TERRA : Una oportunidad de re-conexión con el Territorio

Por Laura Lleonart.

Acabo de pasar uno de los cumpleaños más tristes de mi vida. Sola en casa, haciendo limpieza, tratando de recuperarme de una serie reciente de sismos existenciales, mi feed se llena de noticias acerca de los incendios en el Amazonas.

La alarma ha tardado en llegar a los medios, y mientras se derrumban los árboles, los animales tratan sin éxito de huir de las llamas y las comunidades indígenas asisten a la destrucción del territorio en el que enraízan sus vidas, desde el resto del mundo se alzan las voces por lo que está sucediendo en el “pulmón del planeta”.

Entiendo que se quiera subrayar la importancia del caso apelando al más puro etnocentrismo occidental. Sin embargo, teniendo en cuenta la manera en la que muchos tratamos nuestros pulmones – o a cualquier otra parte de nuestros cuerpos-, dudo que surta algún efecto duradero.

Se apunta a culpables, se identifica a los monstruos: La culpa siempre es de “otros” (si podemos pintarlos del color político del adversario, tanto mejor). No falta, tampoco, la mortificación: El ser humano es una basura que haría bien en extinguirse, en desaparecer de la faz de la tierra… Al fin y al cabo, es más cómodo desaparecer que trabajar por alguna forma de reparación del daño cargando con el peso de que ésta no pueda ser completa.

Aparecen los reproches y discusiones acerca de cuál de las causas anotadas en nuestra agenda común resulta más urgente o legítima: Que como no es Nôtre Dame no remueve conciencias, que nadie habla de los incendios en Siberia, que no está bien mirar tan lejos cuando aquí al lado tenemos bastantes problemas o, al contrario, que los problemas de aquí al lado no son nada comparados con lo que pasa allí.

Lo cierto es que hay trabajo para todos. Todo gesto útil debería ser bienvenido.

Aquí y allá florecen plegarias y propuestas de acción mágica comunitaria. Sin despreciar ni una sola de las buenas intenciones, resulta inevitable preguntarse qué fuerza va a apoyar esas acciones mágicas, qué poder en ellas puede compararse al de aquellos que respiran y laten con las selvas, forzosamente desterrados, quienes, además de apelar al mundo invisible, se están dejando literalmente la piel sobre el terreno.

En el fondo, corremos el peligro de que la intención de fondo de esas plegarias no sea otra que la de tratar de acallar a los demonios que asaltan nuestras conciencias en un momento puntual.

¿Dónde está nuestro (auténtico) poder para transformar la realidad? ¿Cuándo fue la última vez que nuestra magia dió un resultado contundente?

La noticia  de los incendios se convierte en tendencia, se abre camino como un caudal desbordado al que se suman los ríos de aquellos avisos y recordatorios acerca del estado de las cosas que hacemos todo lo posible por ignorar en nuestro día a día.

Cuando algo nos recuerda que el tiempo se nos acaba y nuestros mecanismos de defensa no consiguen ignorar el llamado, se despliega en nosotros un amplio surtido de emociones: rabia, culpa, miedo, impotencia, desesperación. Estas emociones, que deberían movilizarnos a la acción, nos superan, acaban proyectadas contra «el mundo» o «los otros», o nos ahogan en un mar de auto derrota que normalmente cubrimos con una densa capa de autocomplacencia.

Esta manipulación del caos emocional no deja de ser una forma de control y alienación por parte de un sistema que se alimenta de esto para seguir arrasando a sus anchas.

Queremos (necesitamos) hacer algo, pero no sabemos cómo, un Monstruo araña nuestras entrañas, nos agotamos, lo emborrachamos, le damos sedantes, hasta que conseguimos devolverlo al sótano del que ha escapado. Sus pasos nerviosos, el rascar de sus zarpas en el suelo de la prisión a la que lo hemos confinado, seguirán cuestionándonos desde las sombras.

Invertimos mucha energía en mantener al Monstruo encerrado.
Y, tal vez, ese no sea su lugar.

No entendemos lo que está pasando en realidad, ni nuestro papel en el escenario. Una parte de nosotros se ciega de manera refleja ante el dolor de la conciencia. Hemos perdido la referencia de lo que significa ser humanos y habitar un territorio que está tan vivo como nosotros.

Cuando extendemos nuestros vínculos a la tierra que nos sostiene, al aire que respiramos, al resto de seres que laten en un lugar concreto, el Territorio responde. Formamos parte de una realidad que va más allá de los límites de nuestra piel y, al mismo tiempo, es capaz de permearla y afectarnos.

