Eros y el Sendero de la Magia II

Por Carolyn Elliott.

Segunda parte de Eros y el Sendero de la Magia I

El dolor de la alienación

Aparentemente somos individuos separados, sin ninguna relación particular con otras personas o con el mundo salvo una relación de acción causal (i.e., Karma).

Apaentemente llegamos al mundo por la acción de nuestros padres (concepción y nacimiento) y que interactuamos con éste basándonos en elecciones de acción propias.

(La rueda karmica del Samsara)

 

Da la impresión de que no tenemos más que una relación de acción causal (karmica) con el mundo. Parece que podemos actuar sobre cosas, situaciones y otras personas y que ellos pueden actuar sobre nosotros, y ya está.

Eso es todo lo que tenemos.

Cuando pasamos un tiempo bajo este punto de vista (o incluso la mayor parte de nuestras vidas, tal y como fomenta el Encuadre), empezamos a percibir una sensación de futilidad. Nos damos cuenta de que nuestro impacto causal en el mundo parece ínfimo, mientras que el impacto causal del mundo sobre nosotros es enorme.

Esto provoca un sentimiento de cinismo e impotencia conocido como “depresión”, un mal que hoy en día afecta a un porcentaje gigantesco y alucinante de la población mundial.

Esta depresión es una consecuencia inevitable de sentirse alienado del mundo y atascado en una relación dualista de sujeto-objeto con éste. La apariencia de ese mundo alienado, dualista, de sujeto-objeto es el Samsara, la rueda del sufrimiento.

La cúspide de la sabiduría tántrica budista es que “el Nirvana es el Samsara” — en otras palabras, “el Reino del Cielo se encuentra sobre nosotros”.

El Paraíso ya está aquí, pero no nos damos cuenta, porque estamos en una relación alienada, de explotación, cosificada, de Encuadre con respecto él. El sendero de la magia es esencial porque es el camino que nos saca de dicha alienación y nos vuelve a reconectar con él.

 

Deseo vs. apego

El deseo (es decir, Eros) tiene mala fama porque se lo confunde fácilmente, por quienes no lo conocen, con el apego.

Son, sin embargo, inmensamente diferentes. Mientras que Eros tiene cualidad de viveza volitiva, calor, diversión, chispeante, el apego tiene cualidad de melodrama estático y de miedo.

No hay nada mágico en el apego. El apego es un pequeño gancho narrativo que dice que “si no tengo esto me voy a sentir fatal”. El gancho narrativo es una amenaza, así como una falsa conclusión.

El Eros por otro lado no te lleva a falsas conclusiones, sino que mantiene la curiosidad.

Dice, “si no tengo esto me pregunto que pasará después”.

El apego, al igual que la lujuria, forma parte de Thanatos. Es un impulso por tener todo asentado, terminado, concluido. El apego es el deseo de terminar con Eros, de no tener que lidiar con el pálpito de la emoción y la nostalgia jamás.

El arte de separar el deseo del apego es el arte de la magia, la alquimia, el tantra.

A la diosa budista de los encantamientos y de la magia, Kurukulla, se la conoce como aquella que es “absoluto magnetismo y desapego”.

La magia es básicamente el trabajo de separar Eros de la excesiva influencia embotadora, adormecedora y dañina de Thanatos.

Existe una ignorancia respecto al hecho de que Thanatos quiere terminar con todo este conflictivo mundo, para sacárselo de encima.

Esta ignorancia a menudo se enmascara como cierta urgencia por la trascendencia en las espiritualidades que enfatizan la incorporeidad y el más allá como una especie de meta.

(Kurukulla)

Esta ignorancia también se manifiesta como un énfasis en la exclusiva orientación y búsqueda de objetivos. Cualquier enseñanza que sostenga que la iluminación es como un “punto final”  que nos libra de las dificultades en un intenso suspiro final, está participando de este tipo de ignorancia.

Es ignorante porque literalmente ignora o pasa por alto el evento del presente que se despliega continuamente ante nosotros, el universo está haciendo el amor consigo mismo, y nosotros formamos parte de la fiesta.

El tantra, la magia y la alquimia son la participación consciente en el coito que es la celebración del deseo.

Es el cultivo de la conexión y la relación con el propio ser, el mundo y la otredad en lugar de la extracción de mercancías ultra-valiosas basadas en la rectitud y en la iluminación.

