad y podredumbre del mundo y de nosotros mismos? ¿Te sientes ofendido, insultado, disgustado por ello? ¿Quieres que desaparezca lo más rápido posible para que tu brillante visión no se vea mancillada?

Bueno, casi todos nosotros lo hacemos. Pero esa misma actitud de ofenderse te mantiene en una posición de vulnerabilidad mágica.

No intento alarmarte – pero hablando en términos bíblicos, es realmente una posición Luciferina. El orgulloso Portador de la Luz, acostumbrado a la interminable refulgencia del cielo, rehúsa humillarse y honrar la creación de carne de Dios, la humanidad. En ese rechazo a reverenciar el apestoso desorden que son la humanidad y el mundo material, el angel brillante se exilia al infierno. Y eso es precisamente lo que nosotros hacemos, todo el tiempo.

De acuerdo con la versión clásica de Milton de la história del Paraíso Perdido,  Lucifer se aburrió en su brillante palacio infernal y se coló en el Jardín del Edén, adoptó la forma de una serpiente, y engañó a los padres primordiales de la humanidad, Eva y Adan, para que comieran el fruto del Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Tan pronto como lo hubieron hecho, percibieron su desnudez y se avergonzaron y se escondieron de Dios. Su vergüenza nació porqué adoptaron el punto de vista idealista de Lucifer – y, con él, el juicio negativo, el ofenderse ante su própia desnudez, debilidad, sensualidad material – que veían ahora como “mal”, como una carencia.

(Eva tentada por la Serpiente por William Blake, que sabía lo que hacía en referencia a la magia y a la imaginación)

Y entonces, igual que cuando Lucifer se desterró del cielo, Eva y Adán se desterraron del Jardín del Edén (la experiencia de estar vivos en un mundo exuberante, abundante y amistoso) al mismo infierno de tener que trabajar para ganarse la vida, con todos los problemas y el estrés que, probablemente, conoces muy bien.

Para explicarlo un poco más: este mundo creado de la carne y la sangre y la suciedad y la mierda y la muerte y el nacimiento es un sueño, exactamente igual que nuestros sueños nocturnos, pero un poco más sólido y más lento. La insistencia ultrajada de Lucifer demanda que el sueño esté lleno de pura luz, pero eso no es así.

Esto significa que mientras estés ofendiéndote y deseando distanciarte de las cosas aterradoras, enfermas, perversas y débiles en el sueño (incluyendo las heridas, la enfermedad, la desnudez y la debilidad en ti mismo/a) estás juzgando negativamente el sueño desde el punto de vista de lo que es favorable o desfavorable para el personaje de sueño que tú pareces ser.

Tu juicio negativo y el tomar ofensa es precisamente lo que hace que el sueño parezca estar salvajemente más allá de tu control, y te hace sentir como si fueras una víctima, porque te identifica como un personaje impotente y te coloca en lo que a Kierkegaard le gustaba denominar desesperación diabólica. Tu propia resistencia a la fealdad del sueño la mantiene anclada en su lugar, la energiza, la hace más dramática y grande. Porque esa es la naturaleza de tu poder mágico. Lo siento.

La respuesta a este enigma mágico no se puede ignorar o negar, tampoco puedes pasar por alto el dolor y la fealdad del mundo, como recomienda hacer la poco inspiradora y más parecida a la “magia pop”, Ley de Atracción. Esa no es la receta para ser un mago/a poderoso, esa es la receta para ser un idiota.

En vez de eso – la respuesta paradójica e intensamente desafiante es reconocer que tú, tu yo más grande, el soñador del sueño, ama y desea el desagradable, sangriento, mundo que envejece, y a tu desordenado yo, y a toda la gente desordenada que te rodea exactamente tal y COMO ESTÁ, con todas sus heridas y agujas usadas, guerra, grasa en el vientre y antiestéticas arrugas. La respuesta es convertirte en un aliado íntimo de la herida y la enfermedad, tanto que te olvides de ofenderte por ella – te rindas a ella, la honres, la celebres. Te sumerjas en tu aversión a la creación y haces una fiesta. Haces exactamente lo que Lucifer se negó a hacer.

(La representación clásica de Lucifer / Satan por Gustave Dore, de las ilustraciones del Paraíso Perdido de Milton)

Pensemos en ello por un momento: ¿qué otro personaje bíblico famoso estaba totalmente dispuesto a bajar y ensuciarse, de manera muy cercana  y personal con los enfermos, los débiles, los pobres y los generalmente malsanos y jodidos? ¿Qué bicho raro estaba siempre listo para una fiesta?

