Cobrar o no cobrar

Por Laura Lleonart.

¿Es lícito cobrar por los servicios o enseñanzas mágicos?
Incluso cuando tenemos una idea bastante clara al respecto, en algún momento nos hemos encontrado con alguien que sostiene una postura radicalmente opuesta a la nuestra. Esto debería hacernos pensar que la respuesta implica diversos factores y puede que no sea suficiente esgrimir apasionadamente un “sí” o un “no”.

Todo intercambio, incluido el económico, es una forma de relación.
Como en tantas otras cuestiones que atañen a la brujería o a la magia, existe un vínculo que es necesario sostener en equilibrio a medida que evoluciona con el tiempo, y que sin el cuidado adecuado puede resultar nocivo para uno u otro de los extremos que los sostienen. Se trata de considerar las relaciones de poder que permean nuestro ámbito más cotidiano, nuestro trato con los demás y con el mundo que nos rodea.


Grandes Sombras: Relaciones parasitarias, abusivas y de dependencia

 

El principal argumento entre quienes defienden que no se debe cobrar, es acusar a aquellos que sí lo hacen de ser poco respetuosos con las tradiciones, sirviéndose de ellas en lugar de protegerlas y, a menudo, desvirtuándolas o deformándolas a su favor.

También se considera un tipo de relación abusiva o parasitaria respecto a aquellos “clientes” en los que, en ocasiones, se crean una serie de expectativas eternas, que nunca llegan a satisfacerse por completo, asegurando su retorno y dependencia.

Pero lo cierto es que muchos grupos poco recomendables atraen y retienen a sus seguidores a través de servicios o enseñanzas gratuitas, en las que de todos modos también se desvirtúa y deforma la tradición.

La relación abusiva no siempre tiene como objetivo principal el rendimiento económico, sino el poder. Inicialmente se buscará la dependencia emocional, e incluso puede darse una dependencia económica.

El lado oscuro de la generosidad crea una situación de endeudamiento, atrapa a la persona en la sensación de que nunca podrá devolver todo lo que se ha invertido en ella, y generalmente a plena disposición del sujeto o grupo “generoso”.

En ambos casos, el intercambio económico es sólo un factor entre muchos, y no siempre resulta determinante.

 

Si nadie puede comprar conocimiento, ¿Por qué pagamos entonces?

 

El único método de transmisión de ciertos conocimientos está en la convivencia íntima con aquello de lo que aprendes. Si aquello de lo que aprendes son otras personas, se trataría de vivir en la medida de lo posible como ellas y trabajar como ellas – normalmente, en calidad de asistente o aprendiz-.

Pocos tienen la oportunidad, o están dispuestos, a dejar de lado sus habituales ocupaciones, y lo que buscan como forma de aprendizaje es el modelo proporcionado por la sociedad en la que vivimos: Libros, aulas, talleres y espacios de práctica, un retiro eventual…

No hay que engañarse, nadie paga por el conocimiento, sino por los medios que otros elaboran o ponen a nuestra disposición para adaptar esos conocimientos a un formato adecuado para facilitar nuestra comprensión: Pagamos por los espacios necesarios, por el tiempo que ha llevado esa elaboración, y por el tiempo que nos ahorra a nosotros.

Ciertamente, podemos leer los libros que esa persona ha leído y aprender de nuestra propia experiencia. Pero reconocemos que, en ocasiones, la intervención ajena puede ser de ayuda. Podemos invertir en este apoyo, como podríamos hacerlo en un dietista o un entrenador. Esto no nos dará nada que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos, se trata acceder a un conjunto de herramientas que no servirán de nada a menos que las utilicemos para aquello que sirven.

Aunque, por supuesto, estamos socialmente condicionados para acumular más que para hacer uso de lo acumulado.

Algo parecido ocurre con materiales y servicios. ¿Acaso no somos capaces de hacer nuestra propia magia? ¿Realmente no podemos confeccionar o ir a buscar apropiadamente aquello que necesitemos para ello? Posiblemente, seria incluso más efectivo. Pero puede que no tengamos tiempo, o que nos guste más cómo lo hacen otras personas. Eso es lo que se paga, el tiempo y esfuerzo delegados en otras personas.

 


El dinero NO es una prueba de que algo está siendo valorado

 

Entre los que defienden el cobro, escucharemos hasta la saciedad la idea de que la remuneración económica es la prueba definitiva de que un servicio o enseñanza está siendo valorado. Esto no siempre es cierto y, a veces, resulta todo lo contrario.

Si nos indigna la imagen de alguien capaz de poner a la venta cualquier cosa y sacar rendimiento de tradiciones de las que, en ocasiones, ni siquiera participa…  La de alguien que cree que puede comprar cualquier cosa que se le antoje, no resulta mucho más respetable.

Incluso en una sociedad en la que a nadie le sobra el dinero, es posible encontrar personas convencidas de que todo lo que necesitan para solucionar sus problemas es abonar la cantidad adecuada. Las cosas no funcionan así. El dinero sólo puede pagar aquello que podemos delegar en otros: No puedes pagar a nadie para que coma, respire, aprenda o desarrolle tu musculatura por ti.

La calidad de un trabajo tampoco depende de cuanto se pague por él. Hay factores objetivos que aumentarán su precio, como la calidad de los materiales o las horas de dedicación que precisa (y sí, puede haber un montón de gastos no evidentes como el mantenimiento de un local). Otros factores, sin embargo, son de carácter subjetivo y tienen relación con el modo en que se especula con él, aquí es cuestión de cada uno decidir si entra o no en ese juego.

Hay personas que están esperando la oportunidad de entregar su dinero, y creen que lo más caro ha de ser lo mejor, sin detenerse a considerar siquiera aquello por lo que están pagando. En consecuencia, otras personas que cobran precios exagerados por trabajos de dudosa calidad.

Esto debería recordarnos que el hecho de pagar por algo no nos exime de la responsabilidad de aplicar nuestro discernimiento, nadie nos obliga a malgastar un dinero que nos serviría mejor invertido en otras cosas.