Es principalmente un trabajo sustractivo, en vez de aditivo: restamos nuestras actitudes habituales de Enmarcar, extraer, objetivizar y lo que descubrimos es que ya estamos profundamente entrelazados dentro de una red sensible de magia (conexión, Eros).

Si te preguntas si has superado el apego en tus propias interacciones, hay una prueba de fuego bastante simple: pregúntate, ¿me pongo celoso de mi pareja en situaciones románticas y sexuales? ¿Quiero controlar las acciones de mi pareja y tener su atención únicamente en mí?

Si es así, es muy probable que sufras de apego.

(Eros y apego juntos pueden ser peligrosos)

El despertar, al estilo Simposio

En el Symposium de Platón los personajes se van turnando bebiendo y dando discursos acerca de la naturaleza del amor (Eros).

Cuando llega el turno del gran Sócrates, alega que él no sabe nada sobre el amor, excepto lo que su maestra, Diotima, le enseñó.

Se ofrece para recitar la enseñanza de Diotima y así lo hace. Es importante destacar que Diotima fue no sólo una filósofa muy venerada sino que era también mujer, y (así lo piensan los historiadores) probablemente una hetaira, o cortesana griega, de éxito.

Según el Sócrates de Platón, Diotima le enseña que el Eros se mueve a través de tres estadios a lo largo de la vida de un sabio:

(Diotima, pasando el rato)

1. Eros hacia un individuo, i.e. el enamorarse.

Esto normalmente ocurre en la juventud. Nos encontramos con alguien seductor y nos enamoramos de su belleza spiritual y física. Esta temprana experiencia del Eros implica mucho apego y posibilidad.

2. Eros hacia varias personas.

Este es un desarrollo posterior del enamorarse. Conforme vamos madurando nos damos cuenta de que hay más de un atractivo amado en el planeta y nos abrimos a apreciar la belleza de varias personas. Podríamos participar en lo que se denomina monogamia serial o poliamor.

3. Eros hacia el Tao en sí mismo.

Por supuesto Diotima no lo llama Tao. Ella lo llama la “belleza que ni es hermosa ni fea” que permea el mundo. Pero para cualquiera que esté familiarizado con los textos místicos del mundo, resulta muy evidente que aquello de lo que habla Diotima es de la naturaleza fundamental no dual de la realidad, que se denomina por muchos otros nombres — Tao, Naturaleza Búdica, Divinidad, Brahma, etc.

Así pues, en la base del pensamiento Occidental (los escritos de Platón), existe integrada la profunda enseñanza sobre el poder del Eros de una mujer con una mente y una sexualidad liberadas.

Y lo que ocurre es que nuestra sociedad de Encuadre ha ignorado ampliamente esta enseñanza.

Es una noción muy desconocida para nosotros, que Eros pueda llevar a una forma de despertar que es esencialmente el estar enamorado de todo lo que existe, de “la belleza que no es hermosa ni fea”.

Esta enseñanza de Diotima tiene mucho en común con las enseñanzas hindúes, budistas y sufíes sobre las posibilidades divinas del deseo.

El punto de la magia

 

El punto de la magia y del trabajo alquímico — crear sigilos y hechizos, acceder a estados de éxtasis, realizar adivinaciones, invocaciones, cultivar energía, etc. — es alinearse gradualmente con la verdadera voluntad mágica de cada uno, i.e. el Eros más profundo, el Eros hacia la realidad misma.

Cuando consigues alienarte con lo que llamaremos el Eros Profundo, eres un Buddha completamente despierto. El Espíritu Santo está contigo. Posees la piedra filosofal. Puedes convertir el plomo en oro porque has entrado en una profunda relación con la substancia de la existencia misma.

El hechizo más insignificante para el deseo más trivial forma parte de este trabajo porque conforme das energía a esos pequeños deseos y los manifiestas en sus variadas formas, gradualmente ganas en conocimiento (a veces dolorosamente) sobre cuál es tu deseo más verdadero, tu Eros Profundo.

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Artículo original


Autoría:

© BELLATRIX PHOTOGRAPHY | CAMILA MENDES
Carolyn Elliott

Carolyn Elliott es editora de WITCH magazine y coach de peligrosa reputación. Es autora de Awaken Your Genius: A Seven-Step Guide to Uncovering Your Creativity and Manifesting Your Dreams.  Es conocida por su extraña e incómoda habilidad para sonsacar a personas mágicas realmente inteligentes y de alto rendimiento y conseguir que hagan las cosas que en realidad quieren hacer.

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