Oh sí. Ese tremendo queer, ridículamente insano, de quien todos se reían, el BRUJO MALÍSIMO, el poeta-tántrico Jesús de Nazaret.

(El maravilloso Ted Neeley como el sexy hippie lleno de rabia, señor de las huestes en Jesus Christ Superstar, 1973)

 

2. El concepto que tienes de tí mismo/a realmente lo determina todo.

Mientras te sigas considerando como ese personaje onírico abusado, insultado y ofendido, miestras te sientas sólidamente identificado con tus aversiones y apegos, no puedes trabajar con magia práctica real. No puedes convertir el agua en vino y no puedes caminar sobre el agua. No puedes hacer que el cojo camine, ni levantar a los muertos, ni multiplicar los panes y los peces.

Lo único que a veces puedes hacer es manifestar lo que aparece en el recorte de revista de tu Vision Board, o de tu Pinterest. E incluso si logras hacerlo, vas a encontrarte con que esa manifestación, una vez aparece, no es tan satisfactoria como parecía ser.

No puedes hacer todos esos milagros chulos, porque todas esas cosas guays sólo se consiguen una vez estas totalmente lúcido en el sueño, plenamente identificado/a con el soñador/a

Ese fue el inmenso truco que Jesús, el gran mago queer, logró hacer. Se vió a sí mismo y a todas las personas y otras cosas como el soñador, no como el soñado.  No usó su castigadora voluntad humana para cambiar las cosas. Se identificó tan plenamente con la Suprema Voluntad, “la voluntad de Dios”, el deseo que crea todas las cosas, incluyendo la mierda y las heridas y el horror y toda la fealdad, con los pelos de la nariz y la celulitis – que esa Voluntad no tubo problemas en moverse a través de él y cambiar el sueño en su presencia.

Tal como pasa cuando devienes lúcido en tus sueños nocturnos, te das cuenta que eres el soñador, dormido/a en tu cama, y puedes volar si así lo deseas.

La mala noticia para nosotros es que la llave a este maravilloso truco de cambiar nuestra identificación de saber que somos los personajes que sueñan, a sabernos uno con el Soñador-de-Todo, es asumir la actitud del Soñador.

Si pensamos en ello, la actitud del Soñador hacia todas las cosas es lo que podríamos llamar orgásmicamente perfecta, sin mácula, es entera y amorosa en toda su aparente torpeza.

 

3. Debes permitirte creer que estás teniendo una revelación pre-cognitiva, que lo que deseas está ya hecho.

 

Ok, aquí tenemos el primer gran truco para la magia. Profunda intimidad y atención y dejarse ir, no juzgar y no rechazar lo que ya se está manifestando. ¿Apuntaste esto? Perfecto. Comprobado y tachado. Próximo paso.

Mmmm… vale, de nuevo notícias un poco malas.

El próximo paso es difícil y demandante para tu corazón e imaginación.

(El Millionario de Nazaret– un clásico para pensar de Catherine Ponder, recomendable.)

El próximo paso es que, cuando amas el presente con todos sus recovecos retorcidos, con lo que parece ser, sin juzgarlo, sin avergonzarte de ello – avanzas algo más y de manera salvaje, ilógica e irracional asumes que tu preferencia de que fuera distinto, ya se ha hecho realidad!

Lo ves como algo ya manifiesto, y expresas tu gratitud por ese hecho.

Te permites experimentar, como si fuera una revelación, una profecía, una pre-cognición de algo que inevitablemente ya está pasando.

Extraños hechos mágicos que he vivido: cómo publiqué mi libro, cómo conseguí mi Doctorado, y cómo sané completamente mi córnea-rota-e-inmensamente-dolorosa-tan-dañada-que-mi-doctor-dijo-que-para-que-el-dolor-cesara-debería-extirparme-el-ojo.

Pero espera, espera – ¿Qué hay del trabajo duro? ¿De la acción masiva? ¿De mejorar la productividad? ¿Dominar mi oficio? ¿Tomar medicinas apropiadas?

Bueno, puedes hacer todas esas cosas como una manera de mantenerte ocupada/o mientras el sueño se va moviendo lentamente. Yo lo hice. Pero tengo muy claro que la información intuitivamente recibida que me llevó a tomar acciones precisas paso a paso, que funcionaron para manifestar esas metas (de manera rara y llena de sincronismos) solo se despertó en mí después de tomar esa decisión interna irracional y loca, de saber que esas metas ya habían sido conseguidas.