La mayoría de las personas que aman aquello a lo que se dedican sienten su esfuerzo realmente valorado cuando pueden ver que su trabajo tiene un impacto significativo en las vidas de aquellos que lo reciben. En la atención, el interés o las preguntas que demuestran que han interiorizado la información y la están haciendo suya, en los comentarios que realizan los clientes que demuestran que han hecho algo con los materiales o conocimientos que adquirieron, etc.

Por eso, cuando las circunstancias lo permiten, muchas de estas personas ofrecen sus servicios en el marco de otras redes de intercambio o sistemas de voluntariado, sin miedo a que la falta de remuneración suponga descrédito alguno para su trabajo, o el de otros que se dediquen a lo mismo.

 

 

El peligro de un negocio

 

Todos necesitamos tener un lugar para vivir, comida y acceso a algunos servicios básicos, y el dinero aún es la principal forma de satisfacer estas necesidades. La mayoría de nosotros lo conseguimos, no sin esfuerzo, a cambio de nuestro tiempo, conocimiento y habilidades. Algunos de estos conocimientos y habilidades proceden o están vinculados a las tradiciones y prácticas mágicas.

Hay un mantra que todos los trabajadores del sector servicios odian: “El cliente siempre tiene la razón”. Todos sabemos que no es así, excepto aquellos que hacen uso de su dinero, influencias o poder como medio de presión. Por supuesto, esto no sólo ocurre en el ámbito oculto.

Es posible encontrar a una o varias personas que, sin respeto alguno por el trabajo que haces, exijan que bailes al son que les apetece porque ellos pagan.
Esta clase de situaciones, sin embargo, se da a menudo de formas mucho más sutiles y extendidas en el tiempo, en sugerencias de etiquetado, presentación, materiales, en desvíos destinados a abaratar costes o incrementar ganancias o base de clientes, que acaban por deformar nuestra idea e intención iniciales justificándose por “necesidades del negocio”.

Este es el peligro principal de obtener el sustento básico de algo tan delicado como enseñanza o los servicios brujeriles, perder la libertad o el poder sobre nuestra labor, excedernos en nuestra adaptación a la demanda, a las tendencias del momento, hasta que el origen o la esencia resulte demasiado domesticado, diluido, contaminado, o anecdótico.

De hecho, ni siquiera es necesario que esto provenga de un ansia desmedida por el lucro, sino que surja de nuestro natural deseo de agradar y llegar a otros, o de mirar a nuestro alrededor y pensar que “todo el mundo lo hace”.

Aquí sí entra en juego nuestra ética personal, y la capacidad de mantener nuestro poder para decir que NO cuando algo atente contra ella. De la misma forma que nuestro sentido de la ética puede llevarnos a abandonar un empleo en cualquier otro sector, con mayor razón, al trabajar con determinados temas, es necesario conservar nuestro poder y capacidad de dirigir el rumbo de nuestro proyecto, y negarnos a participar en algo que sabemos que nos desvía demasiado de nuestro camino… Por más que la necesidad apriete.

De otra forma, es posible que nos convirtamos en una parodia de lo que queríamos ser. Y sí, tendremos clientes, o seguidores, o incluso dinero, pero ya nada de esto tendrá demasiada relación con los conocimientos que pretendíamos acercar a otros.

El problema real no está en cobrar o no hacerlo, en pagar o no hacerlo, sino en la relación que se establece entre el que paga, el que cobra, y aquello por lo que se está pagando.

El intercambio económico es un sistema válido, y práctico -aunque existen alternativas-, mientras se mantenga el respeto entre las partes implicadas. Es preciso renunciar a la idea de que cualquier cosa puede ser adquirida mediante el dinero, y aceptar la responsabilidad de pensar en qué invertimos nuestros recursos y con qué fin lo hacemos. Por otro lado, como practicantes, es necesaria la fortaleza de sostener las riendas de nuestros proyectos, cuidar de su integridad y evitar posibles desvíos en nuestra trayectoria que no sólo puedan dar al traste con nuestra credibilidad, sino arrebatarnos cualquier poder y convertirnos en esclavos.

 

Imagen principal: A Visit to the Witch, Edward Frederick Brewtnall, 1882.


Autoría:

Laura Lleonart (Vaelia). Editora de WITCH Hispana, y artífice de los podcasts Encrucijada Pagana y Torre Negra.

 


 

 

 

7 Asombrosas verdades que me hicieron ganar 18.000$, vía internet

Afortunadamente este mes he conseguido suficientes contratos  para sumar dieciocho mil gordos y sucios dólares americanos.

Estoy que me salgo. Se siente genial.

No estoy diciendo esto sólo para presumir (¡sólo en parte!).

Te lo hago saber porque durante mucho tiempo, de verdad, de verdad no he tenido éxito alguno, ni económico ni profesional, en absoluto. Me encontraba miserablemente desconcertada pensando en qué hubiera hecho cualquiera para encontrar una solución.

Solía leer artículos fatuos de autofelicitación, como uno que hablaba de cómo lograr grandes ingresos  desde el portátil en Bali y pensaba cosas como:

“Sí, pero sólo eres capaz de hacer eso porque eres un imbécil y de alguna manera todos los demás imbéciles de este asfixiante mundo asqueroso quieren comprarte cosas.”

Pues resulta que eso es lo que se conoce en el mundo empresarial como «una mentalidad no ganadora».

Para ayudarte a que no te quedes estancado en ese estado mental tan confuso, como me pasó a  mí durante mucho tiempo, quiero compartir contigo algunas verdades impactantes que he aprendido sobre lo que realmente necesitas para llevar a cabo la transición de la bancarrota a montarse en el dólar.

Y por cierto (sólo para que lo sepas), en verdad a menudo en mi vida sigo siendo una imbécil.

Me esfuerzo por intentar arreglar las cosas y hacerlas mejor, pero muchas veces no puedo conseguirlo. Así que si estás buscando a una imbécil que trabaje desde lugares chulos y exóticos para odiarla, ¡felicidades! Me acabas de encontrar.

¡Hola!¡Soy Carolyn Elliott!

Esta es mi cara de «Acabo de ganar $18,000 desde la cama!».

Pero primero ,  ¿hasta qué punto era una fracasada?

Bueno, en 2013, me pasé el año durmiendo en los sofás de mis amigos, y comiendo de los bancos de alimentos para sobrevivir.