A medida que tomamos conciencia de los vínculos que nos unen al entorno, empezamos a identificar los intercambios que se producen en esta relación, y del mismo modo que la afinidad puede hacer que dos personas ajusten el ritmo de sus pasos, de sus respiraciones, o del latido de sus corazones para sincronizarse, el Territorio nos acompaña.

Mientras el vínculo con el Territorio permanezca olvidado, nos perseguirá la insidiosa y criminal idea de que nada de lo que intentemos será suficiente. Al fin y al cabo, ya estamos bastante convencidos de no ser lo suficiente en otras áreas de la vida.

Hay otras maneras de hacer las cosas.

He dedicado toda mi vida al estudio y la práctica mágica, pero nada en este recorrido puede compararse a lo que supuso la reconexión con el Territorio y el trabajo con la Sombra. Literalmente, me llevaron a reconfigurar mi visión de la realidad y, de paso, a obtener resultados bastante maravillosos en la práctica mágica, que perduran en mi cotidianidad.

Con el objetivo de iniciar el rescate de los vínculos perdidos, orientar nuestra intención y cargar de poder nuestra palabra a través de un intenso trabajo con la Sombra, he decidido ofrecer TERRA, un entrenamiento de tres meses en trabajo con el Territorio.

Tomaremos como base la brujería tradicional, pero va a ser lo suficientemente abierto para que pueda acercarse un practicante de cualquier corriente. Sin embargo, la práctica y la participación serán esenciales para llegar a la clase de experiencias a cuyo encuentro salimos.

Vamos a salir de casa, a mancharnos las manos de tierra, e invitar a algunos de nuestros demonios a nuestra mesa. Hay que hacer el trabajo y nadie obtendrá un diploma al final… Ni lo echará de menos.

Más información en las próximas semanas. Por el momento:

TERRA es un entrenamiento en trabajo mágico con el Territorio y los espíritus que lo pueblan, incluyendo el Territorio urbano. Inicia el 21 de Septiembre y la duración estimada es de 3 meses, en los que se recibirán dos entregas de material por mes, realizando un seguimiento a través de un grupo privado en Facebook.

Puede participar cualquier persona desde cualquier lugar, sólo debe escoger el territorio con el que trabajar y un proyecto en defensa de la naturaleza, del patrimonio o de carácter humanitario con el que colaborar, ya sea a nivel global o local.

TERRA es una iniciativa altruista, tiene un precio y pagarlo es parte del mismo entrenamiento. 2/3 del importe irán destinados a la causa escogida por el participante, el 1/3 restante servirá para el mantenimiento de los proyectos Encrucijada Pagana y WITCH Hispana. El precio se determinará en función del sueldo mínimo interprofesional del país en el que resida el participante. Existe también la opción de convalidarse por horas de voluntariado.

Más información en:  www.encrucijadapagana.org/terra/
O escribiendo a encrucijadapagana@gmail.com

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Autoría:

Laura Lleonart ha dedicado los últimos 20 años de su vida a la investigación y difusión de las tradiciones mágicas y espirituales… Con unos cuantos más en la práctica, actualmente se dedica a hacer de editora de WITCH Hispana, y llevar los podcasts Encrucijada Pagana y Torre Negra.

 


 

 

 

3 Puntos de Autodefensa Psíquica contra los muggles «racionales»

Por Amanda Yates García.

Hace años, mientras jadeaba por aire cerca de la ventana de una fiesta abarrotada en Brooklyn, hablé con una atractiva morena que terminó por sacarme de mis casillas.  Estudiante de diseño en Pratt, me explicó que ella era una persona «científica» y dejó caer el nombre de Niels Bohr. Una hora más tarde, mientras yo estaba en la habitación de al lado, ella se lió con mi (ahora ex) novio.

Sí, fue molesto que otra besara a mi hombre mientras yo estaba peleando por las últimas reservas de Modelo lejos de algún productor de televisión, pero, seamos sinceros, esa fue probablemente la idea de mi hombre. Después de todo, era músico.

Lo que realmente me molestó fue que, después de que yo mencionara mi práctica de tarot, ella se declaró «científica», dando a entender que yo no lo era y, por lo tanto, que yo era una idiota.

Una vez sobria y tendida en la cama al lado de mi mujeriega y superada otra mitad, aquella noche fui capaz de encontrar todo tipo de argumentos por los que ella no tenía ni idea de lo que estaba hablando. Lamentablemente mi ingenio llegó demasiado tarde.

Escribo ahora, querido lector, para evitarte esa forma especial de sufrimiento.

Aquí van algunos puntos de autodefensa psíquica que puedes usar la próxima vez que te encuentres con un “científico” Smuggle (de smug -engreído- y muggle) despreciando tu práctica mágica, quien en realidad sólo quiere usar su lealtad al racionalismo posterior a la Ilustración para echar el cebo a tu costa. O lo que sea.