Pero el trabajo real es esa energía interna que se requiere para permitirte a ti mismo/a experimentar tu decisión subjetiva como una verdad, permitirse a uno/a mismo/a tener la certeza de que el Yo que has escogido ser, y el cómo prefieres que sea el mundo, es más válida, más real, más solida, más hecha, más “de facto” que lo que es “objetivamente real”.

Mi libro ya está publicado por una buena editorial.

(excepto que nadie sabe aún que no lo he escrito todavía)

Tengo mi doctorado.

(a pesar de que según mi comité de tesis, todo lo que he escrito es basura)

Mi ojo está curado, funcionando perfectamente y sin ningún dolor.

(aunque duele como un hijo de puta, tengo que llevar un parche pirata, y el especialista mundial en córneas dice que lo van a tener que extirpar de mi cabeza)

Aún así, lo que sea. Mi libro ha sido publicado por una buena editorial. Tengo mi doctorado. Mi ojo está curado. Esa es mi loca y subjetiva verdad que he escogido, y me voy a mantener en esa línea, disfrutando de ella. ¡Bien por mi! ¡Soy una doctora con un libro publicado y ojos sanos! ¡Hurra!

Después de eso, se convirtió en verdad objetiva. Y rápido. Eso no fue cosa de la Ley de la Atracción. Esa fue la Ley de las Asunciones Locas.

¿Suena a locura? Bueno,  lo es.  A las autoridades del mundo no les importa demasiado este tipo de locura imaginativa. Tienen por costumbre quemar gente en estacas, y colgarla de cruces por ese motivo. Así que, proceded si eso os está bien.

 

4. Puedes tener todo lo que deseas – pero solo si no le das importancia.

 

Aquí está el tema: tu decisión subjetiva, tu elección interior de que lo que deseas ya es un hecho (“Mmmm, yo preferiría que esta agua fuera vino ahora mismo para que la fiesta pueda seguir”) – se manifestará. A veces con una rapidez impresionante. La rapidez con que se materialice será directamente proporcional a tu identificación con el soñador. Y solamente si lo estás eligiendo porqué si, sin darle demasiada importancia.

En otras palabras, no se puede probar nada con magia. Si estás esperando a una manifestación externa para poder probar que  eres rico, poderoso, impresionante, que estás curado y sanando – bueno, has perdido el quid de la cuestión.

(La bella Yvonne Elliman como Maria Magdalena y Ted Neeley de nuevo como el cordero santo en Jesus Christ Superstar, 1973)

Y el quid de la cuestión es que no hay ningún quid. No lo hay, porqué no hay nada que probar. Tu poder, entereza y perfección no pueden ser probados porque ya son realidad. Tú eres el soñador del sueño. Y si te permites creerlo, ya no le darás más importancia a la manifestación de tus preferencias, porqué tu sueño ya es orgásmico, delicioso y locamente perfecto.

Si aún te sientes con la obligación de probar algo, es que aún estás atado y te ves a ti mismo/a simplemente como un personaje más, aunque quieras que el sueño te demuestre que eres tú quien sueña. Peró no lo hará, no puede hacerlo. Porque eres tú quien sueña al sueño, y solo te puede probar lo que tú sepas, profundamente, que es verdad.

Y si tu aburrida y mundana suposición es que eres algo separado, un ansioso individuo con cosas a demostrar – bueno, eso es lo que te seguirá mostrando. Ansiedad, separación y un terco aburrimiento mundano.

 

5. Tu imaginación no és una cosa absurda sin sentido – es aquello que conforma las realidades.

 

Dado que lo cierto es que eres el soñador, tu imaginación – ese poder tan ridiculizado – no es una fuerza ociosa. Es lo que da forma, activamente, a todo lo que ves.

Así que lo mejor que puedas imaginar para ti:  ¿una jornada de trabajo de 4 horas, siestas bajo el sol tropical, abdominales como tabletas de chocolate, y pasar tu tiempo libre haciendo trampas en competiciones de kick-boxing? (Lo siento querido Tim Ferris, eres un tipo adorable, pero lo que predicas es un evangelio Luciferiano de auto-mejora lineal).

Si tus sueños más salvajes se centran principalmente en que se cumplan cosas que demuestren que estás bien, que eres impresionante, un ganador – eso sugiere que a lo máximo a lo que te atreves a aspirar es a ser un magnífico personaje del sueño.

Qué está genial y todo eso, pero te invito a que cojas tu imaginación y la uses e manera grandiosa, porque …

 

6. Mediante la imaginación puedes alcanzar la iluminación.

 

Eso fue lo que hizo Jesús. Tenía una imaginación muchisimo más grande que la nuestra y la de Tim Ferris.