Sip, no tenía casa, ganaba unos 500$ al mes haciendo trabajos como escritora freelance. Nada divertido.

Y ese fue solamente el bajón después de una década entera viviendo bajo el nivel de pobreza como escritora y profesora.

Un diciembre casi me muero a causa de una estúpida infección de muelas por qué no tenía ni seguro médico ni dinero para pagar un dentista.

Vale, suficiente plomazo sobre lo malditamente pobre que era –vamos a por las verdades chocantes que tuve que aceptar gradualmente y que me llevaron a conseguir hacer 18.000$ en un mes como empresaria solitaria.

1. A internet le interesan una mierda tus credenciales.

Resulta que yo tengo muchas credenciales. Tengo un doctorado en Estudios Críticos y Culturales, y un máster en Inglés, y un grado en Artes y Escritura Creativa.

Y a nadie en absoluto le importa dos mierdas esto cuando estoy vendiendo productos y servicios en internet.

Esto es el Salvaje Oeste, amigos.

Seré vuestra guía.
Seré vuestra guía.

Lo único que importa, antes de que alguien te suelte su dinero, es si confía (o no) en que puedas hacer el trabajo tal como ellos lo quieren.

Ya sea que ese «trabajo» les esté ayudando a aclarar sus vidas amorosas, leyéndole las cartas de tarot, diseñando cubiertas de libro o, como en mi caso, enseñándoles a escribir en las redes sociales, aumentar su audiencia, y cobrar…

…lo que sea, no importa. Lo más importante es: ¿confían en ti?

Y las credenciales no son la clave para ganarte esa confianza.

Enfatizo esto porque a veces cuando hablo con mis amigos cercanos y les cuento que no es tan difícil crearse una presencia y vender cosas online, y que yo les podría enseñar cómo hacerlo, ¡y podrían venirse conmigo a Bali!, me sueltan tonterías del tipo:

“¡Ay, yo nunca podría hacerlo! ¡No tengo un doctorado como tú!”

Y me quedo en plan, “¿Cómo? Probablemente solo el 10% de la gente que se convierte en cliente sabe lo del doctorado. No les importa.”

Decir “Oh, ¡yo nunca podría hacerlo! ¡No tengo un doctorado como tú!” es como decir “Oh, ¡yo nunca podría hacerlo! ¡No estoy obsesionada con Benedict Cumberbatch como tú!”

Porqué si bien es cierto que tengo un doctorado y una obsesión un poco hardcore con Benedict Cumberbatch, ninguna de estas cosas es en absoluto relevante en mi capacidad para ganarme la confianza de la gente online.

Entonces, ¿qué es lo relevante?

Mostrarse. Dejar que la gente te vea, escuche y te sienta de distintas formas: escribiendo, en fotos, vídeos, podcasts.

Compartiendo con ellos lo que sabes y lo que crees, y cómo la has cagado también.

La confiabilidad y la excelencia en la presentación de lo que ofreces a las primeras personas que te dan la oportunidad, de modo que tengas testimonios llamativos que compartir.

Así es como se construye la confianza. Y requiere tiempo, pero se puede hacer.

El Salvaje Oeste de Internet es bastante sorprendente, ya que realmente te ayuda a que el proceso de negocios se vuelva similar a lo que solía ser en los pueblos y en las ciudades pequeñas:

Sirves a una comunidad; a medida que la vas sirviendo para bien, la comunidad aprende a confiar en ti y con gusto te avalan, y entonces las personas que visitan «la ciudad» deciden confiar en ti porque pueden ver que ya hay toda una comunidad de gente que lo hace, así que tiene que estar bien.

Es un ciclo virtuoso.

2. La mayoría de emprendedores cobran de menos porque tienen una relación de codependencia con el mundo.

He pasado 12 años en rehabilitación por adicción a la heroína, así que sé algunas cosas acerca de la adicción y las relaciones codependientes.

En un patrón de relación clásico entre un adicto y su socio codependiente, el adicto va a salir, usar drogas (o se va a dar al juego, o exprimir al máximo las tarjetas de crédito, o ir de prostitutas, o lo que sea), provocar consecuencias terroríficas (conducción bajo los efectos del alcohol, enfermedades de transmisión sexual, y todo el catálogo de horrores de la vida), mentirá sobre ello, y se negará a aceptar la responsabilidad real de sus acciones.

Mientras tanto, el socio codependiente del adicto se esforzará por tratar de encubrir las transgresiones del adicto, e intentará manipularlo para que se comporte mejor.

La dinámica en una relación así no es intimidad.

Es más parecido a algo echado a perder que más bien tendría lugar en un dueto entre Rihanna y Eminem.

[EMINEM – LOVE THE WAY YOU LIE FT. RIHANNA]

Ambos en un patrón que evita la intimidad consigo mismos (el adicto la evita mediante la obsesión con las drogas, el codependiente mediante su obsesión con el adicto), la intimidad entre ellos, y la intimidad con el mundo. La relación estará basada en el control y la violencia (emocional, verbal, financiera, si no física).

En lugar de una intimidad real, los dos individuos aceptan el drama de perseguir la fugaz sensación sentirse en control. Son co-dependientes porque están co-laborando en su dependencia a buscar algo que les ayude a evitarse a sí mismos.

La mayoría de nosotros, gente con buen corazón e inclinaciones espirituales, interesados en construir un negocio online, tendemos a convertirnos en la puta codependiente del mundo.

Toda la sociedad es el adicto en esta relación. Y el adicto hace lo que el adicto siempre hace: recibir.

Como codependientes, dejaremos que el adicto reciba y reciba, y reciba de nosotros eternamente porque tenemos miedo de que nos deje. No queremos estar solos, porque entonces no tendremos a nadie que nos distraiga de nosotros mismos.

Así que manipulamos al adicto para que se quede con nosotros. Nos hacemos responsables de cosas que no nos atañen.

Y haremos cualquier cosas por ella, queremos su aprobación, queremos su amor, y estamos dispuestos a hacer lo que haga falta para tener una muestra de ello.

Eso significa que: nos devaluamos a nosotros mismos y nos agotamos con la esperanza de volverla como nosotros.