I. La Magia es erótica

Uno de los primeros y más efectivos “trucos” que aprendes como practicante de magia es cómo cargar un sigilo usando magia sexual.

Primero, usas el lenguaje para identificar aquello que estás llamando: “Tengo un amante grande y sexy”.

Luego, das forma al lenguaje convirtiéndolo en un símbolo.

Finalmente, lo cargas llevándote a un intenso estado de excitación, entonces visualizas el sigilo explotando en el mundo cuando alcanzas el orgasmo. El ABC de la Magia.

Pero la carga de sigilos mediante el orgasmo no es la única razón por la que la magia es erótica. En su libro “The Gift,” Lewis Hynde define eros como el principio de atracción, unión y participación que vincula a las cosas.

Eros conecta cosas, mientras que logos ( la razón, la lógica y el impulso de distinguir) las separa.

Los sistemas capitalistas dirigidos por los mercados como el nuestro, funcionan sobre la base de logos porque reconocer las conexiones entre las cosas no ayuda a la cuenta de resultados.

¿Acaso ayuda a Charmin que recuerdes que tu papel higiénico súper suave viene de la destrucción de ancianos bosques pluviales?

En sistemas de magia simpática, tanto aquello de lo que un producto está hecho, dónde se ha hecho como la persona que lo ha hecho contribuyen permanentemente a la energía de ese objeto a medida que se mueve por el mundo.

Considera esto: ¿Preferirías comer tu helado en un bol hecho con arcilla de río por una mujer embarazada o en un bol de plástico que sale de una fábrica realizado por alguien con un salario de esclavo?

Creer en la magia no se trata solo de hacer aquello que es “irracional”, se trata también de reconocer que nuestro sistema de creencias determina la clase de mundo que creamos. Personalmente, quiero que el mío sea un mundo erótico.

(Si te sucede los mismo, puede que quieras leer el artículo de Carolyn Elliot acerca de Eros).

Autodefensa Psíquica Punto 1:

No dejes que tu oponente defina la pregunta.

Tan pronto como los Smuggles pregunten si la magia es “real” o no te atrapan en su red de “racionalidad” te toca a ti demostrar que la magia está a la altura de su sistema de verificación.

La pregunta no debe ser si la magia es “real”, sino si resulta “útil”.

Para personas que quieren vivir una vida de conexión erótica ciertamente lo es. Si tu “racional” oponente es demasiado convencional para apreciar la belleza erótica de la magia, ese no es tu problema.

II. La Magia es Rebelde

Es raro encontrar un americano que se jacte de mucho que pasa por el aro. Pero si los americanos aman tanto apostar al divergente, ¿Por qué nuestra cultura popular siente esa vergonzosa fascinación por las figuras de autoridad?

¿Podemos simplemente admitir que el “inconformista” Policia/Marine/Piloto Militar/tipo de Wall Street aún está en conflicto con el patriarcado corporativo? En otras palabras, no es el outsider que cree ser.

¡El ejército está dentro! ¡La policía está dentro! Incluso el excéntrico artista que hace arte acerca de testículos está dentro (ver Matthew Barney).

Si realmente quieres saber cómo es flotar a través de las sombrías tierras agrestes, lanzando ranas venenosas al status quo, intentar ser una bruja.

Al igual que en la mayoría de prácticas místicas, no hay doctrinas en la brujería. No hay Papa. No hay Biblia. Aunque las prácticas mágicas sean una de las actividades más antiguas de la humanidad no hay una autoridad última en la magia.

Incluso un patriarca jerárquico como Aleister Crowley basó toda su filosofía mágica en el axioma: “Hacer tu voluntad será toda la Ley”.

En el fondo, la mayoría de brujas son anarquistas.

La Magia es una práctica mística basada en la revelación directa. Nadie te pide que aceptes algo por fe. La fe procede de la experiencia. No crees en la Diosa porque la Biblia te lo dice, sino porque hablas con Ella, la ves, porque Ella está a tu alrededor.

Porque trabajar con Ella de diversas maneras enriquece tu vida.

Ninguna autoridad llega a declarar el valor absoluto de la magia. La magia no se compra ni se vende en Wall Street, ni está sujeta a las regulaciones de la Fed.

Cuando experimentes la magia por ti mismo, las razones para participar se te harán claras.

Autodefensa Psíquica Punto 2:

Dada la lealtad a la figura del inconformista en nuestra cultura, posiblemente tu oponente se considere a sí mismo un pensador libre e independiente.

Sin embargo, como probablemente nunca habrá practicado magia, él en realidad no sabe de lo que está hablando y está aceptando que la magia es “irracional” (es decir, inútil, falso y vergonzoso) basado en su fe en los ideales de la Ilustración: razón, ciencia y libertad.