Y esa es la clave de todas las enseñanzas tántricas y las de los Budistas dzogchen (consideradas por muchos como las enseñanzas más elevadas dentro del budismo): te imaginas a tí mismo/a, te emanas a tí mismo/a, como un Buddha despierto-y-plenamente-empoderado. Haces esto en vez de imaginarte a tí mismo como, según lo llama el Lama Thubten Yeshe, “tu ordinaria emanación autocompasiva.” Demonios, Lama Yeshe, ¿me conoces, o qué?

Emanar, imaginar, limpiar, repetir.

(Thodgal thigle del Budismo Tántrico– una partícula de chispeante luz que es de lo que está hecho el sueño del universo)

Obviamente, este tipo de imaginación-hacia-el-completo-despertar necesita una alta dosis de octanaje. No se trata de imaginar algo una vez y listo, ya lo tenemos. Tienes que practicarlo una y otra vez, de manera profunda, a lo mejor por años, y en el camino encontrarás todo aquello de lo que te avergüenzas, aquello en tí que es diabólico, que es deseperante, que se opone a todo lo que es perfeción y conciencia, y poder y unidad-con-el-Soñador.

Puedes, por ejemplo, irte durante 40 días al desierto a encontrarte con todas estas partes de ti que protestan, o puedes encontrarlas todas en una noche mientras estás sentado/a bajo tu árbol Bohi. Sea de una manera, o de la otra, van a salir a tu encuentro y deberás conocerlas, mientras mantienes durante todo el camino, tu conocimiento (tu imaginación, tu pregognición) de lo que es verdad.

A mí todo esto me suena mucho más hardcore que unos abdominales como tabletas de chocolate.

 

7. Debes estar dispuesto a dejar que el mundo objetivo se pierda por el camino – y caminar por una línea muy delgada.

 

Estoy repitiendo este último punto porque necesito tener 7 puntos en mi lista (el 7 tiene un atractivo mágico que el 6 no tiene, ¿no crees?) y también porque es es una parte importante de esta loca dimensión de la magia que estoy intentando enfatizar.

No es realmente posible ser a la vez un poderoso mago y estar completamente comprometido/a con una realidad objetiva, verificable y consensuada. Para hacer magia, tienes que estar dispuesto a dar cantidades gigantes de energía y atención a tu verdad subjetiva, esa en la que eres enorme, en la que estás despierto, eres rico/a, te sientes completo/a, estás sano/a, en la que tu eres el Soñador del sueño.

Muy pocas personas te darán apoyo y permiso para vivir plenamente esta verdad subjetiva. El mundo en general está mucho más vinculado con la “objetividad”, la “verificación” y la “pruebas”. Así que esto te deja con el apoyo de la gente loca de internet, como yo misma.

Así que, con toda la fuerza de mi no-insignificante-locura – digo, hazlo. Habita tu gigantesca, subjetiva, irracional, irrazonable, loca y hermosa verdad. Permítete saber que es real, sin importar las apariencias o lo que los otros opinen. Y por favor que no se te olvide permanecer en íntima, enorme, sangrienta, celebración con toda la sucia realidad.

(El increíble Peter O’Toole haciendo de loco que se cree Jesús dios del amor en The Ruling Class, 1972)

Deja ir. Ama. Confía. Permítete asumir, saber y recordar que tus sueños más increíbles y magníficos ya son una realidad. Siente esa loca alegría y la satisfacción que conlleva.

No te conformes con pequeñas mejorías, ni con la manipulación Luciferina, por favor, alma encantadora.

Una advertencia: todo esto de invertir primero de todo en tu realización subjetiva de tu lúcido mago Soñador, es un divertido acto de equilibrio.  Incluso nuestro héroe queer Jesús (que venció a la muerte en múltiples ocasiones, recordémoslo) todavía argumentaba al menos parcialmente a favor del “no puedes evitar la muerte, ni los impuestos”. Fue muy claro en cuanto a que puedes engañar realmente a la muerte, pero también dijo “Al César lo que es del César” – queriendo decir que, bueno, aún tienes que pagar impuestos. Y facturas.

Si ser un mago totalmente iluminado no me saca de pagar los impuestos y facturas, ¿qué tiene de bueno?

No mucho, no prueba nada. Y es glorioso. Y con todo mi corazón lo deseo para tí. Ve y reclámalo.

EN CONCLUSION

Si este ensayo te llega, espero que des un paso adelante y te suscribas a la lista de correo de WITCH a través del formulario de esta web, así podemos seguir en contacto.

 

Imagen destacada: collage de Mariano Peccinetti


Autoría:

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y una coach con una peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.

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