Le pedimos mucho menos de lo que nos haría sentir bien compensados, y a veces hasta nos llegamos a sentir culpables por cobrar.

Tratamos de hacernos responsables de proteger al mundo (nuestra audiencia y clientes potenciales) de sentir la intensa sensación de intimidad real con nosotros y lo que somos, y lo que en verdad valemos.

Así que te reto a acabar con la relación de codependencia disfuncional con el mundo.

Deja de intentar manipular al mundo, de obligarlo a que le gustes y a que se quede contigo a base de devaluarte a ti mismo y trabajando tan duramente.

3. La fuerza de voluntad es la cosa más atractiva del universo.

Decide en tu corazón que mereces que te paguen bien por lo que haces, y que no importa que le gustes o no a la sociedad (el adicto).

Cuando llegas a este punto, ocurre algo curioso: te vuelves radicalmente muy atractivo (tener fuerza de voluntad es salvajemente atractivo) y a la gente empieza a parecerle bien pagarte lo que pides…

…porque ya no estás proyectando esa vibración rara del «¿Te gusto?¿Te parece bien que te cobre esta cantidad?¿Apruebas lo que hago?¿Me quieres?¿Piensas que puedes llegar a quererme?”

Cuando me di cuenta de que al cobrar precios tan bajos por mis servicios lo que estaba haciendo era participar en la sórdida dinámica de codependencia y búsqueda de aprobación de todo el jodido mundo entero, fui capaz de parar, y empezar a poner sin miedo precios a mis servicios que me nutrieran de verdad.

Hacerlo da miedo, porque significa tener intimidad conmigo misma: tengo que volverme íntima y completamente consciente de quién soy y de lo que necesito para dar lo mejor en mi trabajo.

Entonces, con mucho dolor (va contra todos mis instintos adictivos y codependientes) tengo que mantenerme firme en la realidad de esa intimidad conmigo misma y mi autoestima.

Mantenerse firme en la realidad de esa intimidad conmigo misma y mi autoestima, es exactamente lo que da miedo y lo que la mayoría de nosotros pasamos la vida evitando.

Por eso, cuando consigues el coraje suficiente para dominarlo, te convierte es un faro brillante, y nunca te faltarán clientes, u oportunidades para crear redes de contactos.

Si crees que vas a tener que aprender esta lección, te recomiendo que veas la Leyenda del Viejo Gregg.

Mientras que la identidad trans marinera de Old Gregg, amante del Bailey’s irlandés es maravillosa, su necesidad al estilo codependiente y el rapto es una estrategia ineficiente para conseguir el amor que desea.

[BEST OF OLD GREGG]

¿Me amas? ¿Crees que podrías llegar amarme?

Aprender a salir del ciclo de evitar intimar con uno mismo es algo que trato en INFLUENCE: el curso en el dominio de la magia práctica que cambiará tu vida.

4. Estás fingiendo que no sabes cómo ganar un montón de dinero.

Oigo lo siguiente todo el tiempo: “Me encantaría trabajar online, pero no sé qué vender o a quién.”

Pamplinas.

Sí, sí que lo sabes.

Sabes perfectamente lo qué venderías y a quién. En lo más profundo de ti, hasta sabes cómo conseguir rápidamente la atención de todas esa gente que se convertirían en tus mejores clientes.

Y mientras lees estas palabras que te dirijo, sientes como se despierta esa sensación, la parte de ti que lo sabe.

¿Qué dices? “Oh, pero Carolyn, no, de verdad que no lo sé, estoy confundido.”

Bueno, pues no te creo.

Creo quelo sabes, pero que en estos momentos no estás dispuesto a dejarte saber que lo sabes.

Esto puede sonar algo loco, pero piensa en ello por un momento.

Hay una parte de ti que ya sabe todas las respuestas de esta complicada y pegajosa maraña sobre cómo crear y hacer crecer una audiencia online y lanzar una empresa.

Pero normalmente no escuchas a esa parte de ti, porque tienes cosas mejores que hacer, como mantener tu relación de codependencia con el mundo, ganarte la aprobación de la gente (te recuerdo rápidamente: la aprobación no paga las facturas de ningún modo que no te absorba hasta el alma) y preocuparte por tu falta de credenciales.

Así que te sugiero que te pongas manos a la obra con el proyecto de permitirte saber lo que sabes.

Empieza a escuchar a esa parte de ti que normalmente silencias, porque está llena de verdades incómodas.

5. Debes familiarizarte con tus propios secretos de oro.

Tus “secretos de oro” son esas incómodas verdades que has encerrado bajo llave en tu inconsciente porque te dan miedo.

Estos secretos son parte de lo que Jung llamaba “la sombra de oro” — esos conocimientos y cualidades asombrosas en nuestro propio ser que reprimimos y proyectamos en otros porque sentimos que no nos merecemos poseerlos.

¿Cómo entramos en contacto con nuestros secretos de oro? He aquí ejercicio rápido que a mí me sirvió:

Abre tu diario. Rellena los espacios en blanco de estas afirmaciones:

“Esto es lo que en secreto sé acerca de cómo crear un negocio online divertido, muy rentable que de ninguna manera me permito saber que lo sé __________________________________.”

“Esto es lo que en secreto sé sobre cuál es la audiencia a la que me quiero dirigir, que de ninguna manera me permito saber que lo sé __________________________________.”

“Esto es lo que secretamente sé sobre lo que quiero vender, y que de ninguna manera me permito saber que lo sé __________________________________.”

Dejarnos saber que sabemos exactamente cómo tener un éxito rotundo, es algo que los humanos evitamos rigurosamente porque el hecho de tener ese tipo de conocimiento conscientemente conlleva una disrupción dolorosa para nuestras identidades presentes como personas que no saben y que no tienen ningún éxito rotundo.

La identidad es lo más precioso para los seres humanos.

Lo que odiamos por encima de todas las cosas, es que se desafíe nuestra identidad. Luchamos guerras por nuestra identidad todo el tiempo, así de importantes son para nosotros. Más importantes que la vida misma.

Moriríamos antes de cambiar profundamente lo que creemos que somos.

Y aún así, ese fundamental, desorientador y doloroso cambio de identidad es exactamente lo que necesitamos para mutar en alguien que experimenta el éxito de manera rotunda, consistente y satisfactoria.