El problema es que la Ilustración y todos sus elevados ideales concurren con la Edad del Imperialismo; ya sabes, cuando todos esos tipos racionales europeos amantes de la libertad colonizaron y explotaron a muchos de los “irracionales” practicantes de magia del mundo en nombre del progreso.

Es curioso que ese patriarcado corporativo imperialista siempre se encuentre del lado de la razón y el progreso, mientras que las personas que encuentran la divinidad en la naturaleza y celebran el potencial espiritual de la imaginación sean primitivos “irracionales” necesitados de educación.

Es posible que tu oponente no se vea a sí mismo como un agente del Patriarca, querido lector, pero si el traje es de su talla…

III. La Magia no es Ciencia (Últimas noticias)

El otro día conocí a un chico que me dijo que, como era periodista, él sólo creía en las cosas que estaban verificadas por hechos (implicando que yo, bien, sabes cómo va esto).  Los científicos necesitan eso también. De hecho, un montón de gente lo necesita.

Algunas personas ponen los ojos en blanco cuando oyen hablar de magia porque no está verificada por hechos. Los hechos son supuestamente esas cosas objetivas que existen en el mundo; cuando los científicos hacen pruebas en el laboratorio los hechos salen a la superficie.

Por supuesto nosotros sabemos que si tu realizas un hechizo en un laboratorio una y otra vez posiblemente no funcione de la manera en la que un hecho científico lo hace.

De acuerdo, pero ten en cuenta un par de cosas:

Primera – La Magia no es Ciencia.

La Magia es asociativa, poética, basada en el significado y las relaciones. La Magia trabaja a través de la sincronicidad, a través de cambios en la percepción. Es subjetiva.

Muy cercana a las problemáticas artes de la mitología, la alquimia y la poesía, cuando la ciencia dice “salta”, la magia no responde “¿Cuán alto?”. En lugar de eso las brujas elevamos el vuelo en nuestras escobas y nos enfocamos en el laboratorio de pruebas con simios de Monsanto.

Nuestro vuelo puede tener lugar en un trance, pero, aun así, sucede. (Ver el punto #2 – la magia es antiautoritaria, y esto incluye a las autoridades científicas)

Y segunda – Nadie tiene que escoger jamás entre magia y ciencia. Se trata de una falsa dicotomía.

Puedes creer en la magia, practicarla, disfrutarla y aún creer que la tierra gira entorno al sol y que el hidrógeno es el elemento más ligero de la tabla periódica.

En cualquier caso, ocurre que todos esos hechos científicos de los que el avanzado capitalismo industrial está tan orgulloso no son tan confiables como creemos que son.

El crítico teórico Bruno Latour realiza una sólida argumentación acerca de que los hechos son construidos como creencias, reclamando que sí, nosotros creamos a los dioses, a la astrología, etc. pero que también creamos a los átomos y a las bacterias – lo cual no los hace menos “reales”.

Tanto el constructo de la astrología como el de los átomos nos permiten observar realidades a las que previamente no teníamos acceso. Y una vez hemos creado estos constructos, éstos van más allá de nosotros, cobran una entidad propia. Es algo complejo, pero si quieres saber más de esto, pulsa aquí.

Y si quieres ser cabroncete mientras hablas con un Smuggle, tú simplemente pon los ojos en blanco, suspira y dile “Lee a Latour.”

Autodefensa Psíquica Movimiento 3:

Juzgar a la magia por los mismos criterios que usamos para la ciencia es ridículo. Es cómo leer una obra científica y decir que es malísima porque no rima y no está escrita en pentámetro yámbico.

La ciencia no necesita ser poesía. La magia no necesita ser ciencia, etc. Pon a una pareja en un laboratorio y hazlos tener sexo una y otra vez – si su sexo es triste ¿Significa que no se aman? ¿Significa que nunca tendrán buen sexo? No. Significa que hay algo equívoco en tu experimento.

Algunas cosas no se pueden cuantificar, esto no significa que no sean bellas. No significa que no tengan valor. No significa que no sean efectivas

Sólo significa que no encajan en el marco que las personas “racionales” inventaron en orden de extraer sentido del caos.

No todo el mundo usa el mismo marco, Smuggles. Aceptadlo.

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Autoría:

Amanda Yates García

Amanda Yates Garcia es escritora, artista y bruja profesional en Los Angeles. Su principal misión es empoderar a sus clientes para vivir suntuosas existencias llenas de creatividad y gozo. Dirige talleres, lee el tarot, conduce ceremonias chamánicas bajo el sello de the Oracle of Los Angeles.