¿Sabes quien no tenía miedo de hacer cambios de identidad pública dramática y profundamente? San David Bowie. Él mismo.

[DAVID BOWIE – CHANGES (OLYMPIA)]

6. Sí, vas a tener que ensuciarte y aprender a tener conversaciones de ventas.

Pertenezco a bastantes grupos de emprendedores en Facebook, y siempre veo gente que tiene como plan «atraer cliente» sólo a través del marketing.

En mi experiencia, los clientes no se atraen. Las oportunidades se atraen. Los clientes se hacen.

Y los clientes solo se hacen mediante conversaciones de ventas, y a mí me parece que pocos aspirantes a emprendedores solitarios saben cómo encararlas.

Cuando era una niña, mi padre vendía seguros de salud a largo plazo desde una oficina en el ático de nuestra casa. Tenía multitud de libros con títulos espeluznantes como Ventas Hipnóticas Instantáneas, y Vender para ganar!

Y como yo crónicamente leía todo lo que se me pusiera delante, leía los libros de mi padre, una parte de mí estaba fascinada (¡es posible influenciar a la gente!, ¡con palabras!, ¡para ganar dinero!), mientras que la otra parte de mí estaba asqueada.

(video)

Alec Baldwin hablando muy intensamente sobre ventas en Glengarry Glen Ross, con un rítmo funky.

Odiaba la idea de vender. La odiaba. Principalmente porque es algo muy vulnerable, el pedir a alguien que te compre algo! ¡Cómo si tu fueras el Primark! ¡Qué horror!

Mi odio y mi miedo a vender se hacía muy evidente también: a los 11 años de edad era una Chica Scout, y era pésima vendiendo galletas.

¿Y sabes qué? Es muy difícil ser mala vendiendo galletas de Chicas Scout. A la gente le encantan las galletas, y además les encanta comprarlas a las Chicas Scout, porque el valor de la causa que representan compensa el sentimiento de culpa por comerte todas las galletas. Es una apuesta segura.

Aún así, era pésima vendiendo galletas de Chica Scout.

Odiaba sentirme expuesta pidiendo a la gente que me comprara algo. Cada vez que lo hacía me sentía como si estuviera poniendo mi valía como ser humano por medio para que me juzgaran.

A los veinte años, cuando firmé para obtener un doctorado en Inglés, formaba parte de una campaña para evitar mancharme con la suciedad del comercio y la vulnerabilidad de las ventas y los negocios.

Quería vivir muy, muy por encima de la refriega del mundo orientado al mercado, apartada, segura y limpia, en una torre de marfil llena de puras y brillantes ideas.

Poco a poco me di cuenta de que el mundo de la academia estaba tan sucio y manipulado por el mercado como cualquier otro rincón del planeta. No sólo eso, sino que se me ocurrió que mi intelecto era el principal recurso que la brillante torre de marfil estaba diseñada para explotar sin piedad.

Y me niego a vivir la vida como un recurso de explotación ajeno.

Así que decidí que si me iba a ensuciar pasara lo que pasara, podría igualmente ensuciarme y ser rica al mismo tiempo.

(video)

«Que le paguen es su punto fuerte», no muy cierto para mi hasta hace relativamente poco 😉

Lo cual significaba, que tenía que volverme humilde y aprender cómo tener conversaciones de ventas.

Y así lo hice. Pagué cientos de dólares para que gente muy buena en eso me enseñara.

Ahora es extraño: actualmente tengo una tasa de conversión del 90% en conversaciones de ventas. Eso significa que el 90% de las personas con las que tengo conversaciones para explorar una venta acaban comprando mis servicios.

Claro que esa tasa de conversión tan alta es una combinación de varios puntos:

  1. Lo que vendo es increíble y creo totalmente en su efectividad.
  2. Hago marketing (la mayoría son ensayos que escribo) lo cual atrae clientes potenciales.
  3. Me he ganado la confianza de la comunidad (por escribir ensayos, y por algunos vídeos y podcasts), de modo que la gente de mi comunidad está dispuesta a pedir cita para tener sesiones conmigo.
  4. Soy muy selectiva en las conversaciones  — mi criterio es que sólo hablo con gente cuyas solicitudes me energizan genuinamente.
  5. Realmente no me importa si hago la venta o no  — lo hago por el placer del proceso — y requirió mucho trabajo interior el poder llegar a este punto.
  6. Trato cada conversación de ventas como una oportunidad para dar a la persona con la que estoy hablando una experiencia completa de lo que significa tener toda mi atención sin ataduras y liberada.

Y mi atención es exquisita.

La atención exquisita es el lujo más raro en el mundo a día de hoy, y si acaso lo dudas, piensa en ¿cuándo fue la última vez que alguien puso toda concentración en ti sin ninguna agenda, simplemente para apreciarte en tu totalidad, con compasión y cariño?

Por lo tanto, el tema es: conversaciones de ventas. Debes aprender a tenerlas.

Y exactamente a cómo tenerlas de manera excelente, es lo que voy a tratar en la próxima ronda de THRILL: un curso acerca de la escritura en redes sociales, construir tu negocio y que te paguen por ello.  Mientras tanto, he aquí un consejo: la forma más rápida de entusiasmarte para hacer ventas cuando te aterroriza por naturaleza, es pretender que eres un gángster.

7. De verdad está bien contratar a un mentor.

Siempre pensé que solamente las personas patéticas tendrían que contrar un mentor.

Quiero decir, ¿no es un mentor alguien que solo parece que te guía, al estilo de Obi Wan, atraído por tu obvia y predeterminada extraordinariez?

Y si no has atraído ya a un mentor poderoso, probablemente signifique que no estás destinado para grandes aventuras y no eres tan extraordinario y que en verdad sólo deberías sentar cabeza de una puta vez, y volver a centrarte en tu patético trabajo diario, ¿no?

Pues no. De ningún modo.

Como muchas cosas malas e inútiles que a mi cerebro le gusta decir, esta línea de pensamiento no es de ninguna manera verdadera o útil.

Para empezar, tradicionalmente a los mentores siempre se los pagaba. La misma palabra «mentor» proviene de un personaje llamado Mentor en la Odisea de Homero, que era amigo del rey Odiseo, y el tutor pagado de su hijo, Telémaco.

Básicamente, si eras el hijo del Rey, se te adjudicaba un mentor. ¿Y si no fueras el hijo del rey?

Bueno, en la Antigua Grecia, si eras un chico adolescente atractivo sin contactos con la realeza, todavía podías encontrar un mentor sabio y útil (que esperaba tener relaciones sexuales contigo a cambio de su tiempo y sus excelentes consejos).

Lo cual, si piensas en ello, realmente es sólo otra forma de «pago» más, aunque de un naturaleza más íntima, ¿no?

Entonces.

La cuestión es que, es poco probable que las personas exitosas y ocupada en el mundo de los negocios online que no están en la nómina de tu grupo o familia, tengan  tiempo de hacerte de tutores a menos que les pagues (puede que consigas encontrar a uno con quien tener sexo, si te va eso), lo cual está genial en verdad.

Esto significa que no tienes que sentarte a la espera de que algún holograma de Obi Wan aparezca en tu vida.

En su lugar, puedes buscar por ahí, decidir de quién quieres aprender, ponerte en contacto con esa persona, y contratarla.

Eso es lo que yo hice cuando contraté a mi mentora y coach Christina Berkeley a principios del 2015 , y acabé consiguiendo cinco veces más dinero en 2015 de lo que había hecho en cualquier año anterior. Eso es, fue pasar de ganar 20.000$ al año a 100.000$.

Así que, estoy feliz de poder ofrecerte un servicio de coaching y mentoría yo misma  — sé de primera mano lo valioso que es.

En Resumen

Si estás planeando escapar de cualquier enredo en el que estés metido (corporativo, académico, o simplemente la dura rutina del desempleo), te deseo la mejor de las suertes.

Quiero que sepas que es posible hacer una vida maravillosa trabajando para ti mismo online.

El proceso para convertirse en el tipo de persona con una audiencia de miles, es una enorme aventura que puede expandir y hacer crecer excelente y dolorosamente cada faceta de tu ser — emocional, física y espiritual.

Y porque estoy muy agradecida por la vida que tengo hoy día y quiero que mucha gente pueda aprender exactamente cómo dar un salto similar, te ofrezco  THRILL: un curso acerca de la escritura en redes sociales, construir tu negocio y que te paguen por ello. 

Imágen de portada de aforestfrolic.com, encontrada en Flickr Creative Commons.


Autoría:

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y una coach con una peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.


 

Cómo ganar tus primeros 100$ Online como Emprendedor Ocultista

Siempre que pienso en el espíritu emprendedor en el área de los servicios ocultistas, pienso en Liz Taylor en su papel de Cleopatra. Tal cual. Probablemente debido a la impresionante sombra de ojos.

Nota: Lo que sigue a continuación concierne al tipo de negocio ocultista online proveedor de servicios de consultoría / coaching / entrenador / mediapreneur, ya que es esto en lo que tengo experiencia: He creado un negocio centrado en mi coaching y enseñanza de magia práctica, que me reportó 100.000$ en ingresos en 2015, y está en camino de traer por lo menos el doble en 2016.

Si tu negocio se centra en la venta de productos físicos, se trata de una criatura un tanto diferente, y probablemente prefiera buscar consejo de alguien que haga cosas por el estilo.

He escrito recientemente acerca de las actitudes y creencias que implican la creación de un negocio online exitoso, pero hoy quiero ser super-pragmática y específica respecto a  la situación para aquellos de nosotros que ofrecemos servicios ocultistas (lecturas de tarot, astrología, sesiones psíquicas, coaching espiritual o mágicamente orientado, hechizos, etc.).

Pensaba en escribir hoy algo así como: «Detrás de las cámaras de un lanzamiento de 27.000$», ya que eso es lo que ha sucedido este mes en mi negocio con el lanzamiento de INFLUENCE: el curso sobre el dominio de la magia práctica que cambiará tu vida.

Pero recuerdo que cuando aún intentaba establecerme en el mundo de los negocios en línea, tratando de convencerme a mí misma de que trabajar desde mi portátil era una opción realista era algo que realmente podría hacer, que en realidad pagaría la renta y llenaría la nevera …

…bueno, por aquel entonces, cuando aún estaba empezando, títulos como «Detrás de las cámaras de un lanzamiento de 27.000$» me sonaban súper intimidantes, abrumadores e irreales.

Así que, si bien quiero que llegues al punto en el que tengas meses con ingresos de 27,000$ en tu negocio, sé que el camino para que llegues a ese punto pasa por mí ayudándote a que te entusiasmes mucho en ganar 100$.

100$ es una cantidad significativa de dinero.

Puede pagarte una cena de lujo con tu amor, más de una semana de comida, alguna pieza de elegante ropa nueva (o 10, si eres un adicto a las tiendas de segunda mano, como yo), o pizza para ti y unos cuantos amigos.

100$ son una pasada, y es algo muy factible. Además puede cambiar absolutamente tu vida. Quiero decir, ¿cuán maravilloso es aprender que puedes crear dinero en efectivo real sin necesidad de un empleo? Es casi infinitamente maravilloso. Nunca me canso de ello.

El placer de contratarte a ti mismo

Después de terminar el máster en literatura inglesa y de dar vueltas entre escribir currículums para autónomos y presentar candidaturas para montones de otros trabajos “mejores” en los que se negaron rotundamente a contratarme, me venía a la cabeza este miserable pensamiento de frustración una y otra vez: «Soy incontratable».

Y estaba en lo correcto. Los empresarios contratan gente cuando creen que la persona que están contratando va a mejorar de alguna manera su balance.

También sucede que yo no sirvo para cumplir instrucciones de otros para cumplir con un propósito que no sea el mío. Pero hablaremos de esto otro día en que profundicemos en la filosofía del espíritu emprendedor.

El punto es que con mi ilustre currículo como profesora de poesía y estudiante graduada, no tenía nada que demostrara que podía mejorar en algo el balance de alguna compañía, ni de lejos.

Quiero decir, piensa en ello: ¿Qué iban a ver en mí los potenciales empleadores? «¡Oh, esta mujer entiende de verdad a Chaucer! ¡Rápido, métela en el equipo! ¡Págale 50.000$ al año con beneficios! ¡Necesitamos a alguien que entienda las formas verbales del Inglés antiguo, stat

Sí, pero no.

Estaba completamente jodida.

De hecho, las cosas se pusieron tan mal que resultó que sólo había una persona en la tierra lo suficientemente loca como para asumir un riesgo tan salvaje y contratar a mi ser desprovisto de historial: yo misma.

Sí, así es: me contraté a mí misma para ganar algún dinero.

Buenas noticias: Si estás desempleado o estancado en algún otro tipo de penosa situación laboral, puedes contratarte a ti mismo también.

Muy bien, volvamos a hablar de las maravillas de los 100$.

Si llegas al punto en el que confías en que puedes ganar 100$ con tu negocio de servicios ocultistas online en cualquier momento, esta confianza puede crecer con el tiempo (¡antes de lo que crees!) hasta convertirse en el tipo de audacia y eficacia en la que sabes que puedes ganar 27.000$ en tu negocio online en cualquier momento.

Lo cual, debo admitir, es una sensación absolutamente fantástica.

Así que ponerte en marcha para ganar ese tipo de dinero mientras vives en cualquier lugar del mundo que te apetezca y trabajando en algo que te llene, ¿no suena interesante?

Vista de campos de arroz en Ubud, Bali, donde estuve el invierno de 2015-2016 pasando el rato, estando tranquila y trabajando.

Está bien si al mismo tiempo si suena interesante y también muy cursi y pedante, como si se tratase de una especie de fantasía de Tim Ferris que implicara hacer trampas en competiciones tailandesas de Kickboxing y jactarse de cómo ganar haciendo trampas.

¿Sabes que?

Es un poco cursi y pedante seguir hablando sobre vivir donde queramos. Es el Gran Sueño del Nómada Global Digital, del cual quizás estés harto de oír elogios en todas partes. A veces me canso de oír hablar sobre ello.

Aunque continúo hablando de ello a riesgo de parecer cursi y pedante, porque -no voy a mentir- aunque suene un poco estúpido y sea un cliché mencionarlo, es también una especie de maravilla infinita vivirlo, y quiero que tú también tengas acceso esta infinita maravilla.

«¡Pero Carolyn!”, podrías objetar. “¡No todos podemos ser emprendedores ocultistas y vivir donde queramos! ¿Qué hay de todos los otros trabajos que hay que hacer?  ¿Quién va a comprar los servicios que vendo online si todo el mundo lo está haciendo?»

Bueno, antes que nada: los robots van a ocupar todos esos empleos muy pronto. Los coches se conducirán solos, etc., etc.  Y no son sólo los trabajos de bajo salario los que van por ese camino. El programa de inteligencia artificial Watson de IBM ya está diagnosticando el cáncer mejor que los médicos y argumentando casos mejor que los abogados.

Así que lo mejor es crear otra opción para ti mismo, pronto, una que esté construida en base a ti y a tus talentos mágicos más profundos, una que un robot no pueda duplicar, una en la que tú y tu alma humana y sus poderes sean indispensables para operar.

Y, en segundo lugar: no te preocupes. Pese a que si das una vuelta por algunos grupos de Facebook pueda parecer que todo el mundo y sus madres son aspirantes a emprendedores ocultistas, en realidad no es así.

Incluso entre el pequeño porcentaje de personas que tienen el talento innato, muchos no tienen la dedicación o el estómago para ello.

Así que puede sonar algo frío, pero ahí va: la dedicación de otra gente mágica a vivir negando la apocalipsis del trabajo robot en curso, es tu oportunidad.

Además, no es necesario vivir en las playa de Thailandia y hacer trampas en las competiciones de kickboxing para disfrutar la vida de los negocios online deslocalizados.

Puedes permanecer exactamente donde estás, viviendo tu vida con tus amigos y familia, y simplemente vivir a tope el placer de no tener que acudir a ningún pésimo trabajo robot, jamás.

Muy bien, pues ahora vamos a ensuciarnos las manos. ¿Cómo vas a ganar tus primeros 100$?

Empieza con trabajo personalizado.

 

¿Por qué empezar con trabajo personalizado?

 

Un montón de inteligentes ocultistas interesados en contratarse a sí mismos para ganar dinero online quieren ir directamente a la enseñanza de cursos virtuales o vender infoproductos digitales.

Es comprensible, porque los cursos e infoproductos son rápidamente escalables (por ejemplo, una vez una vez le vez le coges el tranquillo, puedes atraer un mayor volumen de clientes que siempre va en aumento y por lo tanto conseguir más ganancias por aproximadamente la misma cantidad de trabajo) mientras que el trabajo personalizado no es escalable en absoluto.

Tú sólo eres uno solo y el día sólo tiene un número determinado de horas, así que hay un número finito de personas con la que puedas trabajar de forma individual. 

Sin embargo, si estás empezando a meter los pies en las aguas de la creación de una audiencia y un negocio online, es mucho, pero mucho más fácil generar ingresos consiguiendo clientes que paguen por el trabajo personalizado que vendiendo cursos.

¿Por qué? Bueno, para los principiantes:

1.a) Ofreciendo servicios de coaching, consultoría, mentoría o trabajos personalizados (como hechizos, curación energética, lecturas de tarot) permites que te paguen para aprender los entresijos de exactamente aquello con lo que luchan tus clientes y cómo puedes resolver sus problemas.

Hacer trabajo individual te permite determinar con qué tipo de personas disfrutas más trabajando, y también te permite determinar a quiénes estás más preparado para ayudar.

He aquí un ejemplo de mi propia vida: cuando empecé por primera vez a hacer coaching, creí que me gustaría trabajar con cualquiera que estuviera interesado en la magia. Resultó que no era verdad.

Conforme iba ocurriendo, me di cuenta de que con quien más disfrutaba trabajando era con gente como líderes, innovadores y emprendedores en temas de magia. Probablemente porque soy Capricornio con Marte y Pluto en conjunción en Escorpio: tengo esa intensa fascinación por la innovación y el poder. ¿Quién lo hubiera dicho?

Aún así, nunca lo habría comprendido del todo si no hubiera realizado un montón de trabajo personalizado al principio de mi negocio. El trabajo personalizado te permite obtener el pago conforme resuelves esta gigantesca cuestión existencial de negocios de «¿a quién quiero servir más que nada?»

1.b) Con el tiempo, conforme vas haciendo tu trabajo personalizado, te verás repitiendo las mismas cosas una y otra vez a varios clientes. Las mismas sugerencias, los mismos ejercicios, las mismas observaciones.

Las irás repitiendo porque te darás cuenta de que son los brillantes fragmentos de sabiduría que ayudan a tus clientes a experimentar grandes resultados (i.e., grandes resultados en cualquiera que sea el ámbito de la vida para el que te contrataron para que les consiguieras grandes resultados: la curación de sus problemas de intimidad, averiguar las mejores fechas para su próximo movimiento de negocios, el desbloqueo de su suerte, la mejora de su vida de pareja, etc., etc.).

¡Y eso es maravilloso!

Porque aquellas cosas que te escuchas repitiendo a ti mismo, justo éstas, son las claves que debes enseñar a una mayor audiencia. Esta es la materia alrededor de la cual puedes crear un programa de estudios y que puedes ofrecer como curso.

Bien, genial, ahora que ya estamos de acuerdo en que vas a empezar con trabajo personalizado, quizás te podrías estar preguntando:

P: ¿Cómo diablos voy a conseguir mi primer cliente?

Gran pregunta. Aquí están mis respuestas:

1. Compra el servicio que estás vendiendo al menos a dos o tres personas más.

Se trata de un paso crucial y que a menudo se pasa por alto.

Cuando experimentas el proceso de compra de servicios de coaching / hechicería / astrología / trabajo energético / (o cualquier tipo de servicio que vayas a vender) de otra persona, aprendes cómo otras personas lo hacen, cómo venden, cómo ofrecen, cómo manejan el servicio al cliente.

Aprendes lo que te hace sentir bien y lo que no.

También, practicas el valorar lo que estás vendiendo.

Si pretendes vender servicios de coaching, por ejemplo, y nunca has pagado a un coach, estás enviando un intenso mensaje a tu propia mente inconsciente de que no vale la pena invertir en coaching y que los coaches no merecen que les paguen.

Y este mensaje a tu mente inconsciente será un gran obstáculo para tí cuando salgas al mundo a tratar de conseguir clientes.

Así que, primero lo primero: busca un coach que te guste y paga bien a ese coach por sus servicios. Empieza adquirir el hábito de mantener y actuar según la creencia  de que “el coaching es muy valioso y vale la pena pagar por ello.»

Toma nota en especial del  tipo de resultados maravillosos que surgen en tu propia vida como resultado de tu inversión en el coaching. Personalmente, cuando invertí para que me orientara Christina Berkeley, conseguí ganar 5 veces más en mi negocio que antes (pasé de ganar alrededor de 20.000$ al año a 100.000$.)

Es más, en el proceso aprendes cómo otra persona se maneja en una conversación sobre ventas contigo.

Lo cual me lleva a mi segundo punto…

2. Elimina cualquier aversión que puedas tener respecto a las conversaciones de ventas.

Algunos ocultistas imaginan que “negocio online” es sinónimo de “no tener que lidiar con gente real” y parecen preferir actividades agradables como bloggear y crear  imágenes divertidas para las redes sociales (marketing!) para ahorrarles el tener conversaciones de venta.

En mi experiencia esta no es una estrategia demasiado sostenible.

Sí, puedes hacer que la gente compre tus servicios a través de un marketing de correo electrónico bien hecho y páginas de ventas y demás – y por alguna interesante ley kármica, he descubierto que es probable que no puedas conseguir que funcionen…

hasta que hayas construido tu presencia y tu confianza y tu mojo poniendo tu culo real en la línea real en conversaciones de ventas reales con seres humanos reales.

El negocio implica ventas. Punto, fin de la historia. Sin ventas, no hay ingresos, no hay ganancias, no hay negocio.

Ya que te acabas de contratar a ti mismo… ¡adivina qué!

Ahora eres tu vendedor número #1!

Bienvenido al trabajo duro.

3. Ten conversaciones de venta. Las que sean necesarias.

Sé que el término «conversación de ventas» puede sonar un poco intimidante, o como si estuvieras tratando de cerrar un negocio basado en aspiradoras, pero en realidad una «conversación de ventas» es sólo una conversación en la que buscas conocer a tu potencial cliente y lo que quieren, tu potencial cliente te empieza a conocer a ti y tus servicios, y al final de la charla decidís si trabajar juntos o no.

La única parte que da miedo en verdad es la posibilidad de que tu potencial cliente te diga “no, gracias”.

Sé que el rechazo no es agradable, pero como te habrás dado cuenta, muchas cosas de aquí del planeta Tierra no son agradables.

Te sugiero que empieces a emocionarte con la idea de experimentar el desagradable rechazo en conversaciones de ventas, porque es solo a través de la experiencia de esa incomodidad sensacional que supone escuchar un “no”, que eventualmente empiezas a escuchar montones de “síes” que construirán tu negocio.

 Enjuagar, repetir.

…Hazlo las veces que sea necesario (probablemente no serán más de 5 como mucho)… y habrás ganado tus primeros 100$ online!

Para concluir

Hoy hemos aprendido que el trabajo personalizado es el camino más rápido para obtener ganancias en tu negocio ocultista online, y que probablemente tendrás que estar cómodo con las consultas / conversaciones de venta para hacer que las ganancias se manifiesten.

Lo que quiero que hagas a continuación es que salgas ahí fuera y pongas esto en práctica.

Esos 100$ no van a caer del cielo, cariño. Ve a ganártelos.

Y una vez más, si quieres algo de ayuda para aprender cómo tener conversaciones de venta, te invito a introducir tu correo electrónico en el formulario de arriba para recibir mi guía de inicio rápido sobre el tema.


Autoría:

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y una coach con una peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.


[Nota de Traducción: en la web de Carolyn puedes encontrar un formulario para recibir una guía de inicio para localizar clientes potenciales y sostener conversaciones de ventas.]